Todo lo que no sea ganar las elecciones europeas será un fracaso para el PSOE

Los resultados de 2011 fueron un castigo del electorado socialista. Lo que nadie se esperaba es que, tras los dos peores años del PP, los españoles no le perdonen al PSOE.

Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE.
Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE.

Mientras muchos se escudan o intentan encontrar claves y respuestas en distintas consultas demoscópicas, otros preferimos mirar a los ojos de la sociedad, de manera directa, y escuchar el ánimo que se palpa en cada esquina de cualquier calle. No solamente en las barras de los bares, sino en todas las familias, grupos de amigos y conversaciones triviales podemos comprobar hasta qué punto España, política y socialmente, se encuentra perdida. Habrá quien pretenda seguir buscando aún culpables, pero es algo inútil porque este veredicto ya se hizo público: para la derecha sigue siendo Zapatero y para la gran parte de la izquierda también. ¿Cómo encontrar la salida cuando no existen puertas abiertas para avanzar en el camino? Esta es la pregunta a la que ahora debemos responder todos los socialistas que estamos implicados en el proyecto de presente y futuro del PSOE. Y no digo de pasado porque el pasado de tu partido debes asumirlo pero no hacerte responsable de él.

Fue muy comentada en las redes la encuesta sobre las europeas de este nuevo año, que difundió La Sexta y que venía a darle una victoria al PP (con 34,5%), seguido del PSOE (con 31,7%), siendo IU la tercera fuerza electoral (12,4%) y UPyD con un 9%. Lo más significativo de todo esto no fueron los resultados estimados como tal, sino la abstención pronosticada: un 57,6%.

Pero si nos acercamos de manera objetiva a estos datos y dejamos el amarillismo político para otro día, veremos que el marco político que arroja la encuesta de La Sexta es muy similar al que se dio en las urnas de las europeas del 2009. Entonces el PP sacó un 42% y el PSOE un 38%, es decir, que la distancia entre ambos sigue siendo más o menos la misma. Es cierto que Izquierda Unida y el partido de Rosa Díez suben sensiblemente pero no hasta el punto de amenazar ese “maldito bipartidismo” que según muchos está muerto pero que aún muerto consigue el 66% de los votos emitidos. Pero la clave es que en el 2009 la abstención ya fue del 55%, es decir, también cercana a la esperada para el 2014. 

Hay que entender que las europeas siempre fueron una especie de elecciones de castigo y de segundo orden que no tuvieron mucho respaldo en cuanto a la participación en España. Este vicio de partida no solamente no ha cambiado sino que se suma al clima de descrédito generalizado de la política en nuestro país y la valoración más baja acerca de Europa que tenemos los españoles desde que nos sumamos a la Unión Europea. 

Pero lejos de una participación más o menos floja, lo que sí será determinante en nuestro ámbito político será saber si el PP consigue seguir siendo el partido más votado o el PSOE alcanza ese puesto. Seamos claros: todo lo que no sea ganar las europeas es un rotundo fracaso para el partido socialista. 

Otros dirán que no, porque quizás les interese prevenirse contra esta posibilidad, pero como a mí no me paga Ferraz puedo llamar, sin tapujos, a las cosas por su nombre. ¿Qué panorama se daría para el socialismo español si no conseguimos ganar en el 2014?

Como he dicho antes soy de los que piensan que la victoria del partido socialista en estas europeas tiene que ser incuestionable. No digo ya abrumadora, pero no ganar a esta derecha que tiene a media España, como mínimo, en contra, sería un golpe difícil de encajar después de haber puesto ya en el asador la mejor carne de la que presumía el socialismo: nuestra conferencia política. Con un añadido extra y no previsto: la irrupción de la figura de Susana Díaz en el marco del partido a nivel nacional. 

Si después de que se conjuguen estos 3 elementos, el partido socialista sigue sin conseguir afianzarse como alternativa ni ser perdonado por los millones de votantes que dieron la espalda al PSOE en el 2011, ¿cuál es el siguiente paso? Y aquí ya entraría una fase que ha sido pedida por ex barones como Ibarra donde habría que plantearse si el cambio que necesita el socialismo español es tan radical que signifique la renovación absoluta de todos sus cuadros dirigentes. 

Respeto a esta posibilidad yo nunca he sido, ni creo que sea, partidario porque en el socialismo existen aún muchas personas que ocupan en la actualidad cargos de responsabilidad que son profundamente valiosas e imprescindibles para nuestro futuro. Es más, aunque yo tengo 30 años puedo asegurar que tener juventud no es sinónimo de nada, en el sentido de que ningún político es mejor o peor por tener 24 o 56 años. Otra cosa es el tiempo que uno lleve encerrado en un despacho y pegado al sillón, que por lo general suele corromper al alma y atrofiar los sentidos. Pero tampoco sería garantía de éxito que se abriesen todas las puertas a una nueva generación completa de jóvenes políticos y dirigentes. Desde luego de lo que estoy seguro es que muchos de los que ahora están, y sobran, no van a ser lo suficientemente generosos para irse como un último acto de servicio al partido y a España.

Aún quedan 5 meses para las europeas y en política son muchos meses. Si después de 2 años la mayoría de encuestas reman en esta dirección, es posible que este sea el resultado que se pueda dar. A 30 de diciembre de 2013 mi pronóstico es que el PP podría ganar las europeas aunque aún desconozco cuál será el candidato que propondrá el partido socialista para encabezar sus listas al Parlamento Europeo. @marcial_enacion

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