Francia se detuvo en un suspiro silencioso tras el horror del viernes 13

Hollande y Valls en el minuto de silencio en París.
Hollande y Valls en el minuto de silencio en París.

Fue por petición expresa de cada alcalde a sus ciudadanos. Un minuto de silencio, delante de todos los ayuntamientos de cada pequeña ciudad y pueblo, en memoria de las víctimas.

Francia se detuvo en un suspiro silencioso tras el horror del viernes 13

Fue por petición expresa de cada alcalde a sus ciudadanos. Un minuto de silencio, delante de todos los ayuntamientos de cada pequeña ciudad y pueblo, en memoria de las víctimas.

Tengo resaca… resaca de fin de semana de sangre y muerte. Los franceses tenemos que recuperar la calma, regresar a nuestros trabajos, al colegio a los hábitos cotidianos de una vida normal… Pero en estos momentos ¿qué es una vida normal? ¿Dónde se han quedado nuestros hábitos? ¿a dónde se ha ido  la “joie de vivre”? Estamos como drogados, entumecidos, contusionados por la borrachera de imágenes, gritos, gemidos y sonidos de balas, apenas diferentes del sonido de un vaso que cae al suelo, para el oído inexperto le la mayoría de nosotros…

Siento nauseas, mareos, repugnancia de las escenas ridículas a las que asistimos incrédulos: Madonna canta “la vie en rose” vestida de cabaretera como broche de oro a su espectáculo; U2 viene a hacerse unas fotos delante del Bataclan…¿Qué decir del despropósito del joven español muerto en vida por la administración y su extraña historia del DNI desparecido? ¡No más surrealista, por cierto, que su desafortunado comentario en twitter!

Me causa estupor ver a determinados políticos aprovechando la oportunidad de unos minutos ante las cámaras para seguir con la campaña electoral (interrumpida debido al estado de excepción) o escuchar como el personal médico, desbordado, comunica a los familiares de las víctimas el fallecimiento de sus seres queridos con frases como: - sí, entre los últimos cuerpos en llegar está el de su hija… Aurélie, Saint Tropez 33 años…

Mientras tanto los medios de comunicación y las redes sociales continúan invadiéndonos con sobrecogedoras fotografías y testimonios de supervivientes, de víctimas, y de familiares de personas desaparecidas (como en el caso de Aurélie) cuyos post pidiendo ayuda para encontrarlos, se han ido transformando a lo largo del día, del fin de semana,  en epitafios. Las lentas labores de identificación, obligaron ayer a Manuel Valls a comunicar que todavía cuerpos sin identificar ya que la prioridad es la de salvar vidas.

Pero hoy, hoy, todos debemos continuar. Tenemos que regresar a nuestras clases… Los enseñantes, a petición  del gobierno francés, no tenemos que eludir el tema y debemos dedicar el tiempo necesario a los estudiantes para que expriman sus sentimientos y evacuen sus miedos y sus incertidumbres… Hoy, dejamos de ser meros profesores para convertirnos en personal de ayuda, de terapia colectiva. Difícil tarea, cuando la mayoría de nuestros jóvenes han visto a los cazas en la televisión bombardear Siria, y se estarán sin duda preguntando ¿cuál va a ser el siguiente capítulo de esta saga de guerra de lo absurdo?

A las doce, por petición expresa de cada alcalde a sus ciudadanos, Francia se ha detenido en un suspiro silencioso. Un minuto de silencio, delante de todos los ayuntamientos de cada pequeña ciudad y pueblo, en memoria de este horror que estamos presenciando… Un minuto de silencio de François Hollande delante de la Sorbona, en muestra del único sentimiento que me parece común a todos: el miedo.

Francia se detuvo en un suspiro silencioso tras el horror del viernes 13
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