¿Padecen todos los partidos políticos un estado alterado de conciencia?
Las borrachearas y las drogas provocan un estado alterado de conciencia donde no recordamos lo sucedido durante su efecto. Ahora estamos descubriendo que las encuestas electorales también lo provocan.
Las borracheras y las drogas provocan un estado alterado de conciencia donde no recordamos lo sucedido durante su efecto. Ahora estamos descubriendo que las encuestas electorales también lo provocan.
No importa lo dicho, las promesas o ideologías. Hay un nuevo panorama y piensan que es necesario rectificar para captar votos, pero sobre todo apoyos postelectorales. Todo parece indicar que se está llegando a una situación estable donde el PP y el PSOE siempre sobrepasarán el listón del 20% aunque sin obtener mayorías absolutas, y los partidos emergentes tendrán una fuerte presencia y decidirán quién gobierna. Los políticos lo ven así aunque no es totalmente cierto porque el mínimo porcentaje que a nivel nacional representan los partidos nacionalistas, y por lo tanto influyen poco en las encuestas, se traducen en muchos escaños gracias a una ley electoral que prima a las Comunidades Autónomas al no definir una circunscripción electoral única.
En este panorama el PP sabe que única posibilidad de gobernar es en coalición, o con el apoyo parlamentario de Ciudadanos. Sabe también que tiene sus votos fijos, los de la derecha que carece de alternativa, y que sus posibilidades de crecimiento sólo serían a costa de Ciudadanos, que se sitúa en el centro. Ahora trata de provocar un acercamiento dirigiendo sus ataques al PSOE y a Podemos, que no son sus enemigos en las urnas, pero logra así dejar la puerta abierta al posible apoyo de Ciudadanos, y que es el único porque los nacionalistas están en otro mundo.
El PSOE, viendo el parón o retroceso de Podemos, ha decidido abandonar esa opción y moderar su discurso al no subir el tipo máximo del IRPF y restableciendo impuestos como el de sucesiones allí donde no lo había. También se sitúa ahora en el centro izquierda con medidas sociales de elevado coste, y que siendo preguntado por un periodista de donde esperaba sacar el presupuesto, contestó "de debajo de las piedras". De momento van a considerar ricos a los que ganen más de 50.000 euros al año, con lo que los españoles que disfrutan de ese estatus se incrementará notablemente (son unos 2.200 euros netos al mes).
Y es que seguros como están todos de no poder gobernar en solitario, las promesas Irán creciendo en estos dos meses hasta abrumarnos, porque no habrá posibilidad de cumplirlas por falta de mayoría suficiente. Todas las promesas electorales del PSOE o Podemos conllevan una reforma constitucional que no podrán hacer porque ninguno alcanzará, ni en coalición, la mayoría cualificada exigible en el Parlamento. Esto lo sabe Ciudadanos que es el único que habla siempre de consenso o amplio consenso para hacer una reforma estable de la Constitución en los puntos que hoy provocan injusticia o descontento social. Ciudadanos es el único partido que aún no ha tocado techo, pero a estas alturas tampoco confía en mayorías absolutas y, bien como mayoritario o minoritario, sabe que habrá que contar con apoyos y que él es el único que puede gobernar con la izquierda o con la derecha, el que tiene dos opciones. Probablemente el haberse situado en el centro, más a la izquierda en lo social y más a la derecha en lo económico, es lo que le hace crecer.
Podemos, que había venido moderando su mensaje desde el día de su fundación, ve que ese camino no le conducirá a la victoria y ha decidido retomar las promesas fuertemente sociales pero con un coste inasumible sin precisar de donde viene el presupuesto necesario. Probablemente el mayor daño se lo haya hecho Syriza en Grecia, pero sabe que su posibilidad de alcanzar cuotas de poder es con el PSOE, y cambiara de estrategia aunque habrá que esperar a un programa concreto que probablemente tendrá en cuenta que no pasará de partido bisagra después de su fracaso de unir a la izquierda, especialmente a IU.
Por otra parte, los nacionalistas catalanes, ahora independentistas, son impredecibles. Por no saber no sabemos ni si presentarán candidatura o romperán antes como quiere la CUP. Han convocado un plebiscito, mediante elecciones plebiscitarias, que han perdido aunque hayan ganado las elecciones, y tratan de gobernar aunque sea con un partido antisistema que pretende salir del euro, de la UE, de la OTAN, y hasta del mundo globalizado. Se podría sospechar que no formarán gobierno hasta ver quién gobierna en España.
Visto el panorama, es de suponer que los españoles pasaremos de promesas utópicas y nos centraremos en predecir quién puede generar un mayor crecimiento presupuestario por incremento del PIB, por mayor recaudación, por el fin de la economía sumergida, por el fin del fraude, etc., y luego ya veremos cómo lo repartimos, por algo somos soberanos.