Rechazo en Chile a la Constitución elaborada por la derecha y la extrema derecha
En una jornada electoral crucial, los chilenos han enviado un mensaje claro y contundente al rechazar con un 55% de votos en contra la propuesta de nueva Constitución elaborada por el Consejo Constitucional, mayoritariamente conservador. Este rechazo, representado en el segundo intento del país sudamericano por reformar su Carta Fundamental, pone freno a un proceso que buscaba superar el fracaso del texto de la Convención Constitucional, rechazado en el plebiscito de septiembre de 2022.
El proceso electoral enfrentó a dos corrientes: una a favor, que abogaba por la entrada en vigencia del nuevo documento, y otra en contra, que defendía la permanencia de la Constitución de 1980 con sus múltiples reformas post transición democrática. La elección se llevó a cabo bajo la modalidad de voto obligatorio, reflejando una participación activa de la ciudadanía.
El presidente Gabriel Boric ha emergido como una figura clave al lograr frenar la propuesta de una nueva Constitución. Sin embargo, el proyecto de una ley fundamental diferente a la impuesta durante la era de Pinochet ha naufragado y quedado aparcado de forma indefinida. En respuesta al resultado del plebiscito, Boric anunció que durante su mandato se cerrará el proceso constitucional, subrayando que las prioridades del país requieren atención inmediata.
El mandatario de izquierdas destacó el carácter inequívoco de la mayoría que votó en contra del texto constitucional propuesto. "Quiero ser claro: durante nuestro mandato se cierra el proceso constitucional, las urgencias son otras", afirmó Boric. Además, señaló que "la política ha quedado en deuda con Chile" y cuestionó a aquellos que intentaron convertir esta elección en un plebiscito al Gobierno.
Este rechazo masivo a la propuesta de la derecha y la extrema derecha evidencia el descontento de la población con las opciones presentadas y abre un nuevo capítulo en el panorama político chileno. La decisión de los ciudadanos pone de manifiesto la necesidad de abordar las demandas urgentes de la sociedad y plantea interrogantes sobre el futuro de la búsqueda de una nueva ley fundamental en el país. @mundiario
Regreso al punto de partida
Después de un proceso constituyente que abarcó cuatro años, Chile regresa al punto de partida de noviembre de 2019. En esa época, la clase política presentó a la sociedad la propuesta de cambiar la Constitución como una vía institucional para superar el estallido social.
Sin embargo, el país opta por mantener la misma carta magna vigente desde 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet, la cual ha sido sometida a unas 70 reformas desde la transición a la democracia. @mundiario
