Los socios se remueven tras el paso de Junts a la oposición: ¿qué harán Podemos y el PNV?
La decisión de Junts de pasar a la oposición ha provocado un reajuste inmediato entre los socios que aún sostienen al Gobierno de Pedro Sánchez. Mientras Podemos se aferra a su papel de socio incómodo y redobla su presión sobre el PSOE, el PNV observa con creciente cautela el rumbo del Ejecutivo, consciente de que la legislatura entra en un terreno incierto y con cada vez menos margen para la estabilidad.
Podemos, que ya había consumado su ruptura con la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y su plataforma de izquierdas Sumar para marcar perfil propio, no contempla repetir el gesto de Junts ni someter su relación con el Gobierno a una consulta interna. Su estrategia, sin embargo, se endurece. Desde su posición en el Grupo Mixto, el partido de Ione Belarra aspira a recuperar visibilidad y capacidad de influencia, aunque el nuevo equilibrio parlamentario le resta poder efectivo.
Hasta ahora, los cuatro diputados morados eran determinantes para inclinar la balanza en votaciones ajustadas, pero con Junts en la oposición, ese papel se diluye. La posibilidad de formar una mayoría de bloqueo con PP, Vox y UPN deja de ser un arma real, y con ella se esfuma parte de la capacidad negociadora de máximos de los morados.
La pérdida de peso aritmético no ha frenado, sin embargo, su voluntad de confrontación. Podemos busca rentabilizar políticamente la nueva coyuntura a través de la retórica: más oposición al PSOE, más crítica a Sumar y una agenda centrada en exigir políticas de izquierdas. El partido confía en que la tensión discursiva le permita reforzar su identidad de cara al ciclo electoral que se aproxima, aunque su capacidad de incidencia real en la acción del Gobierno se vea reducida.
El PNV ve una legislatura inestable
En paralelo, el PNV adopta una actitud más prudente. Los nacionalistas vascos, socios clave en la investidura de Sánchez, perciben el desgaste de una legislatura sin presupuestos y con un Congreso fragmentado. “Un Parlamento sin mayorías ni Presupuestos no es muy sostenible en el tiempo”, reconocen fuentes de la formación, citadas por El Mundo.
Aitor Esteban ha insistido en la necesidad de “aunar mayorías” y acelerar las negociaciones pendientes, especialmente las 10 transferencias que el Ejecutivo vasco reclama para culminar el Estatuto de Gernika. El PNV se mantiene formalmente leal al Gobierno, pero su mensaje deja entrever la desconfianza ante una posible convocatoria electoral anticipada.
Desde Vitoria, la portavoz del Gobierno Vasco, María Ubarretxena, ha recordado que Sánchez tiene “la oportunidad de ser el presidente que cumplió el Estatuto de Gernika”, un gesto con el que el PNV busca mantener la presión sobre Moncloa sin romper los puentes. La advertencia es clara: si el Gobierno no cumple con sus compromisos antes de fin de año, la sintonía política podría verse comprometida.
La ruptura de Junts, por tanto, no solo tensiona la aritmética parlamentaria, sino que reconfigura los equilibrios dentro del bloque de investidura. Podemos endurece su relato y busca diferenciarse; el PNV mide los tiempos y calibra sus intereses autonómicos; y el PSOE se enfrenta al desafío de mantener viva una mayoría que se erosiona a cada votación. En este nuevo escenario, la legislatura se sostiene sobre equilibrios más frágiles que nunca, mientras el horizonte electoral comienza a asomar en el horizonte político de La Moncloa. @mundiaro