La crisis de abril 2018 y el sandinismo (y V)

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La crisis de abril 2018 y el sandinismo (y V).

El Ing. Hulasko Meza Soza realiza una breve conclusión del tema exponiendo de manera muy subjetiva su punto de vista como miembro de esa generación de Sandinistas que lucharon en su tiempo por una mejor sociedad.

La crisis de abril 2018 y el sandinismo (y V)

En esta última entrega, el Vicerrector General de la Universidad Popular de Nicaragua (UPONIC) concluye su análisis regresando sobre sus pasos para concluir brevemente respondiendo dos importantes preguntas que ya había planteado al inicio de su exposición diciéndonos:

Mi condición de miembro de esa generación de Sandinistas cuyo comportamiento después de abril del 2018 ha resultado ser tan diametralmente opuesto entre unos y otros de nosotros y nos ha dividido en los dos grandes grupos en los que se ha sintetizado la relativa dispersión y diferencia que teníamos previamente. Me sembró la inquietud de escarbar en las razones de esa actitud y comportamiento que hoy por hoy no escapa al ojo inquisitivo de algunos de nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familiares, etc.

Aunque esta búsqueda de respuestas bien podrían insertarse en cualquier esfuerzo académico de investigación sociológica, que no me resultan extraños; las razones por las que he desarrollado esta ideas y reflexiones radican en el interés personal que tengo en tratar de ver si realmente esa corriente política con la que nos identificamos muchos de mi generación hace más de cuatro décadas tiene algún futuro en nuestro país y si aún puede aportar a la materialización de esa eterno y siempre presente aspiración humana de mejorar su sociedad.

Por lo pronto:

¿Puede el Sandinismo participar sincera, transparente y respetuosamente en la construcción de una nueva cultura política y mejor sociedad en Nicaragua?

Creo que el sandinismo tal y como lo estamos viendo hoy, que es también el mismo que vimos y vivimos en la década de los 80’s, aunque no lo hayamos sentido en la Nicaragua urbana porque a esas poblaciones no las afectó tanto como a las rurales y de montaña, no puede seguir existiendo, no tiene futuro. Por eso creo que no es posible, ni remotamente, que el sandinismo como es, con esa ética dicotómica que yo afirmo que tiene, pueda participar de forma sincera, transparente y respetuosa en la construcción de una nueva cultura política en nuestro país y de una nueva sociedad política y humana en Nicaragua.

No digo que los sandinistas de uno y otro bando no lo puedan hacer de manera personal, pero como corriente política con expresión social organizada, lo dudo mucho.

Es mi creencia y conclusión.

- La crisis del Sandinismo que se produce a partir de los sucesos de abril, ¿es depuración y fortalecimiento en ese partido... o es ruptura y transformación regenerativa /degenerativa?

Creo que esta respuesta, por la naturaleza intrínseca del Sandinismo y su declarada intención de alcanzar el poder para determinados “objetivos y propósitos transcendentes” no puede darse más que desde esa perspectiva.

Sin embargo, como quiera que ambos sectores tienen como parte de sus valores actitudinales lo que Gramsci llamó “el optimismo de la voluntad”, para ambos sectores la respuesta va a ser la misma. Y en ambos casos los resultados: depuración y fortalecimiento oruptura y transformación regenerativa/degenerativa, dependerá también del grado de “actitud militante” que ambos grupos tengan en relación a lo que crean que hay que hacer.

Desde la perspectiva de los que pertenecen al grupo de Sandinistas que pertenecen al partido/grupo Sandinista que está con Daniel y sienten que ese es su gobierno, su poder, el estremecimiento e impacto que han sufrido su filas de militantes no son más que un elemento que “pondrá a prueba la firmeza de la militancia”. Y desde esa perspectiva, puede considerarse una depuración que fortalecerá al partido fsln y que lo llevará a una transformación regenerativa.

Por lo demás, creo que el que se configure una u otra realidad para el sandinismo de uno y otro lado también va a depender de acontecimientos que salen más allá de las intenciones y alcance de estas reflexiones.

Por último, creo que nadie puede creer que la ruptura que se produjo entre los sandinistas de uno y otro grupo es similar a la que se produjo cuando la ruptura del FSLN en tres tendencia, que a la postre se pudieron reconfigurar amistades, relaciones, comunicación y demás, eso sí que no va a ser posible.

Este último punto: la capacidad del sandinismo de propiciar la separación y el distanciamiento entre los miembros de grupos sociales, de familias, de vecinos, de compañeros de trabajo, etc. es increíble.

El llamado “paradigma de la contradicción” que está en el centro de todo el actuar y la razón de ser del Sandinismo, al no corresponder al paradigma que hoy tiene la sociedad nicaragüense, que es el de “la diferencia” no permite pensar que el sandinismo tenga un futuro en nuestra sociedad en el largo plazo. @mundiario

La crisis de abril 2018 y el sandinismo (y V)
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