La expareja de Koldo admite pagos en efectivo y sobres en Ferraz, pero niega las “chistorras”

La exmujer de Koldo García Patricia Uriz. / RR. SS.
Patricia Uriz ha reconocido que ella y su exmarido sufragaban algunos gastos de Ábalos y afirma que el PSOE “pagaba siempre en efectivo”, aunque ha negado cualquier irregularidad y rechaza los mensajes en clave que la UCO vincula a posibles comisiones.

La declaración de la expareja de Koldo García ha vuelto a situar el foco del caso en una cuestión clave, la circulación de dinero en efectivo en el entorno del partido del Gobierno y la interpretación de esos movimientos dentro de una investigación por presunta corrupción. Su testimonio, prestado en el Tribunal Supremo durante el juicio que afecta, entre otros, al exministro de Transportes José Luis Ábalos, refleja la complejidad de una causa donde los mismos hechos admiten lecturas opuestas.

Por un lado, la testigo ha reconocido sin ambigüedades que acudió en varias ocasiones a la sede socialista de Ferraz para recoger sobres con dinero en metálico. Según su versión, lo hacía en nombre de su entonces pareja, Koldo García, cuando este no podía acudir personalmente. Además, ha afirmado que el PSOE realizaba estos pagos “siempre en efectivo”, un elemento que, por sí solo, ha reavivado el debate público sobre los mecanismos internos de reembolso de gastos en organizaciones políticas.

Sin embargo, lejos de admitir irregularidades, su declaración ha intentado contextualizar esos movimientos dentro de una práctica administrativa concreta. Ha explicado que el dinero correspondía a reembolsos de gastos previamente adelantados —viajes, comidas o gasolina— y que dichos pagos estaban sujetos a justificación mediante tickets. En este punto, ha insistido en que el partido era “muy estricto” en el control de esos gastos, tratando de desmontar la hipótesis de una contabilidad opaca o pagos en ‘B’.

El relato de la testigo sitúa a Koldo García como una figura central en la gestión de esos reembolsos. Según ha explicado, era habitual que otros miembros del entorno político le entregaran facturas para que él centralizara la devolución de los importes. Esta dinámica, en apariencia administrativa, es interpretada por las acusaciones como un posible canal para la gestión de fondos de origen ilícito, mientras que la defensa la presenta como una práctica organizativa habitual.

La propia testigo ha añadido que, en ocasiones, tanto ella como su expareja adelantaban gastos personales del exministro Ábalos —desde compras cotidianas hasta pagos relacionados con su entorno familiar— que posteriormente eran reintegrados. Este detalle introduce un elemento adicional de complejidad, al mezclar gastos personales con circuitos de reembolso institucional.

Los mensajes en clave y la negativa a reconocerlos

Uno de los aspectos más controvertidos del caso son los mensajes intervenidos por los investigadores, en los que aparecen términos como “chistorras”, “lechugas” o “soles”. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil interpreta estas expresiones como códigos para referirse a cantidades de dinero, una hipótesis que apuntalaría la existencia de pagos irregulares.

No obstante, la expareja de Koldo García ha rechazado esta interpretación y ha asegurado no reconocer esos mensajes como propios ni como parte de una jerga vinculada al manejo de efectivo ilícito. Esta negativa introduce un elemento de duda sobre la lectura de las pruebas digitales, cuya interpretación resulta clave para la construcción del relato acusatorio.

La testigo también ha abordado el origen del dinero en efectivo hallado en su domicilio, una de las piezas relevantes de la investigación. Ha explicado que parte de esos fondos correspondía a ahorros personales acumulados durante años, mientras que otra parte estaba destinada a gastos imprevistos del hogar.

En cuanto al incremento patrimonial que los investigadores atribuyen a la pareja, ha negado que esté vinculado a comisiones ilegales, señalando que se explica por préstamos y por los ingresos laborales de ambos. Esta línea de defensa busca desactivar uno de los ejes centrales de la acusación, la supuesta existencia de un flujo económico irregular asociado a adjudicaciones o favores políticos.

Un juicio marcado por la tensión procesal

La sesión también ha estado marcada por la dinámica procesal. La negativa de la testigo a responder a las preguntas de la Fiscalía y de las acusaciones populares, limitándose a contestar a su defensa, ha generado fricciones en la sala. Este tipo de interrogatorio, aunque legal, reduce el margen de contraste de las versiones y aumenta la confrontación entre las partes.

A ello se suman las negativas a declarar de varios empresarios vinculados a la trama, lo que limita la incorporación de nuevos elementos probatorios en una fase clave del juicio. Pese a ello, otras testificales han apuntado a la existencia de conexiones entre el caso Koldo y otras investigaciones, como el presunto fraude en el sector de los hidrocarburos, ampliando el alcance potencial de la causa. @mundiario