África Occidental y Central sufren los estragos de la crisis climática

Una niña en las inundaciones de Sudán del Sur / UNICEF

La Agencia de la ONU para los Refugiados instó a la comunidad de donantes a apoyar urgentemente sus tareas en la región.

El cambio climático se manifiesta con inundaciones, incendios y/o sequías. Sin embargo, en el caso de África Occidental y Central, las múltiples lluvias han causado el desplazamiento de miles de personas. De hecho, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), informó este viernes que Nigeria se enfrenta a las peores inundaciones de la última década, lo que ha provocado la pérdida de cientos de vidas y más de 2,8 millones de afectados por el impacto de los anegamientos.

De acuerdo con Olga Sarrado, portavoz de ACNUR, “esta situación está incrementando los riesgos de enfermedades”, pero también “los riesgos de protección ya que esta zona se ve afectada no solo por las inundaciones sino también por un conflicto y la presencia de grupos armados que incrementan los riesgos que sufren estas poblaciones”.

Asimismo, el Gobierno de Chad declaró el estado de emergencia después de que las lluvias provocaran el desbordamiento de los ríos Chari y Logone, sumergiendo a los campos, matando el ganado y afectando a más de un millón de personas. Una situación similar a la ocurrida en Camerún.

Además, en los países del Sahel Central, las lluvias han matado a cientos de personas, han desplazado a miles y han diezmado más de un millón de hectáreas de cultivo. Un hecho muy diferente al vivido en el Cuerno de África, que vive su peor sequía en cuatro décadas.

Riesgo de hambruna

La crisis climática destruye los medios de subsistencia, perturba la seguridad alimentaria y agrava los conflictos por los escasos recursos. De hecho, Sarrado señaló que en el “Cuerno de África estamos viendo una sequía que no se había visto en los últimos 40 años y con un riesgo de hambruna, ciclones en Mozambique e inundaciones en Sudán del Sur y en Sudán”.

Las temperaturas en el Sahel están aumentando 1,5 veces más rápido que la media mundial, lo que incrementa los desafíos subyacentes a los que se enfrentan los Estados para gestionar el rápido crecimiento de la población, además del retroceso de los avances en materia de desarrollo y la invasión de actores armados no estatales. @mundiario