Bruselas presiona a Londres y da dos semanas para concretar la factura del Brexit

Theresa May, primera ministra de Reino Unido. / TN.com
Theresa May, primera ministra de Reino Unido. / TN.com

La Unión Europea ha dado a la primera ministra británica Theresa May un plazo de quince días para resolver los asuntos de dinero, los derechos de los ciudadanos y el tema de la frontera con Irlanda, o no habrá negociación. 

Bruselas presiona a Londres y da dos semanas para concretar la factura del Brexit

A la Unión Europea se le está agotando la paciencia. Tras seis rondas de negociaciones con los británicos, los términos del divorcio de Reino Unido siguen estando en el aire. El dinero continúa siendo el problema. Los progresos en materia son mínimos y la presión comienza a apretar, por eso desde Bruselas se ha lanzado un ultimátum a Londres: dos semanas para dar una factura concreta, o de lo contrario no habrá siguiente fase de la negociación del Brexit.

El jefe negociador europeo, Michel Barnier, ha sido el encargado de plantar cara y llamar la atención de la primera ministra británica, Theresa May, quien pese a las exigencias de la UE insiste en pensar en el futuro sin resolver el presente y ya ha puesto fecha y hora a la separación. Siguiendo este libreto desafiante, la premier aprobó este viernes una ley que fija el Brexit para el 29 de marzo de 2019 a medianoche, con o sin acuerdo.

Por supuesto, a Europa no le sentó nada bien la medida recién adoptada por la líder de los tories y por eso respondió tajantemente: el dinero por delante para seguir negociando. Aunque pese a su firmeza, la UE ha preferido no tensar demasiado la cuerda –por ahora-  seguramente porque no pasa por alto la amenaza británica de marcharse por las bravas.

En ese sentido, la comunidad política ha decidido apostar una vez más al tiempo y ha exigido a Reino Unido presentar en quince días “progresos suficientes, sinceros y reales” sobre las tres cuestiones puntuales que han entorpecido el proceso: la factura del Brexit, los derechos de los ciudadanos y la frontera con Irlanda. "No se aceptará que sigan jugando en el mismo terreno de juego comunitario pero sin las mismas reglas", declaró Barnier. "Uno no puede irse de la UE pero pretender tener una relación comercial como antes con los otros países", añadió.

En este punto queda claro que el dinero sigue siendo el gran problema. Sobre todo porque las posiciones de Reino Unido y la Unión Europea sobre el cheque están muy alejadas. Bruselas quiere de 60.000 a 100.000 millones por los compromisos adquiridos; mientras que May se queda en unos 20.000 millones, una cifra que según la prensa británica podría subir pero apenas hasta los 40.000 millones. “Hay que saldar las cuentas, como en cualquier separación”, ha insistido Barnier. “Hacen falta flexibilidad, imaginación y buena voluntad”, le replicó el negociador británico, David Davis.

La gran interrogante ahora es si realmente se podrá llegar a un acuerdo en tan solo dos semanas. Antes ente escenario, el negociador Barnier ha preferido ser optimista: “Yo creo que sí”, afirmó. @mundiario

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