Xi se convierte en el líder con más poder e influencia de China desde Mao

Xi Jinping, presidente de China. / RR SS.
El líder chino es elegido para un tercer mandato sin precedentes como secretario general, un movimiento que deja sin validez cualquier indicio de rebeldía y le da carta libre para gobernar hasta, al menos, 2032.

Tras el extraño desalojo del expresidente chino Hu Jintao el sábado, en este nuevo día el Partido Comunista de China confirma la reelección de Xi Jinping como secretario general del mismo, ocupando por tercera vez la plaza, algo histórico si se toma en cuenta que anteriormente existía una norma que prohibía más de dos mandatos, cuestión anulada en 2018 por el propio Xi.

Con este movimiento, Xi Jinping se convierte en el líder político más poderoso e influyente de China desde Mao Zedong. Si vemos más allá, Xi también consigue el control absoluto de la cúpula al nombrar en los altos cargos a seis de sus hombres de confianza. “He sido reelegido como nuevo secretario general”, declaró el propio político de 69 años, que también se encargó de confirmar en los puestos del Comité Permanente a otros seis "camaradas". “Os son bastante familiares”, dijo Xi ante la rueda de prensa tradicional tras el nombramiento oficial del nuevo secretario general. 

Xi podría quedarse en el mandato hasta 2032, cuando el líder alcance los 79 años de edad. Nadie descarta que pueda quedarse en el poder si su salud y equilibrio mental se lo permiten. El nombramiento de los miembros del Comité Permanente también han sido objeto de interés ya que son una muestra del poder que tendrá Xi en los próximos años, logrando eliminar los contrapesos que antes estaban en estos puestos y para más interés, no es posible visualizar ningún sucesor a la vista.

Xi entró a lo grande en Gran Salón del Pueblo, en la plaza de Tiananmén, a través de unas enormes puertas con motivos dorados. Iba a la cabeza del grupo que también conformaban Li Qiang, Zhao Leji, Wang Huning, Cai Qi, Ding Xuexiang y Li Xi. Todos posaron inmoviles mientras sus líder los presentaba ante el mundo y cómo la nueva jerarquía que gobernaría en los próximos años a China.

Con la presentación y disposición que tenían, quedaba claro qué puestos ocuparían en el futuro próximo. Xi sin dudas repetirá como jefe de Estado, Qiang al ser presentado detrás de él, se espera que ocupe el puesto de primer ministro, mientras que el número tres que en este caso es Zhao Leji, suele estar al frente de la Asamblea Nacional Popular. Estos puestos son oficializados en la segunda reunión de la Asamblea, celebrada en marzo y cuando se confirma el traspaso político. 

Será en marzo cuando se concretará la coronación de Xi, quien opta a un tercer mandato excepcional como jefe de Estado. Este logro puede adjudicarselo el propio líder, quien en 2018 llevó a cabo una reforma de la Constitución China que eliminaba el límite de dos mandatos previstos para ejercer la presidencia. 

Xi corta de manera sublime cualquier contrapeso. Saca de la pirámide de poder a Li Keqiang, para nombrar como número dos a Li Qiang. El primero era contrapeso de Xi, pero con el paso de los años fue debilitándose hasta que ahora ha sido descartado para formar parte de la jerarquía que gobierna China. Li Qiang ejercía hasta ahora como secretario del partido en Shanghái, y fue quien implementó las duras medidas contra la covid en la urbe, ganándose muchas críticas por sus medidas. Pero lo que le sirvió como crítica, le ayudo a escalar por mostrar gran fidelidad a Xi.

Del anterior comité sobrevivén otros dos nombres además del propio Xi, uno es el número tres Zhao Leji, fiel y Xi y mano dura contra la corrupción del partido; y a su lado también pasa al siguente nivel el número cuatro Wang Huning, un ideólogo de gran confianza para el líder chino que ha sacado adelante varios de los pensamientos que gobiernan al partido como el "sueño chino". Los nuevos rostros lo ocupan Cai Qi, en el puesto número cinco, que ha ejercido como secretario del partido en Pekín y es descrito como uno de los “confidentes más estrechos” del presidente; mientras que el número seis es Ding Xuexiang, secretario general de Xi y también director de la poderosa oficina general del Comité Central.

Xi ahora consigue todo el poder que necesitaba para perpeturar el "sueño chino" y continuar impartiendo el “socialismo con características chinas para una nueva era” dirigido a otras naciones, destacando que China es “un país socialista moderno”. “Así como China no puede desarrollarse aislada del mundo, el mundo necesita a China para su desarrollo”, finalizaba su primer discurso dentro de su tercer mandato. “China abrirá sus puertas cada vez más”, prometió. @mundiario