Zelenski llega por sorpresa a Arabia Saudí para la cumbre de la Liga Árabe

El presidente ucraniano ha participado por invitación del Ejecutivo saudí en el redil panárabe, marcado por el regreso del mandatario Bashar Al Assad tras una suspensión de 12 años.

Volodímir Zelenski y el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán de Arabia Saudita. / RR SS
Volodímir Zelenski y el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán de Arabia Saudita. / RR.SS.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha aterrizado por sorpresa en la ciudad portuaria de Yeda, en Arabia Saudí, con la intención de participar en la cumbre de la Liga Árabe, una cita importante que hasta esta visita inesperada estaba marcada por el retorno del dictador sirio Bashar al Assad a la esfera diplomática panárabe tras poco más de una década de suspensión por la crisis derechos humanos en su país.

El mandatario ucraniano ha llegado a Oriente Próximo en un avión del Gobierno francés, justo cuando se desarrolla al mismo tiempo la cumbre del G7 en Hiroshima (Japón) y la cumbre de China-Asia Central en Xi’an, y una semana después de que emprendiera una gira por las capitales europeas en las que buscaba reforzar los envíos de ayuda militar de Occidente. Ahora, y por invitación del Gobierno saudí y no de la organización de la trigésimo segunda cumbre panárabe, Zelenski ha llegado con la distinción de “invitado de honor” y a reunirse unilateralmente con líderes y monarcas de la región.

Zelenski ha tenido la oportunidad de dar un “importante discurso” frente a los líderes de Oriente Próximo y del Norte de África, dos regiones que son extremadamente afectados por la escalada de precios y la escasez provocada por la guerra en Ucrania. Precisamente Zelenski ha tenido la oportunidad de dar agradecer el apoyo de algunos países a su país, pero también ha pedido “independencia” en las posturas de cada estado frente a la invasión rusa.

“Lamentablemente, hay algunos en el mundo y aquí entre ustedes que hacen la vista gorda ante esas anexiones ilegales, y yo estoy aquí para que todos puedan mirar con honestidad. No importa cuánto intenten influir los rusos. Todavía debe haber independencia”, ha dicho Zelenski en una referencia velada a Siria y Eritrea, dos países miembros de la Liga Árabe y presentes durante su discurso, que han votado en contra de la resolución de las Naciones Unidas para condenar la guerra en Ucrania, junto a Rusia, Bielorrusia y Corea del Norte.

En su intervención, el mandatario ucraniano ha agradecido a “la mayoría” de los países árabes “desde las posiciones internacionales y a la Carta de la ONU”, y ha deseado que “la mayoría de nosotros estemos aquí por el bien de la paz y la justicia”.

Asimismo, ha agradecido el “importante papel” de Riad, por desempeñarse como mediador en el intercambio de presos entre Kiev y Moscú. Zelenski ha afirmado su deseo de “ampliar” esa colaboración, después de que se reuniera con el príncipe heredero y primer ministro saudí, quien manifestó la voluntad de su país para ser mediador entre Ucrania y Rusia para “solucionar la crisis políticamente”

El regreso de Bashar al-Assad en el mundo árabe

Pero la cumbre de este viernes tiene otro trasfondo: el momento triunfal de Bashar al Assad en su regreso a la esfera diplomática árabe. El mandatario y su Ejecutivo fue suspendido en 2011 por la Liga Árabe por reprimir las protestas pacíficas en su contra impulsadas por la Primavera Árabe, e incluso su silla en el redil árabe fue cedida a la oposición siria. Ahora, regresaba 12 años más tarde como el protagonista de la cita hasta que Zelenski le robó la foto.

El máximo mandatario sirio ha posado en la foto de familia junto al resto de los líderes, que durante los últimos años lo calificaron de “criminal de guerra” hasta que paulatinamente recalibraron sus relaciones con el presidente Al Assad.   Sin haber cambiado sus polémicas políticas, buena parte de los países de la región ha tenido que mantener encuentros individuales con Siria, después de que fuera suspendida de la Liga Árabe por el estallido de la guerra civil que ha dejado 500.000 y más de 13 millones de desplazados internos y externos, más de la mitad de la población del país.

La participación de Bashar al Assad en la cumbre marcaba el fin de su reaceptación en el mundo árabe, después de que la mayoría de los países se alineara con los rebeldes que buscaban derrocarlo. Pero por ahora el máximo mandatario sirio sigue teniendo al grueso de los países occidentales en su contra, aunque la normalización de relaciones con sus homólogos en Oriente Próximo le afiancen aún más en el poder, al que lleva aferrado desde hace dos décadas ya. @mundiario

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