Las izquierdas de Sumar llaman a “no resignarse” y defienden la “unidad”

Más de 600 simpatizantes arropan en Madrid el lanzamiento de una alianza que busca recomponer el espacio progresista.
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, este sábado, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. / @SG_UGT.
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, este sábado, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. / @SG_UGT.

La izquierda alternativa intenta sacudirse el polvo de las derrotas parciales y las divisiones internas con un mensaje claro: no hay tiempo para la resignación. Este sábado, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar escenificaron el arranque de una nueva etapa con una consigna compartida: unidad para ganar. Más de 600 simpatizantes, y una sala anexa habilitada ante la afluencia, sirvieron de telón de fondo para una puesta de largo que aspira a resetear el ánimo de un electorado progresista fatigado por las fracturas.

El acto no fue solo una presentación orgánica. Fue, sobre todo, una declaración de intenciones. Tras años de desencuentros, vetos cruzados y competencia interna, las fuerzas que orbitan en torno a Sumar asumen que el ciclo electoral que se avecina exige otra lógica. No se trata únicamente de sumar siglas, sino de reconstruir confianza y ofrecer un horizonte político reconocible frente al avance de la derecha y la extrema derecha.

La consigna más repetida fue tan simple como ambiciosa: “Aquí no sobra nadie”. La ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, fue una de las voces más ovacionadas. Ante un auditorio entregado —que coreó su nombre— apeló a la responsabilidad y la generosidad de las fuerzas progresistas. “La ciudadanía nos está esperando”, vino a decir, en un llamamiento directo a quienes dudan o se mantienen al margen. Sin caer en el optimismo ingenuo, pero tampoco en el derrotismo, defendió que la izquierda no puede “hacerle el caldo gordo” a la extrema derecha desde la desmovilización.

Evitar la dispersión del voto

En la misma línea se expresó el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, quien habló de “momento histórico” y de la necesidad de gestionar la realidad “sin melancolía”. El mensaje, en el fondo, fue autocrítico: la nostalgia por ciclos pasados no ganará las próximas elecciones. Lo hará, sostienen, una propuesta capaz de atacar las causas de la desigualdad que alimentan el descontento social y el voto reaccionario.

El lanzamiento llega, además, en una semana marcada por el debate abierto por el portavoz de Gabriel Rufián, que planteó explorar confluencias más amplias entre izquierdas estatales y nacionalistas para evitar la dispersión del voto en provincias pequeñas. Aunque la idea genera matices y resistencias —especialmente en territorios donde compiten entre sí—, el mero hecho de que se discuta revela un cambio de clima.

Un reencuentro condicionado por las ausencias

Si algo evidenció el acto es que la unidad proclamada aún está en construcción. La ausencia de Yolanda Díaz, líder indiscutida del espacio en 2023, fue interpretada como una incógnita abierta. Su decisión sobre si volverá a encabezar el proyecto condiciona la arquitectura final de la alianza. Aun así, envió un mensaje en redes reivindicando la cooperación y el orgullo compartido.

Tampoco estuvo Podemos, que mantiene su apuesta por Irene Montero como futura candidata. La negativa de los de Ione Belarra a integrarse, por ahora, marca uno de los principales obstáculos para que la fotografía de unidad sea completa. Desde el escenario, sin embargo, las alusiones fueron conciliadoras: “bienvenidos los debates, las ideas y los liderazgos”, deslizó Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en la capital.

La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, fue más allá al abrir la puerta a fórmulas imaginativas que permitan entenderse con fuerzas federales, confederales y soberanistas. El objetivo declarado: combatir lo que consideran las distorsiones del sistema electoral y evitar que la fragmentación penalice a la izquierda en el reparto de escaños.

Más que aritmética: el reto de ilusionar

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en representación de los Comunes, introdujo un matiz clave: las elecciones no se ganan solo con ingeniería electoral. Recordó el trabajo “de cirujano” del 23-J, pero subrayó que la sociología sin proyecto no basta. Gobernar bien lo que queda de legislatura, con foco en vivienda y escudo social, es —según defendió— condición imprescindible para reconstruir credibilidad.

Ese es, quizá, el verdadero desafío de la nueva alianza: transformar la llamada a la unidad en una narrativa ilusionante. La extrema derecha, advirtieron varios intervinientes, no se combate solo con miedo, sino con propuestas que conecten con una mayoría social golpeada por la precariedad y el encarecimiento de la vida.

Por ahora, no hay marca común, ni liderazgo definido, ni método acordado para confeccionar listas. Tampoco un programa cerrado. Pero los partidos insisten en que, a diferencia de procesos anteriores, esta vez el protagonismo recae en las organizaciones y sus militancias, no en liderazgos mediáticos sin estructura sólida. @mundiario

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