El Gobierno asume un Congreso cuesta arriba: La Moncloa abre la puerta a un aluvión de decretos
La fotografía parlamentaria con la que trabaja el Gobierno es nítida y poco complaciente. La fragmentación del Congreso, la relación inestable con Junts y un calendario político cargado de campañas electorales obligan al Ejecutivo a rebajar expectativas legislativas. En La Moncloa asumen que, hasta el verano, el margen real se reduce a una decena de leyes, cuidadosamente seleccionadas, y a un puñado de decretos. Es una constatación que choca con el relato de bloqueo que denuncia la oposición, pero que también inquieta a algunos socios habituales del bloque de investidura.
El Gobierno, sin embargo, insiste en una idea clave: menos leyes no equivale a parálisis. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, subraya que en la primera mitad del mandato han salido adelante 52 proyectos ya publicados en el BOE, una cifra que compara favorablemente con la actividad normativa de muchos parlamentos autonómicos, incluso aquellos con mayorías absolutas. El mensaje es que el Congreso funciona, aunque lo haga a un ritmo más lento y con mayor complejidad.
La relación con Junts sigue siendo el principal factor de imprevisibilidad. El partido de Carles Puigdemont se sitúa fuera de cualquier bloque estable y ha advertido de que solo apoyará iniciativas muy concretas y con beneficios claros para Cataluña. El Gobierno confía en que el escenario pueda mejorar si se aplica la ley de amnistía y Puigdemont regresa a España, pero nadie en el Ejecutivo da por hecho ese giro.
Aun así, el balance del último pleno del periodo de sesiones —con cinco proyectos aprobados, algunos con el respaldo de Junts— alimenta un cierto optimismo táctico. En la agenda inmediata figuran leyes como la de multirreincidencia, la de economía social o iniciativas con alto contenido social y territorial que podrían forzar apoyos puntuales. La lógica gubernamental es pragmática: habrá votaciones en las que algunos grupos tendrán difícil explicar un “no”.
⁉️ @jl_sastre: "Si los Presupuestos no salen adelante, ¿caerá la Legislatura?"
— Hoy por Hoy (@HoyPorHoy) December 29, 2025
❌ @SaizElma, portavoz del Gobierno: "De ninguna manera"
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Gobernar con geometría variable… y sin nuevas cuentas
El propio Pedro Sánchez ha asumido públicamente que esta legislatura se apoya en la “geometría variable” y en la búsqueda constante de mayorías. En el PSOE resumen la estrategia con una frase recurrente: saldrá lo que “realmente tenga que salir”, porque habrá asuntos en los que determinados grupos no podrán desmarcarse sin coste político. En ese contexto, el Ejecutivo destaca que, más allá de leyes y decretos, todos los nombramientos que requerían aval parlamentario han sido aprobados.
El gran interrogante sigue siendo el de los Presupuestos Generales del Estado. El Gobierno mantiene el compromiso constitucional de presentarlos, previsiblemente en el primer trimestre de 2026, aunque nadie oculta que su recorrido parlamentario es incierto. Los independentistas catalanes ya han avanzado que no los votará y Podemos tampoco garantiza su apoyo. El escenario más probable es el de unas cuentas registradas, debatidas y eventualmente rechazadas en las enmiendas de totalidad, prolongando la prórroga presupuestaria actual desde 2023.
Ante este panorama, el Ejecutivo insiste en un argumento que gana peso: “hay mucho que se puede hacer” sin necesidad de nuevas leyes. La ministra portavoz, Elma Saiz, ha defendido con insistencia que existen amplios márgenes de actuación mediante normas reglamentarias, decretos y decisiones ejecutivas que no requieren convalidación del Congreso. Según esta tesis de la titular de Inclusión y Migraciones, “hay mucho que se puede hacer que no tiene que tener ese rango legal respetando escrupulosamente la pirámide, la pirámide normativa de nuestro Estado de derecho”.
El Gobierno apunta a ejemplos concretos: políticas sociales que pueden desplegarse con presupuestos prorrogados, medidas en vivienda que dependen en gran parte de las comunidades autónomas, o reformas administrativas que no exigen rango de ley. La revalorización de las pensiones o la prórroga del escudo social se presentan como pruebas de que la acción gubernamental no se detiene pese a la fragilidad parlamentaria.
Entre el realismo y la resignación
La admisión de que solo una decena de leyes verá la luz hasta el verano no es un gesto menor. Refleja un ejercicio de realismo político, pero también una cierta resignación ante una legislatura marcada más por la gestión y el desarrollo normativo que por grandes reformas estructurales. Para algunos socios, este enfoque resulta insuficiente frente a la presión social y al avance de las derechas; para la oposición, es la confirmación de un Ejecutivo debilitado.
En ese equilibrio incómodo se moverá el Gobierno en los próximos meses. Con un Congreso difícil, unos Presupuestos en el aire y un calendario electoral asfixiante, La Moncloa apuesta por exprimir al máximo los márgenes del poder ejecutivo. La pregunta de fondo no es solo cuántas leyes se aprobarán, sino si esa estrategia bastará para sostener el pulso político y la credibilidad de una legislatura que avanza, cada vez más, por caminos estrechos. @mundiario


