Un breve análisis histórico de los partidos políticos puede aclarar la actual situación

Pedro Sánchez, del PSOE, y Mariano Rajoy, del PP. / rtve.es
Pedro Sánchez, del PSOE, y Mariano Rajoy, del PP. / rtve.es

España sufre las consecuencias de estar inmersa en unas circunstancias que no se corresponden con la realidad sociológica en las que tradicionalmente ha vivido este país. 

Un breve análisis histórico de los partidos políticos puede aclarar la actual situación

España es un país sociológicamente de izquierdas que siempre ha sido gobernado por la derecha con muy ligeras excepciones. La izquierda política que nace con la Primera Internacional, se rompe dando lugar a los anarquistas y a los comunistas que desde entonces se odiarán a muerte. Los primeros se subdividen en su actuación entre anarcosindicalistas (CNT) y los de acción directa (FAI), mientras que los segundos sufren otra división entre socialistas (marxistas) y comunistas (marxistas-leninistas). Las divisiones continuaron con la aparición de troskistas, maoistas, eurocomunistas, y otros grupúsculos hasta llegar al momento actual donde hay dos liderazgos. Uno de ellos, el de Pablo Iglesias, agrupa comunistas, populistas, y nacionalistas, todos divididos a su vez en otros muchos grupos, especialmente los nacionalistas porque a pesar de ser una contradición ser de izquierdas y no ser internacionalista, la realidad es que ya no defienden una clase sin fronteras como se dice en La Internacional donde se habla de pobres del mundo o de un paraiso terrenal patria de la humanidad, sino la creación de nuevas fronteras y más banderas. Tan divididas han estado nuestras izquierdas que en plena guerra civil en lugar de luchar unidos contra Franco, Barcelona se dedicaba a su guerra particular entre anarquista y comunistas. El otro liderazgo, el de Pedro Sánchez,  se limita a los que él mismo colocó en cargos agradecidos de los que ya se le están revelando la mitad. Nadie ha estado tan abandonado y tan protegido por sus propios estatutos hasta el punto de recordarnos un poco a Maduro, elegido democráticamente pero imposible de echar gracias a la legislación y su empecinamiento. 

Mientras la derecha se ha quedado agrupada en un solo partido, el PP. La verdad es que la extrema derecha, actualmente tan fuerte en muchos países como Francia, Italia,  Austria, y muchos otros, en España nunca ha existido, ni siquiera la Falange conseguía diputados en una época que los fascismos triunfaban en Europa con Musolini y Hitler a la cabeza, y ya en democracia solo Fuerza Nueva asomó por el Parlamento de forma testimonial. Sociológicamente siempre hemos sido de izquierdas y politicamente de derechas. El poder ha estado ligado a esta ideología y cuando el PSOE quiso ostentarlo tuvo la precaución de abandonar el marxismo, entrar en la OTAN, y hablar con la banca para explicarles que su política sería de centro-izquierda sin sobresaltos.

Hace un par de años, o quizás un poco más, que algunos nacionalistas de derechas, burgueses hasta la médula, decidieron radicalizarse haciéndose independentistas al viejo estilo de ERC, el que cada cierto tiempo declara la independencia de Cataluña. Esto rompió el bipartidismo porque ni el PP ni el PSOE pueden apoyarse en ellos como habían hecho tradicionalmente salvo contadas mayorías absolutas. Esto hace que el país exija un cambio, o se forman gobiernos de concentración al estilo alemán y varios paises más en Europa, donde se unen socialdemócratas,  conservadores, y liberales, o se forma una coalición de izquierdas Incleyendo a partidos radicales como Bildu o ERC, que son antisistema.

¿Y que reclama el pueblo? No demasiado. Esta claro que hay una abrumadora mayoría que quiere el sistema economico actual dentro de la Unión Europea, es decir, un régimen liberal en lo económico para que cualquiera puede llegar a ser Amancio Ortega o Bill Gates partiendo de cero, pero que conserve los logros sociales implantados en Europa, es decir, progresista en lo social. Esto coincidiría con el diseño de Albert Rivera pero no es él el que decide, es Pedro Sánchez mientras no lo cambien. El PSOE es quien suma con la derecha y con la izquierda, el que puede formar un gobierno de concentración, la primera alternativa del PP y de C's, o de izquierda con el apoyo de Podemos, ERC y Bildu. 

Quedan ya pocos días para que sepamos que opción toma el PSOE aunque si los críticos no logran que Sánchez se vaya, lo más probable es que acabemos votando en Diciembre.

Un breve análisis histórico de los partidos políticos puede aclarar la actual situación
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