Se cumplen cuatro años desde que Elena Salgado hablase de los primeros brotes verdes

La metáfora y el eufemismo son objeto de perversión en el discurso de los políticos, que, en algunos casos, se enrocan y no saben ni lo que dicen como ocurrió con Cospedal y Beatriz Viana.

Elena Salgado

La metáfora ha dado y sigue dando mucho juego en la oratoria y retórica políticas. Es una herramienta que bien usada enriquece el discurso, pero si se utiliza alegremente puede actuar a modo de ratonera en la que cae el propio sujeto parlante. Hablemos de brotes verdes. Este vocablo tuvo un uso intensivo en los albores de la crisis hasta que la reiteración en vano la oxidó y cayó en desuso, aunque todavía se eche mano de ella mediáticamente. Los gobernantes actuales, conscientes de la carga peyorativa que le ha inyectado a la palabra el uso vicioso, prefieren hablar ahora de signos positivos o sinónimos. Se cumplirán el día 20 de mayo cuatro años desde que la ministra de economía del equipo de Zapatero habló de los primeros brotes verdes. "Esperemos unas semanas y los veremos" remarcó en aquella ocasión la también vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado.

El lenguaje como tapadera

Con la llegada de la crisis comenzó el juego semántico y la práctica sistemática del eufemismo. No hay más que recordar a ZP blandiendo indesmayable el término recesión. La mentira, las verdades a medias, huidas hacia adelante en los vericuetos del lenguaje, que se utiliza como burladero ante la incapacidad de generar confianza en los ciudadanos, se multiplican como las margaritas en la primavera. Lo mismo sucede con el destape de las alcantarillas de la corrupción en cuyo contexto se llega a pervertir el lenguaje y emplear torticeramente expresiones que nada dicen, única defensa de quien se ve atrapado y carece de argumentos. Veamos lo de la "simulación" y "diferido" de María Dolores de Cospedal o el propio reconocimiento de la directora general de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana que, creyendo que el micro estaba cerrado, al finalizar una rueda de prensa dijo "no sé ni lo que he dicho" y manifestaba su preocupación por lo que se reproduciría en los medios de comunicación. Es el paradigma del esfuerzo huero en que se resume el hecho de querer justificar lo que a todas luces resulta injustificable.

Del eufemismo a los datos reales

El caso es que desde los primeros brotes verdes que avistó Elena Salgado, al día de hoy estamos en el 26 y pico por ciento de tasa de paro, camino del 27%,  Guindos acaba de admitir una caída del PIB treces veces superior a la que el Gobierno ha previsto y en el déficit somos los campeones de Europa. Las estadísticas y las perspectivas son demoledoras, mientras Angela Merkel sigue cerril en la austeridad sin que nadie le frene el impulso. Sencillamente, desesperante.

Comentarios