Ourense, ante una gran encrucijada: la revolución o una inercia con sabor a vendetta

Gonzalo Pérez Jácome. / Ivan Olmos Ferreiro
Gonzalo Pérez Jácome. / Ivan Olmos Ferreiro

La alcaldía de Ourense está viviendo estos días la mayor encrucijada política de la democracia local: vivirán una "revolución" o se dejarán llevar por una inercia con un claro sabor a vendetta.

Ourense, ante una gran encrucijada: la revolución o una inercia con sabor a vendetta

La alcaldía de Ourense está viviendo estos días la mayor encrucijada política de la democracia local: vivirán una "revolución" o se dejarán llevar por una inercia con un claro sabor a vendetta.

El panorama político de Ourense es el siguiente: PP, 10 concejales; Democracia Ourensana (DO), 8, PSOE 6... Y Ourense sigue en ascuas. La consecución de la alcaldía está en el aire, y los posibles pactos desconciertan a los votantes, con un panorama electo nunca visto en la historia de la democracia de la ciudad.

Gonzalo Pérez Jácome, el visionario independiente cuyo éxito le ha proporcionado 8 concejales en estos comicios, aspira con firmeza a hacerse con la alcaldía, dejando a un lado a los partidos que se han ido alternando en el poder: PSOE y PP.

Si Jácome obtiene la alcaldía, será el único alcalde independiente de España de una capital de provincia. Ourense será noticia, y es que como adelantamos, el 15 de marzo, en nuestro exitoso artículo de MUNDIARIO titulado Un político local de Ourense aspira a igualar el reto del alcalde de Oporto (Portugal) sería además la segunda ciudad de Europa con un alcalde independiente, precisamente tras Oporto.

En 2001, Democracia Ourensana irrumpió con un concepto revolucionario en España: la democracia total, una versión española de los presupuestos participativos. Los ciudadanos podrían votar en referéndum la mayoría de decisiones de sus vidas, en vez de delegarlas por medio de la democracia representativa.

Democracia Ourensana obtuvo 284 votos en las elecciones de 2003. En las siguientes, multiplicó por 7 sus votantes, pero en  2011 ya consiguen dos concejales.  Ahora en 2015, el salto casi definitivo, 13.679 votantes y 8 concejales. Además, los demóscopos opinan que si estuviésemos en el sistema francés, con segunda vuelta, Democracia Ourensana ganaría con creces.  

Jácome y la alcaldía: sabor a vendetta

En un principio que Jácome consiguiera la alcaldía podría ser algo muy fácil, ya que está en posición de pactar con unos y otros, pero -algo inaudito- el odio personal ha aparecido, anteponiendo los prejuicios que desata la sinceridad aplastante de Jácome -que califican de irrespetuoso-  y algunas revanchas al interés de la ciudadanía.

Y lo que está pareciendo imposible en otras partes de España, parece que va a pasar en Ourense, donde los enemigos acérrimos PP y PSOE podrían  frenar a Jácome, que puede conseguir esta unión contra natura. El miedo a la  férrea vigilancia de Jácome (llamado "el azote del concello") y su promesa de acabar con el despilfarro y los clientelelismos heredados hace temblar a colectivos, políticos de casta y privilegiados locales. Las seis denuncias penales que ha liderado no son moco de pavo, y  mucho menos  el haber  levantado la liebre sobre la  operación Pokemon. Tanto PP como PSOE no soportan que un outsider puede formar parte de la alcaldía.

Pactar con Jácome favorecería a PP o PSOE

Paradójicamente al PSOE le conviene Jácome. Además, los socialistas están llevando a nivel español una política de Todos Contra el PP, no dudando en pactar con cualquiera y unirse incluso a partidos antisistema y antiespañoles. En Ourense, pactando no sólo conseguiría seguir su consigna anti PP, sino que además al hacerlo con un independiente lo haría con la cabeza bien alta sin caer en los despropósitos de las alianzas previsibles en otras regiones que traicionan firmes consignas del socialismo que priman el sentido de estado. Además existe otro beneficio añadido: sería un gran lavado de imagen para el partido socialista ourensano, muy tocado por la corrupción y castigado en las urnas y que no tiene opciones a la alcaldía al haber obtenido los peores resultados de su historia. El pactar con su gran denunciante sería una maniobra ejemplarizante de que las cosas van a cambiar en el partido y que puede haber un tienpo limpio y nuevo... Pues no.

Al rutilante exconselleiro Jesús Vazquez del PP, Jácome "el sastrecillo valiente"  le descoloca y los cara a cara con él no han funcionado.  Le cuesta aceptar que podría haber sacrificado su lustrosa consellería que lideraba con brillantez, sacrificio para convertirse en alcalde...   pero no para ser un simple concejal. De hecho  todavía no ha renunciado a su acta  de parlamentario. Su empecinamiento en no pactar dejaría en evidencia un aferramiento al poder que haría daño  a la imagen del partido. Sin embargo tiene algo único  que le respaldaría en el pacto con Jácome: el estar limpio de polvo y paja  le hace más flexible, y  su inteligencia y sus altos vuelos pueden hacerle abstraerse de las corrputelas anti Jácome, no plegarse a los clientelismos internos y obviar la inquina que despierta entre sus correligionarios locales. La unión y colaboración con Jácome permitiría un gran tandem porque ambos son muy válidos y totalmente complementarios. La praxis de Jácome y la diplomacia de Vázquez. Harían historia en la ciudad.  Pues no.

La calle volcada con Jácome 

Paralelamente a esta lucha por  la alcaldía, se detecta en la ciudadanía un ambiente de incertidumbre nunca visto en la ciudad. Se dan cuenta de que el alcalde independiente puede cambiar las cosas, alguien que ya ha demostrado una  gran capacidad de gestión obteniendo porcentualmente a los recursos que poseía un éxito sin precedentes, lo que habla de su capacidad como gestor que podría mejorar la calidad de vida de una ciudad normalmente marginada de las grandes decisiones y actuaciones autonómicas.

Este mismo fin de semana en el partido de ascenso del  COB Club Deportivo Ourense, coincidieron  Jácome y Vázquez... y, pese a las declaraciones del independiente de que no subvencionaría el deporte de elite desde el Concello,  sorprendió el clamor popular en las gradas: ¡Jácome Alcalde!. Y es que su programa electoral es revolucionario y engancha. Su slogan "Ni de izquierdas ni de derechas, sino de Ourense", encierra una ideología que Jácome acuña como "ideología del todo" que  ilusiona a un sector que hace mucho tiempo que dejó de creer en la política.

Porque los ciudadanos ya no están indiferentes y gracias a Jácome tienen información, porque destapó algunas partidas referidas a gastos que  nunca habían salido a la luz  y que indignan al ourensano medio con sentido común... Promociones turísticas de la ciudad que cuestan millones de euros y que no se corresponden ni por asomo con el volumen de visitantes, festivales carísimos que no aportan nada,  funcionarios del concello que cobran un 20 por ciento más que el resto de los gallegos con prebendas inimaginables en tiempos de crisis, una banda de música subvencionada a razón de 400.000 euros al año, 8.000 euros semanales el concierto  (más que las prestigiosas bandas europeas), policías locales con sueldos de geos, suelos públicos concedidos  y secuestrados por manos privadas, y extraños contratos que no se corresponden con los servicios ofrecidos como la atención domiciliaria, entre otros.

Otra manera de hacer política
Jácome presentó un programa ilusionante y pragmático...  pero no tiene nada que ver con las mareas ni con Podemos. No sólo no es deudor de filias ideológicas, sino que frente a los que se llenan la boca de proyectos, partidas y subvenciones, sin explicar de donde van a  proceder  los ingresos, Jácome detalla con exactitud y concreción de donde va a obtener el dinero y cómo va a ser capaz -con el ahorro que piensa obtener, la remunicipalización de servicios  y con un patrocinio del censo en la ciudad- de financiar proyectos como una ciudad deportiva de ocio y salud con especial apoyo al deporte de base, un parque acuático que aproveche la condición de ciudad más calurosa del Norte español, una plaza de abastos de vanguardia a precios competitivos, un acceso mecánico a un barrio de las alturas...  y una factible bajada de impuestos. Resumiento: una mejora de los servicios y  una nueva calidad de vida para los ourensanos.
Nada más y nada menos…,  casi parafraseando su slogan. Más por menos. Jácome apostilla: "Nuestra idea es genial, las demás ideas del partido también lo son, y cuando se tiene la razón, es sólo cuestión de tiempo”. Parece que ese tiempo podría haber llegado. O todavía  aún no. Los ourensanos cruzan los dedos.

 

Ourense, ante una gran encrucijada: la revolución o una inercia con sabor a vendetta
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