Los turiferarios del "procès" buscan sin tregua modelos de apoyo

Alcaldes por la independencia.
Alcaldes por la independecia

Hay un argumentario con el que se pretende reforzar las razones para la concesión del indulto.

Los turiferarios del "procès" buscan sin tregua modelos de apoyo

Todo análisis de la realidad o de los hechos enfrentados descansa, para llegar a conclusiones razonables, que se han de comparar magnitudes semejantes para ser razonablemente admisibles. Sobre este principio el examen del argumentario con que se pretende reforzar las razones para la concesión del indulto a los sediciosos de Cataluña (y por supuesto ir más allá en la cesión a sus aspiraciones) comparando su caso con otros de tan diversa factura que es como mezclar no ya churras con merinas, sino guacamayos con cebras.

Que a estas alturas se comparen uno de los resultantes de la descomposición de la antigua Yugoslavia, con el caso de Quebec, el enfrentamiento de las comunidades de un país creado artificialmente como lo fue Bélgica en su día, o Escocia, que fue nación independiente, con embajadores incluidos  y otros con Cataluña es hacer alarde de una enorme imaginación, sobre todo si le añadimos los Estados Unidos o la República Federal de Alemania, solución que evitó la aplicación del llamado Plan Morgenthau, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, que a Francia le parecía bien, pero al que finalmente se opuso Churchill. Alemania habría sido convertida en una especie de conglomerado de pequeños estados dedicados a la agricultura para que, al carecer de industria, nunca más pudiera volver a organizar otra guerra. Y al final, decidieron la solución que conocemos, convertir a la antigua potencia en una república federal. La fórmula federal se ha empleado esencialmente para unir, no para separar.

En esa misma línea de buscar falsos paralelismos entre el caso de Cataluña, los citados y otros, se hace una lectura forzada y nada objetiva de diversos hechos del llamado “procès”, como si el Estado debió permanecer impasible ante el desafío de celebrar un referéndum ilegal (que por cierto Zapatero había quitado del Código Penal donde estaba como delito específico porque lo incorporó Aznar). Y por lo visto, las imágenes que estremecieron al mundo y jugaron a favor de los independentistas fueron las de las fuerzas del orden tratando de impedir aquel acto contrario a la Constitución, pero no se dice nada de los estragos e incendios y de la violencia de los CDR, tras conocerse la sentencia contra los sediciosos, que durante varios y repetidos días tomaron las calles de Barcelona con inusitada violencia que dejaron 280 agentes heridos, alguno de ellos, como dos gallegos, con lesiones irreversibles que han causado su baja.

Lectura sesgada

Los turiferarios, en esa lectura sesgada de presente consideran que el llamado conflicto catalán no sólo despierta simpatías y comprensión en Europa y el mundo, sino que es el Estado español el que recibe y merece el reproche democrático por intentar cumplir y hacer cumplir su Constitución. Porque a mayor abundamiento, lo condenados ejercieron unos derechos que por lo visto se habían autootorgado, de modo que casos puntuales de asilo se convierten en respaldo pleno al proceso de independencia de una parte del territorio español y del reconocimiento de un derecho a la autodeterminación que no existe en estado federal alguno y menos como se pretenden que posea Cataluña.

En todo caso, ¿existe otro camino para que los independentistas puedan realizar plenamente sus objetivos que no sea la reforma de la Constitución? En cualquiera de los modelos federales que se cita, en caso de duda, las leyes federales se imponen con toda claridad sobre las propias de los estados o regiones que los componen. En el caso de España, a no ser que invoquemos principios raciales, los españoles nos distinguimos únicamente, a efectos políticos, por la vecindad civil; es decir, la comunidad específica donde residamos. Dicho de otro modo, los catalanes no son los descendientes de los carolingios, sino todos los ciudadanos con nacionalidad española que residan allí. Por cierto, que, en la Declaración de Granada de 2013, el PSOE, a propósito del modelo territorial, dice ---como se espera de un partido socialista—que los ciudadanos han de gozar de los mismos derechos, residan donde residan. Cierto que el principio de la uniformidad fiscal que trae causa de la Revolución Francesa, no existe en España desde que perviven privilegios y pactos medievales conocidos, pero a algunos les parece poco y entienden que hay que avanzar extendiendo ese modelo de autonomía fiscal a todos los territorios del Estado. ¿O es que proponen otra cosa? O sea, que los ciudadanos seamos plenamente desiguales. @mundiario

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