La exasesora de Moncloa desvincula a García Ortiz del correo filtrado, pero no recuerda quién lo envió

Pilar Sánchez Acera, exasesora de Presidencia y actual número dos del PSOE madrileño, desvinculó al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, de la filtración del correo del abogado de la pareja de Isabel Díaz Ayuso.
Pilar Sánchez Acera, exasesora de La Moncloa y Juan Lobato, exlíder del PSOE de Madrid. / @psacera
Pilar Sánchez Acera, exasesora de La Moncloa y Juan Lobato, exlíder del PSOE de Madrid. / @psacera

La declaración de Pilar Sánchez Acera ante el Tribunal Supremo marcó un punto clave en el juicio contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, acusado de un presunto delito de revelación de secretos. La exasesora de La Moncloa negó tajantemente haber recibido el correo del abogado de Alberto González Amador —pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso— desde la Fiscalía General o desde Presidencia del Gobierno.

En absoluto recibí ese documento de la Fiscalía”, aseguró Sánchez Acera, quien insistió en que la imagen que reenviara al entonces líder del PSOE madrileño, Juan Lobato, la mañana del 14 de marzo de 2024, le había llegado de un periodista. Sin embargo, la dirigente socialista reconoció no recordar de qué medio provenía ni poder verificarlo, ya que cambió de teléfono móvil tras dejar su cargo en septiembre de ese mismo año y no conservó los mensajes originales.

Los testimonios de Sánchez Acera y Lobato fueron esperados con especial interés, ya que las acusaciones buscaban resquicios para acusar al fiscal general de haber actuado siguiendo supuestas indicaciones de La Moncloa. Pero ambos testigos desmintieron esa tesis. Lobato explicó que solo “recibía recomendaciones y consejos, no instrucciones ni órdenes” de la Presidencia del Gobierno, y subrayó que desconocía completamente la procedencia del documento. El exlíder del PSOE madrileño relató que preguntó a Sánchez Acera de dónde provenía el pantallazo y solo obtuvo como respuesta que “está en los medios”.

La conversación entre ambos —posteriormente registrada ante notario— fue la que desató la controversia que llevó a Lobato a dimitir como secretario general del PSOE madrileño. En ella, el dirigente mostraba su inquietud por la posible procedencia del documento y advertía sobre el riesgo de utilizarlo sin conocer su fuente.

El tribunal descarta la implicación de Moncloa

Pese a los intentos de la acusación particular, ejercida por la defensa del empresario González Amador, de vincular la filtración con el Gobierno, el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, recordó que la Sala de Apelaciones corrigió esa línea de investigación y eliminó esta afirmación de los hechos por los que se juzga a García Ortiz a instancias de un recurso del propio titular del Ministerio Público. El juez instructor, Ángel Hurtado, había sugerido en su auto que el fiscal general del Estado actuó por “indicaciones de Presidencia del Gobierno”, pero la Sala suprimió esa afirmación al considerar que no existían pruebas que la sustentaran.

Durante el interrogatorio, Sánchez Acera aclaró que nunca tuvo acceso al correo original que forma parte de las actuaciones judiciales, sino a una imagen con el mismo contenido pero distinto formato, carente del encabezado que acreditaba su envío.

Un episodio que sacude al PSOE madrileño

La filtración del correo, en el que la defensa de González Amador reconocía la comisión de dos delitos fiscales, provocó una tormenta política y judicial que alcanzó al PSOE de Madrid y al propio Gobierno central. La decisión de Lobato de registrar sus mensajes ante notario y su posterior filtración generó tensiones internas que culminaron en su dimisión. Durante su declaración, el exlíder socialista enmarcó su actuación en la estrategia política del momento, subrayando que el caso del novio de Ayusoevidentemente, era el tema del día”.

Con las declaraciones de Sánchez Acera y Lobato, la jornada judicial cerró sin aportar evidencias nuevas sobre la implicación del fiscal general o de La Moncloa en la filtración del correo. Ambos testigos coincidieron en que el documento circulaba ya entre los medios antes de ser difundido por el PSOE madrileño, aunque ninguno pudo precisar su origen exacto.

Así, la gran incógnita del caso —quién filtró realmente el correo del abogado del novio de Ayuso— sigue sin resolverse, dejando abierta una de las piezas más sensibles en la relación entre la Fiscalía, el Gobierno y el entorno político madrileño. @mundiario

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