¿Se presenta Túnez como fiel de la balanza en una región vital para Europa?

El asesinato de Bel Aid supone un ‘tour de force’ para la oposición laica y democrática contra los planes del islamismo en Túnez y depende de ella que la correlación de fuerzas varíe.
¿Se presenta Túnez como fiel de la balanza en una región vital para Europa?

protestas

                         Túnez vive otra jornada de protestas

Los demócratas tunecinos nunca estuvieron convencidos de que unas elecciones con pluralidad de partidos por si mismas fuesen a convertirse en el pórtico de la democracia. Los hechos han venido a darles la razón. Las protestas que los sectores  sociales laicos han mantenido durante estos meses para que la nueva constitución no fuese la consagración de la sharia y recogiese de forma clara la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, liberando a éstas definitivamente del tutelaje masculino, han precipitado la crisis del gobierno presidido por el islamista Hamadi Jebali. El detonante ha sido el asesinato del abogado Chukri Bel Aid, líder de la oposición de izquierdas del Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (PPDU), muerto a las puertas de su casa.

Todo ésto ocurre en el torbellino de una crisis económica y social que mantiene la agitación y el conflicto en una sociedad con profundas contradicciones que revelan hasta qué punto el derrumbe del régimen de Ben Alí no significó una revolución democrática. Las perspectivas para Túnez no son muy halagüeñas, pues en el mundo rural se presenta un apreciable índice de pobreza en el contexto de una economía aperturista y diversificada en sectores para la que la exportación de manufacturas y productos agrícolas, el turismo, las inversiones extranjeras y el dinero de los emigrantes tienen un papel destacado, frenado por el decrecimiento del PIB. Estos factores no son positivos para el desarrollo de políticas que vayan en la dirección de la modernización del país si se añade el desequilibrio y déficit presupuestario cercano el año 2012 al 7%, aunque las expectativas eran de ligera mejora en el presente 2013, ahora posiblemente frustrada por la crisis política que tensa aún más la vida pública del país.

El asesinato de Bel Aid supone un ‘tour de force’ para la oposición laica y democrática contra los planes del islamismo en Túnez y depende de la orientación y el sentido de las protestas de la conmocionada e indignada población que la correlación de fuerzas pueda variar abriendo posibilidades reales de democratización del país. Los partidos de la oposición han decidido suspender la actividad en la asamblea constituyente en protesta por este asesinato y responsabilizan al Gobierno y sus integrantes de no haber tomado medidas para detener la violencia en el país y permitir que las Ligas de Protección de la Revolución (LPR), compuestas por salafistas e islamistas de Al Nagda impongan sus dictados mediante la violencia política. Los países europeos deben estar muy atentos a todo lo que sucede en Túnez porque el país magrebí es la vara de medir de toda la región y lo que ocurra allí tendrá repercusiones para el resto de los países de una vasta región geopolítica que incluye a los países subsaharianos. Si Túnez cae, pueden ir cayendo como fichas de dominó el resto. Sólo es cuestión de tiempo y en las circunstancias actuales no corre a favor de la democracia

¿Se presenta Túnez como fiel de la balanza en una región vital para Europa?
Comentarios