El primer acuerdo con las FARC no deja indiferente a ninguna nación de los cinco continentes
Han pasado seis meses desde aquel 19 de noviembre, en donde se sentaron a dialogar el Gobierno y las FARC para llegar a un acuerdo de paz. Para ello establecieron una agenda de seis puntos, comenzando por el mundo rural. En todo este tiempo la incertidumbre, tensión, ánimos e incluso decepción embargaron a la sociedad, pero finalmente en el día de ayer Colombia recibía a las 12:36 minutos una conexión en directo desde el Centro de Convenciones de La Habana con el diputado cubano Carlos Fernández de Cossío en las pantallas de los televisores, él leyó el comunicado oficial del primer informe emitido por la mesa de negociaciones sobre el inaugural punto del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera: el sistema agrario colombiano.
Como era de esperar, el comunicado denominado “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral” no dejo indiferente a ninguna nación de los cincos continentes, convirtiéndose en el trending topic del momento, observándose mensajes de felicitación por el primer logro obtenido, y reiterando su apoyo a la salida del conflicto por la vía pacífica, ya que es la primera vez que se llega tan lejos en los tres intentos de paz que lleva a sus espaldas el país latinoamericano. El presidente Juan Manuel Santos respalda la transformación de las estrategias llevadas a cabo por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez para conseguir la paz en Colombia, mostrando que sin balas también se puede llegar a acuerdos beneficiosos para el país, a lo cual el ex presidente tan solo se ha pronunciado con una frase: “reformas que no lo son”, palabras que no han trascendido en la red.
Fernández de Cossío comienza su entrada televisiva con un “primer informe periódico de la mesa” contando a los usuarios los temas que encierran la primera resolución “acceso y uso de la tierra, formalización de la propiedad, frontera agrícola y protección de zonas de reserva, programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social, salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza, estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa, asistencia técnica, subsidios, créditos, generación de ingresos, mercadeo, formalización laboral, políticas alimentarias y nutricionales”
Está claro que seis meses dan para mucho, pero es una utopía pretender la solución a todas las solicitudes aportadas por los diferentes organismos nacionales e internacionales, así, la mesa de negociación ha convenido con este acuerdo “el inicio de transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia, centrándose en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo”.
Tanto el Gobierno como las FARC buscan que “el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente pueda acceder a ella mediante la creación de un fondo de tierras para la paz”. Para ello el Estado “formalizará progresivamente con sujeción al ordenamiento constitucional y legal todos los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia”. Pero no se debe olvidar que muchos de esos campesinos a los que se les van a legalizar sus tierras, no significa un ‘regalo’ por parte del Estado, sino la ‘devolución’ a un pequeño porcentaje de todos los nacionales que tuvieron que salir huyendo de la barbarie, abandonando sus terrenos, cosechas y animales, que ahora gracias a este acuerdo el Gobierno les da la opción ‘segura’ de retornar a su lugar de origen; siendo una iniciativa óptima para toda la sociedad, “revirtiendo los efectos del conflicto y restituyendo a las víctimas del despojo y del desplazamiento forzado”.
No solo es cuestión de devolver la tierra, sino de formar y actualizar a los campesinos sobre los trabajos y técnicas para conseguir que se adapten en estos tiempos de avance tecnológico, sistemas desconocidos para aquellos que salieron de su territorio en la década de los 80, ahora le corresponde a sus hijos, “a las nuevas generaciones”, innovar y tomar las riendas de los campos colombianos para comenzar a ver los frutos de todos estos meses de diálogos en Cuba. Aunque el portavoz y ex vicepresidente, Humberto De la Calle, puntualizó que “los acuerdos construidos hasta ahora no se aplicarán hasta que se tenga el acuerdo completo para el fin del conflicto”, así que hasta que no terminen de discutir los cinco puntos restantes de la agenda, no queda más que esperar.
En este camino, el próximo 11 de junio se inicia el segundo ciclo de conversaciones sobre el punto número dos de la agenda: las FARC como movimiento político. De la Calle espera llegar a un segundo informe más rápido que el del sistema agrario, reafirmando las palabras de Santos: "Este es un proceso de cara al país, transparente, ordenado y serio".