Illa apela a la “integración” y “humanidad” frente a la irrupción de Aliança y Vox en Cataluña

Salvador Illa, president de la Generalitat de Cataluña. / @salvadorilla
El president de la Generalitat ha usado su discurso institucional de Navidad para reivindicar que “sin humanidad no se puede construir un país” y que la respuesta “no es hacer culpables a los que menos tienen”.

El tradicional mensaje de Navidad del president de la Generalitat se ha convertido este año en una pieza política de alto contenido. Salvador Illa ha optado por situar la inmigración y los valores humanitarios en el centro de su intervención, en plena expansión de discursos ultras en Cataluña y en el conjunto de Europa. Sin mencionar explícitamente a ningún partido, el presidente ha trazado una línea nítida entre dos modelos de sociedad: uno basado en la integración, la solidaridad y el Estado del bienestar, y otro que, a su juicio, busca “hacer culpables a las personas que menos tienen o a quienes son diferentes”.

El contexto no es menor. El auge de Aliança Catalana, formación independentista de extrema derecha liderada por Sílvia Orriols, y el crecimiento sostenido de Vox han reactivado el debate sobre inmigración y convivencia en Cataluña. A ello se suma la controversia generada por el desalojo de unos 400 inmigrantes sin techo del antiguo instituto B9—muchos de ellos inmigrantes— de un antiguo instituto en Badalona, ordenado por el alcalde del PP, Xavier García Albiol, sin una alternativa habitacional inmediata. Ese episodio ha sobrevolado el discurso de Illa, que ha defendido que “no se puede construir ningún país ni ninguna sociedad sin humanidad”.

Desde la galería gótica del Palau de la Generalitat, con un formato sobrio y un tono deliberadamente institucional, el president ha reivindicado valores como la empatía, la solidaridad y la responsabilidad como señas de identidad de la sociedad catalana. “Humanidad significa acoger e integrar a las personas que lo necesitan”, ha afirmado, vinculando esta idea a la necesidad de preservar un Estado del bienestar capaz de garantizar sanidad, educación y ayudas sociales para todos.

El discurso también refleja un cambio de guion político. Illa ha evitado cualquier referencia al independentismo, al procés o a la relación con el Gobierno central, certificando el cierre de una etapa en la comunicación institucional de la Generalitat. Tampoco ha aludido a la situación de su Ejecutivo en minoría, a la prórroga presupuestaria ni a las negociaciones abiertas con ERC sobre la financiación “singular” y la gestión del IRPF, pese a que los republicanos insisten en que esos avances son imprescindibles para aprobar nuevas cuentas.

Illa pide regresar al humanismo

En su balance del año, el president ha defendido que 2025 “ha sido un buen año para Cataluña”, aunque ha reconocido que quedan retos pendientes, especialmente en vivienda y financiación autonómica. El optimismo expresado —“estoy convencido de que 2026 será aún mejor”— contrasta con la complejidad del escenario político, marcado por la presión de sus socios parlamentarios y por un clima social en el que la inmigración se ha convertido en uno de los ejes del debate público.

La apelación a una Cataluña integradora también tiene una dimensión europea. Illa ha advertido de que Europa vive un “momento crucial” y ha defendido el proyecto comunitario como garante de un modelo de convivencia democrática y prosperidad compartida. En ese marco, el president ha presentado la inmigración no como una amenaza, sino como un desafío que debe abordarse desde la cooperación, la responsabilidad institucional y el respeto a la dignidad humana.

El mensaje navideño, pronunciado íntegramente en catalán y cargado de referencias al humanismo cristiano que Illa suele reivindicar, concluyó con una cita de Josep Maria de Sagarra y con un llamamiento a que “hagamos lo posible para ser hombres de buena voluntad”. Más allá del tono conciliador, el discurso marca una toma de posición clara frente al avance de opciones políticas que sitúan el rechazo a la inmigración en el centro de su proyecto.

Illa ha utilizado la Navidad para fijar un marco político y moral: una Cataluña que se define por la integración y la solidaridad frente a la polarización identitaria. Un mensaje que busca reforzar su perfil institucional y socialdemócrata, al tiempo que responde, sin nombrarlos, al crecimiento de Aliança Catalana y Vox en un escenario político cada vez más fragmentado. @mundiario