¿España recula ante Trump?: el Gobierno abre la puerta a un aumento del gasto en defensa
Robles dejó entrever en Bruselas que España podría reconsiderar su inversión militar más allá del 2% del PIB, en un giro que busca rebajar tensiones con Washington y mantener la credibilidad dentro de la OTAN.
El Ejecutivo español ha comenzado a ajustar su tono en materia de política de defensa tras el aumento de las presiones procedentes de la Casa Blanca. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dejó entrever este miércoles en Bruselas un cambio de enfoque en la postura del Gobierno respecto al gasto militar, al no descartar que España pueda superar el 2% del PIB comprometido ante la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN). Aunque evitó confirmar explícitamente una revisión al alza, su ambigüedad refleja un viraje calculado en un contexto de creciente tensión diplomática con EE UU.
El presidente Donald Trump ha arremetido en tres ocasiones en apenas una semana contra España, acusando a La Moncloa de “falta de compromiso” con la Alianza Atlántica y amenazando incluso con su expulsión y la imposición de aranceles comerciales. “Quizás deberían expulsarlos”, afirmó el mandatario estadounidense, antes de añadir que consideraba “muy irrespetuosa” la negativa del Gobierno español a elevar su gasto militar hasta el 5 % del PIB. Una cifra que Washington quiere convertir en el nuevo estándar para los aliados atlánticos, pese a que no existe ningún acuerdo formal que obligue a alcanzarla.
La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez, hasta ahora prudente, ha pasado de la negativa tajante a una apertura moderada. Robles, tras reunirse con sus homólogos en la sede de la OTAN, evitó confrontar a Trump directamente. “Yo puedo decir que en el 2025 España está cumpliendo su obligación asumida en el 2014. Lo que pase en el 2030 o en el 2035 creo que absolutamente nadie lo puede saber”, declaró la ministra. Sin embargo, su insistencia en no jugar a adivinar el futuro fue interpretada en Bruselas como una disposición a revisar la estrategia de gasto más adelante, si el contexto lo exige.
El viraje tiene una lectura política: el Ejecutivo busca ganar margen de maniobra ante un socio incómodo pero imprescindible. En Moncloa admiten que la confrontación abierta con Trump sería “contraproducente”, sobre todo cuando el presidente estadounidense ha logrado imponer en la última cumbre de La Haya un objetivo del 5 % de inversión en defensa —dividido en un 3,5 % en capacidades militares y un 1,5% en seguridad—, con el respaldo del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. “El presidente Trump ha sido extremadamente importante para lograr este resultado”, subrayó Rutte al ser preguntado por la posición española, alineándose de facto con la postura de Washington.
El Gobierno abre la puerta a aumentar el gasto en defensa
El choque diplomático, no obstante, se produce en un terreno complejo. La expulsión de España de la OTAN es jurídicamente imposible, ya que los tratados fundacionales no contemplan ese mecanismo. En cuanto a los aranceles, su imposición requeriría la autorización de la Comisión Europea, que ya ha salido en defensa de Madrid. “Responderemos adecuadamente ante cualquier medida contra uno o más de nuestros Estados miembros”, advirtió el portavoz comunitario Olof Gill, recordando que la política comercial es competencia exclusiva de Bruselas.
La nueva actitud del Gobierno español también responde a un cálculo interno. Pedro Sánchez ha reiterado que su prioridad sigue siendo proteger el Estado del bienestar, evitando que el aumento del gasto militar comprometa los servicios públicos. Un incremento en las partidas de defensa, además, requeriría su incorporación en unos nuevos Presupuestos que no saldrían adelante por el rechazo de los socios de izquierdas del Gobierno, reacios a destinar más fondos a la OTAN.
“No vamos a sacrificar políticas sociales por un incremento precipitado en defensa”, aseguran fuentes del Ejecutivo, que subrayan que el 2 % comprometido para 2025 se está cumpliendo y que España mantiene un papel activo dentro de la Alianza, con más de 3.000 efectivos desplegados en misiones internacionales.
Aun así, la presión internacional es cada vez más intensa. La ministra Robles reconoció que España estudia sumarse a la nueva iniciativa de la OTAN para la compra conjunta de armamento estadounidense destinado a Ucrania, un gesto que podría reforzar la imagen de compromiso ante los aliados. En paralelo, la Alianza revisará en 2029 el grado de cumplimiento de los objetivos de capacidades, con la vista puesta en 2034, lo que deja espacio a futuros ajustes.
El giro discursivo del Gobierno, sin llegar a ser una rectificación plena, marca un punto de inflexión. Tras meses defendiendo una línea de contención presupuestaria, España abre ahora la puerta a una revisión del gasto militar a medio plazo, en un intento de equilibrar la presión externa de Washington con la estabilidad política interna. El desafío, a partir de ahora, será mantener ese equilibrio sin ceder soberanía ni deteriorar la relación estratégica con su principal aliado. @mundiario