Corea del Norte acepta congelar sus pruebas atómicas a cambio de la seguridad de su régimen

Kim Jong-un, lider supremo de Corea del Norte, observando el lanzamiento de un misil. / Twitter
Kim Jong-un, lider supremo de Corea del Norte, observando el lanzamiento de un misil. / Twitter

Pyongyang y Seúl celebrarán una cumbre histórica el próximo mes de abril.

Corea del Norte acepta congelar sus pruebas atómicas a cambio de la seguridad de su régimen

El deshielo entre Corea del Norte y Corea del Sur avanza a toda marcha. Ambas naciones asiáticas celebraran una cumbre histórica el próximo mes de abril y aunque el futuro de las conversaciones se vislumbra incierto, el líder supremo norcoreano, Kim Jong-un, ya ha puesto sobre la mesa una opción que hasta ahora parecía imposible de alcanzar: la desnuclearización con Estados Unidos y la congelación de su programa de armamento, al menos mientras dialoga.

El jefe de seguridad nacional de Seúl, Chung Eui-yong, fue el encargado de difundir la noticia, luego de regresar de una reunión con el líder del régimen norcoreano. “La parte norcoreana ha expuesto claramente su disposición a la desnuclearización”, indica un comunicado acordado entre Seúl y Pyongyang. El régimen de la familia Kim “ha dejado claro que no tendría razón para mantener armamento nuclear si la amenaza militar contra el norte se eliminara y se garantizara su seguridad”, agrega el texto.

Además, Chung ha explicado que, como parte del diálogo, las dos Coreas celebrarían una cumbre el mes próximo, la primera de su tipo en más de una década. La reunión tendrá lugar en la aldea de Panmunjom, en la zona desmilitarizada que separa a ambas naciones asiáticas.  

El tímido gesto, a simple vista, parece un enorme avance. Sobre todo si se tiene en cuenta que el nivel de tensión entre Pyongyang y Washington alcanzó sus cotas más altas a finales de 2017, cuando la guerra verbal sin precedentes que protagonizaron Trump y Kim Jong-Un hiciera temer, incluso, por una confrontación directa.

Kim Jong Un, líder supremo de Corea del Norte y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. RR SS

Kim Jong Un, líder supremo de Corea del Norte y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS

Al parecer, los ánimos entre los eternos “enemigos” se han enfriado, y gran parte de esta hazaña debe atribuirse a Corea del Sur y al acercamiento provocado por los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang. “El Norte ha expresado su disposición a mantener un diálogo sincero con Estados Unidos sobre desnuclearización y la normalización de relaciones”, reza el comunicado. “Ha dejado claro que mientras continúe el diálogo, no intentará provocaciones estratégicas tales como pruebas nucleares o de misiles balísticos”, añade.

Por su parte, Estados Unidos no ha tardado demasiado en celebrar la nueva postura del régimen norcoreano. El propio Trump ha dicho que la hazaña es un logro suyo y que después de unos cuantos meses la batería de sanciones impuestas finalmente han surtido efecto.

Para el inquilino de la Casa Blanca no hay otras opciones. Lo único que pudo haber hecho cambiar de opinión a Corea del Norte en los últimos meses es la presión contra Pyongyang impulsada por su gobierno. Sin embargo, los expertos apuntan hacia otras alternativas, como la presión de China, su principal socio económico; e incluso los éxitos nucleares logrados por Pyongyang en 2017.

El panorama continúa siendo incierto. La delegación surcoreana viajará en los próximos días a Washington, para informar a las autoridades estadounidenses sobre el resultado de sus contactos con el Norte. Queda por ver si las campanas de la paz comienzan a sonar. O no. @mundiario


 

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