Hay ayuntamientos que contribuyen al cumplimiento de penas en forma de trabajo social

Momento de una protesta. / Foto cortesía de Atlántico Diario de Vigo.
Momento de una protesta. / Foto cortesía de Atlántico Diario de Vigo.

Mientras la violencia callejera no se reprima eficazmente, seguirá creciendo la impunidad y el filoterrorismo, según un nuevo análisis de este profesor uniersitario y periodista.

Hay ayuntamientos que contribuyen al cumplimiento de penas en forma de trabajo social

La violencia de los antisistema o de los gamberros e infiltrados en las manifestaciones pacíficas tiene que ser superada por la violencia legítima del Estado. O sea, que los palos deben de ser contundentes y les deben doler. Las sanciones han de ser ejemplares y de tres tipos: vergüenza pública, reparación económica del daño y trabajo social, con atuendos que identifiquen a estos malhechores.

Nada de paños calientes. Y aplicar el Código Penal sin miedo en los casos más graves, amén de las responsabilidades civiles. Y la responsabilidad en cascada de los padres de estos energúmenos. Pero para eso hacen falta unos políticos, unos jueces y fiscales de los que carecemos. Esto pasará, se repetirá y la impunidad les hará incrementar las acciones. ¿Y los perjudicados, y los destrozos irreparables....? ¿Si el Estado no garantiza la paz pública, tendremos que ser los ciudadanos los que formemos somatenes contra la maldad? Y lo que digan los progres de salón me deja al pairo.

Por cierto, todos son fácilmente identificables si la Policía hace su trabajo. Estamos en una espiral que ha trascendido la mera gamberrada y acerca al filoterrorismo. O se toman medidas serias o acabaremos mal.

En algunos lugares, los ayuntamientos han establecido convenios con las autoridades judiciales para el cumplimiento de determinadas penas en forma de trabajo social compensatorio y proporcional al destrozo causado, al margen de otras responsabilidades.

Hay que dotar a estos indeseables de un atuendo que los haga visibles a los ciudadanos, que los identifique y que permita apreciar que reponen el mobiliario destrozado o  reparan el daño causado, ayudan a reparar edificios o borran las pintadas.

Y cuando se les reprima deben tener claro que las porras duelen y sus padres o ellos mismos, que la gamberrada les irá directamente al bolsillo. Y en los casos más graves, insisto, la cárcel y la responsabilidad civil subsidiaria.

Hay ayuntamientos que contribuyen al cumplimiento de penas en forma de trabajo social
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