Vox convierte el aniversario de la monarquía en un acto de protesta

La formación de Abascal anuncia su ausencia en el Congreso mientras PP y PSOE respaldan a la Corona.
Santiago Abascal. / Vox.
Santiago Abascal. / Vox

El Congreso se prepara para conmemorar medio siglo de monarquía en España, pero la unanimidad que rodea estos actos brilla por su ausencia. Vox, la formación liderada por Santiago Abascal, ha decidido dar la espalda a los Reyes y ausentarse del coloquio sobre “La Corona en el tránsito a la democracia”, dejando claro que su presencia no estará guiada por el protocolo, sino por la protesta política. La decisión de la ultraderecha se suma a la de otros grupos como Sumar, Compromís, Podemos o Esquerra, aunque con motivos radicalmente distintos.

Desde la formación ultra, la argumentación es tajante: no compartirán espacio con un “Gobierno corrupto” ni participarán en lo que consideran un acto que intenta “fingir una normalidad institucional que no existe”. La ruptura con la Casa Real se gestó ya en octubre, cuando Abascal rechazó acudir a la recepción por el Día de la Hispanidad y se limitó a observar el desfile desde la calle, entre el público. Entonces aseguró que no creía que el Rey se hubiera sentido ofendido por su ausencia, un gesto que mezcla desafío y calculada desafección.

De acuerdo con EL PAÍS, el contraste con los grupos de izquierda es evidente: mientras Vox protesta contra el Gobierno, partidos como Sumar o Unidas Podemos argumentan razones históricas y éticas. Para ellos, la monarquía todavía carga con sombras del franquismo y no ha ofrecido un gesto público de desvinculación de un régimen que reinstauró a Juan Carlos I como jefe del Estado. La ausencia de estos partidos busca señalar lo que consideran una lectura complaciente de la historia reciente y una falta de rendición de cuentas sobre episodios como el 23-F o las irregularidades del rey emérito.

Vox y la estrategia de ruptura

La decisión de Vox no es meramente simbólica. Es una declaración política que busca reforzar su narrativa de oposición frontal a un Gobierno al que acusa de corrupción sistémica. La ausencia en un acto de alto protocolo refleja una estrategia calculada: mostrar lealtad a la monarquía solo en la retórica, mientras se posiciona como un actor disruptivo que no teme desafiar la etiqueta institucional.

El 50º aniversario de la monarquía, que se celebrará oficialmente el 22 de noviembre, debería ser un momento de unidad y reflexión histórica. Sin embargo, la fractura entre los partidos políticos lo convierte en un espejo de las tensiones actuales de España: la monarquía como institución respetada por algunos y cuestionada por otros. PP y PSOE optan por la continuidad y la solemnidad, mientras el resto de formaciones muestran que la memoria histórica y la política del presente no pueden desligarse de la Corona.

Entre protocolo y protesta

El acto del Congreso, moderado por periodistas como Fernando Ónega e Iñaki Gabilondo y con la participación de figuras históricas como Miquel Roca y Miguel Herrero, se teñirá de un matiz académico y solemne. Pero la ausencia de Vox y de otros partidos deja claro que la celebración no es un mero formalismo. Es un recordatorio de que la historia reciente de España sigue viva en la política de hoy, y que la monarquía, aunque consolidada, sigue siendo un actor en medio de disputas ideológicas.

El gesto de Vox se interpreta como un golpe calculado a la narrativa de la estabilidad institucional. La formación ultra parece querer recordar a la opinión pública que la monarquía, lejos de ser un símbolo intocable, puede ser un escenario de confrontación política. Y en un momento en que se publican las memorias de Juan Carlos I en Francia, la polémica se anticipa a la histórica efeméride, añadiendo un ingrediente de tensión que el protocolo no puede domesticar. @mundiario

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