El Rey subraya la vigencia de la Constitución española tras 47 años

La Constitución de 1978 cumple 47 años como la más longeva de España, superando los 17.218 días de vigencia. Su celebración en el Congreso reunió a expresidentes, miembros de las Cortes Constituyentes y autoridades actuales, mientras se debate la necesidad de actualizar su alcance ante nuevos retos sociales y territoriales.
El rey Felipe VI. / Casa Real.
El rey Felipe VI. / Casa Real.

Este martes, el Congreso de los Diputados acogió un homenaje especial a la Constitución de 1978, la norma fundamental más longeva de nuestra historia. Felipe VI, en un discurso breve pero cargado de significado, recordó que la Constitución no es solo un conjunto de normas, sino un pacto vivo que refleja la voluntad de los españoles de convivir en libertad y pluralismo. Al mismo tiempo, recordó el precio de ese consenso: aquellos que lucharon y algunos que incluso dejaron la vida por consolidar nuestras libertades. La evocación del asesinato de Francisco Tomás y Valiente y de la respuesta pacífica y multitudinaria de la sociedad española simboliza que los valores constitucionales no son abstractos, sino frutos de un aprendizaje social doloroso pero necesario.

Sin embargo, la ausencia de figuras políticas como Santiago Abascal, líderes de Vox y representantes nacionalistas, subraya que la Constitución sigue siendo un terreno de tensiones. Sus críticas no son meramente protocolares: apuntan a que, pese a sus logros, el texto centraliza excesivamente el poder y limita ciertas aspiraciones democráticas de los pueblos dentro del Estado. Este debate recuerda que una Constitución no es un monumento inmutable; es un espejo que refleja tanto los aciertos como las carencias de una sociedad en constante transformación.

Una longevidad que refleja consenso y legitimidad

La Constitución española ha superado ya los 17.218 días de vigencia, superando a la de 1876 y consolidándose como un ejemplo de estabilidad democrática. Su éxito radica en el consenso que generó, refrendado por la mayoría de la sociedad en un referéndum histórico, donde casi 15 millones de ciudadanos dijeron “sí” a un futuro compartido. Felipe VI lo expresó con una metáfora clara: la Constitución es como una habitación llena de ideas —libertad, igualdad, justicia, solidaridad— que juntos hemos aprendido a habitar y respetar.

Este consenso inicial ha permitido que España supere crisis políticas, atentados terroristas y desafíos territoriales, manteniendo la cohesión social. No obstante, reconocer su legitimidad de origen no debe impedir un análisis crítico: la Constitución es duradera porque fue inclusiva, pero la sociedad evoluciona, y con ella, sus demandas. La estabilidad, por sí sola, no garantiza la justicia ni la percepción de equidad entre territorios y ciudadanos.

Reflexionar para reforzar el contrato social

Más allá de celebraciones y aplausos, el aniversario de la Constitución invita a un ejercicio de mirada crítica. Reconocer sus logros no implica ignorar sus limitaciones. La descentralización, la articulación territorial y la protección de derechos fundamentales son logros incuestionables, pero deben ser acompañados de mecanismos que permitan la participación política de todas las voces, evitando la sensación de exclusión.

El futuro de la Constitución no depende únicamente de actos solemnes ni de discursos, sino de la voluntad colectiva de actualizarla, interpretarla y cumplirla en el día a día. Como señaló el monarca, la mejor manera de conmemorarla es cumplirla, pero eso incluye comprometerse con la igualdad efectiva, la justicia social y la convivencia entre pueblos con aspiraciones distintas. Así, la Constitución seguirá siendo una habitación en la que todos podamos encontrar un espacio digno, y no solo un museo de buenas intenciones. Solo así su longevidad tendrá sentido más allá de los números y los aplausos. @mundiario

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