Alemania no sirve de ejemplo: está acabando con las clases medias y trabajadoras

Mariano Rajoy, con María Dolores de Cospedal, en una convención del PP en Málaga.
Mariano Rajoy, con María Dolores de Cospedal, en una convención del PP en Málaga.

La descoordinación entre instituciones y dentro de las mismas puede exigir a Rajoy medidas drásticas dentro y fuera de ellas o dar paso, sin salir del PP, a quien las tome.

Alemania no sirve de ejemplo: está acabando con las clases medias y trabajadoras

De Alemania siempre se dijo que era un ejemplo a seguir, en todos los órdenes. Se lo han creído tanto los gobernantes de este rincón de Europa  llamado España, que las acciones emprendidas por los mismos para conducirlo a las más altas cotas de grandeza, al menos que alcanzasen a las  alemanas, han descubierto que solo se trataba de un espejismo: ni la riqueza alemana era tan elevada, ni los salarios de sus trabajadores tan envidiables, ni la cohesión social tan compacta. En el fondo se trataba de una gran mentira, aunque bien vendida y sufragada por sus grandes fundaciones.

El devenir del tiempo, también en esta ocasión, ha demostrado que sus cifras del paro registrado, si  no están infladas incluso más que las españolas, sí están camufladas por salarios de los que se definen aquí como miserables por no alcanzar el  umbral de la pobreza; que la situación financiera de sus entidades bancarias regionales no está mejor que lo estaban las desaparecidas cajas de ahorros y que la corrupción, a todos los niveles, no es inferior a la aquí registrada. Pero de todo ello, solo se han dado cuenta algunos iniciados de este querido país, que por su incredulidad, se han puesto a indagar, en serio, en sus entretelas: comprobaron también que los alemanes conocen bien esta realidad, porque la están padeciendo ya. Las colas de gentes ante los comedores sociales, no son menores que las de aquí.  Nuestros gobernantes conocen esta situación; pero lo callan.

Alemania no  sirve ya de ejemplo, pero su demagógica y endogámica actuación está colocando a los trabajadores y clases medias europeas muy por debajo de los niveles que pronto disfrutarán los chinos. Si la socialdemocracia no lo resuelve, Merkel acabará con el bienestar de todos, arruinará políticamente a PP y PSOE, para dejar, con el beneplácito de los mismos, a toda Europa en manos de la izquierda más parcelada y radical. De ahí, la gran transcendencia de las próximas elecciones europeas.

IU parece que ya tiene definida su lista. El PSOE está dándole vueltas, buscando con ella, la unificación,  y el PP, según sus conocedores (?), la tiene hecha y debía de haberla publicado, el pasado sábado; aunque, los supuestamente mal informados sospechan que, de momento, es incapaz de confeccionar una lista que sea definitivamente aprobada por su alas, dura, centrista y “pata negra”. Los órganos rectores del partido pretenden incluir en ella a algunos ministros del actual gabinete, alternándolos con actuales parlamentarios europeos y, quizás, con algunos senadores de los que se esperaba mucho más  de lo que han aportado. Se vuelve al sistema  de convertir el Parlamento Europeo en el gran cementerio de elefantes, que por serlo y saberlo el electorado, no despierta, en el mismo, interés alguno, convirtiendo algo tan importante como el Parlamento Europeo en superfluo e irrelevante. A algunos les encantaría que no existiera.

La descoordinación generalizada dentro de las diferentes instituciones españolas y de ellas entre sí, ha alcanzado, la semana pasada, tan alto nivel que pudo haber obligado a Rajoy a posponer el tema electoral, porque, sí en las próximos  días sigue por la misma senda, mucho antes de las europeas, podría forzar al presidente, no solo  porque lo demande la oposición, en la que tampoco hay alternativa seria alguna, sino porque el propio PP se lo exija, a tomar medidas drásticas dentro y fuera del partido o a dejar paso a quien, dentro del mismo, sea capaz de hacerlo. Los barones no aguantan más y la oposición, que lo sabe, diariamente echa  más leña al fuego. Nunca, en los dos años de legislatura, el horno estuvo tan caliente y el electorado tan alejado.

Alemania no sirve de ejemplo: está acabando con las clases medias y trabajadoras
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