La beneficencia ha vuelto porque los españoles ya no tienen derecho a nada

Patio de un colegio.
Niños en el patio de un colegio.

¿Por qué ahora un niño ha de verse objeto de la caridad cuando los medios asistenciales regulados por la Administración tienen el deber de atender porque sí a quienes lo precisan?

La beneficencia ha vuelto porque los españoles ya no tienen derecho a nada

Activa el morbo y la lágrima fácil; pero oculta la existencia (?) de unos servicios sociales que ahora, y desde el Gobierno, se reducen hasta el punto de tener que volver a la caridad inmisericorde. Como si en este país no se hubiera disfrutado de una Sanidad asequible a cualquiera, de una asistencia social que los españoles nos hemos ganado a pulso y con nuestro propio sudor. La beneficencia ha vuelto porque los ciudadanos ya no tenemos derecho a nada.

No se objeta la tarea de los profesionales de TVE -la mejor televisión pública nacional- que desarrollan su actividad en el programa "Entre todos" (emisión tras la información del tiempo, a continuación del TD1). Pero resulta evidente que este canal público está dando la oportunidad a aquellos que quieren hacer algo por unos conciudadanos que se encuentran en peores condiciones que ellos mismos, a que reúnan cantidades más o menos importantes cada día destinadas a, por ejemplo, el traslado desde una Comunidad Autónoma a otra para que en esta operen a su hijo; que se le suministre una silla de discapacitados a una mujer que la precisa; que se les asegure el servicio de comedor en un colegio a unos niños a los que el sistema ha dejado fuera del mismo y que, muy probablemente, no tendrían qué llevarse a la boca si no fuera por unas personas -en su mayoría mujeres- que prefieren renunciar a 50 euros de su paga mínima mensual como pensionista; que se logre una cantidad de dinero para pagar los libros a usar en el colegio por los hijos de una familia sin recursos.

Todo esto lo pagábamos los españoles con nuestras cuotas y declaración anual del IRPF. Todo estaba ahí, a disposición del ciudadano, para que éste utilizara esos medios que el Gobierno ponía a su alcance no como muestra de lo que la beneficencia puede lograr, sino como un derecho ganado a fuerza de trabajo y conciencia social.

¿Qué ha sido de todo aquello?. ¿Por qué ahora un niño ha de verse objeto de la caridad ciudadana cuando los medios asistenciales regulados por las distintas administraciones tienen el deber de atender porque sí a quienes lo precisan?.

¿Ha tenido que venir la crisis, el cambio de Gobierno para que éste autorice a TVE a emitir un programa que resucita el lacrimoso "Ustedes son formidables" que emitía la Cadena Ser en los últimos años del decenio de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado?. ¿Es aceptar como bueno lo que la dictadura de Franco ofrecía como solución a los problemas de los españoles necesitados de pan, medicinas, hospitales...?

A ver quién llora más
Me decía un amigo que sólo en dictadura se potencian este tipo de programa televisivo. No es el caso: en España tenemos un Gobierno elegido por el pueblo y actúa en función de sus referentes más próximos. Lo que no sabe uno es si esos referentes son, para el Gobierno de Mariano Rajoy, la España que, en palabras del ministro Montoro, "asombró al mundo" en esos mismos años en los que Alberto Oliveras se convertía en el Gran Conseguidor radiofónico para familias que no tenían otros recursos que la caridad bienintencionada de sus conciudadanos.
Sea como fuere, estamos en la misma. A ver quién llora más, quién enternece mejor, bajo el epígrafe "Entre todos", en el camino de la solidaridad innecesaria, de existir, como ha existido en España, un servicio público encargado de cubrir todas esas carencias.

 

La beneficencia ha vuelto porque los españoles ya no tienen derecho a nada
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