Junts rechaza la ley estrella de Yolanda Díaz y deja en el aire la reducción de la jornada laboral
El Congreso se prepara para vivir esta semana uno de los episodios más decisivos de la legislatura: la votación de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Sin embargo, el proyecto estrella de la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, llega herido de muerte después de que Junts per Catalunya confirmara al Ministerio de Trabajo que mantendrá su enmienda a la totalidad, bloqueando así la tramitación de la norma.
La decisión, trasladada personalmente por la portavoz de Junts en la Cámara Baja, Míriam Nogueras, al secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, supone un golpe directo a la estrategia de Sumar. La vicepresidenta se ha negado a retirar el proyecto del orden del día, consciente de que la votación tendrá un alto valor simbólico. Díaz pretende que cada grupo parlamentario quede retratado ante la ciudadanía en un debate que toca de lleno la vida de millones de trabajadores.
El rechazo de Junts no ha sorprendido en el Ejecutivo. El partido independentista catalán llevaba semanas advirtiendo de que no respaldaría la norma, alineado con las posiciones de las patronales de pequeñas y medianas empresas de Cataluña. “Junts no rechaza la reducción de jornada en sí, rechaza esta ley”, insisten sus dirigentes, en un intento de marcar distancias con el malestar social que puede generar la decisión.
La medida forma parte de los compromisos más relevantes adquiridos por Sumar en las negociaciones del pacto de coalición con el PSOE tras las elecciones del 23-J. Para Díaz, lograr la reducción de jornada antes de final de 2025 era una cuestión inaplazable. No en vano, se trata de la primera rebaja desde hace más de 40 años y un elemento central de su proyecto político, que ya sufrió un revés al no conseguir reducir a 38,5 horas la jornada máxima en 2024, tal como estaba previsto.
Los sindicatos se manifestarán el día de la votación
El bloqueo ha encendido las alarmas en los sindicatos. Tanto CCOO como UGT han advertido de que tumbar la ley sin debatirla supone un “fraude democrático”. Sus líderes, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han recordado que el 75 % de la ciudadanía respalda la reducción de jornada, con un apoyo aún mayor en Cataluña (83 %) y entre los votantes de Junts (72 %). Álvarez añadió que no es “de recibo” que “se pretenda castigar a la mayoría de los trabajadores” ni que “hurten al pueblo español de conocer cuáles son sus opiniones”.
Las centrales sindicales han convocado movilizaciones en todo el país coincidiendo con la votación en el Congreso, con especial foco en Madrid, donde se concentrarán frente a la sede parlamentaria. Además, han avisado de que llevarán esta batalla a la negociación colectiva y a la mesa del nuevo AENC, presionando a los empresarios para abrir el debate en los convenios sectoriales. Paralelamente, Yolanda Díaz ha anunciado que endurecerá por decreto el control horario en las empresas, aunque la reducción de jornada no prospere en el Congreso.
El desenlace parlamentario coloca al Gobierno en una posición delicada. La imagen de división entre el PSOE y Sumar con sus socios se retratará en la primera votación del nuevo curso político, en el que Junts vuelve a erigirse como fuerza decisiva.
Para Díaz, el fracaso de su propuesta estrella sería un revés político considerable; para el Ejecutivo, una muestra más de la fragilidad de la mayoría parlamentaria. La pregunta que queda en el aire es si este tropiezo marcará un antes y un después en la agenda social del Gobierno de coalición o si se convertirá en el inicio de una batalla prolongada que reavive la presión sindical y política hasta final de legislatura. @mundiario