El expresidente de la Xunta González Laxe abre el Podcast MUNDIARIO: “La política empieza por escuchar”
En un tiempo de crispación política y desconfianza ciudadana, la voz de Fernando González Laxe resuena como una llamada a la sensatez. Expresidente de la Xunta de Galicia y expresidente de Puertos del Estado, su discurso combina la experiencia del poder con la serenidad del académico. A sus años, Laxe sigue defendiendo lo que considera el principio básico de cualquier gobierno: la escucha activa.
Su trayectoria lo avala. Economista, catedrático emérito de la Universidade da Coruña y figura clave de la Galicia moderna, lideró el único gobierno tripartito estable de la comunidad. Aquel ejecutivo, recuerda, “no perdió una sola votación” y demostró que el consenso era posible cuando existía voluntad política. Hoy, lamenta, los dirigentes “leen discursos escritos” y evitan el contacto real con la ciudadanía.
Fernando González Laxe inaugura el Podcast de MUNDIARIO con un mensaje a la política
El estreno de El Podcast de MUNDIARIO con su testimonio marca un punto de inflexión. El medio gallego inaugura así una nueva etapa de análisis pausado y profundidad, con un formato pensado para quienes buscan información rigurosa y flexible. La conversación con Laxe es un recorrido por cuatro décadas de vida pública, pero también un espejo del país que fuimos y del que podríamos volver a ser.
La política como arte de escuchar
Para Laxe, la clave del liderazgo está en la capacidad de escuchar antes de decidir. “No veo a los políticos actuales escuchando a la gente”, insiste, convencido de que los parlamentos —de Galicia a Naciones Unidas— se han convertido en recintos donde los discursos llegan escritos de antemano y las réplicas también. “Nadie escucha al otro. Y siempre hay puntos de encuentro que permitirían doblar los esfuerzos”.
Durante su mandato (1987–1990), el entonces presidente gallego fue capaz de unir tres fuerzas políticas distintas bajo un mismo proyecto. Su gobierno, recuerda, combinó “compromiso y lealtad” con un método de trabajo que hoy parece olvidado: la conversación permanente. “Un presidente tiene que llamar, comer y hablar con todos, incluso con los que votan en contra”, afirma. “Eso no cuesta tanto”.
El exmandatario gallego reivindica una forma de hacer política “de taller y de oficio”, donde la palabra era tan importante como la ley. “En mi etapa, un conselleiro no podía ir a manifestarse —recuerda—. Si estás en el gobierno, tu herramienta es el Diario Oficial. El poder se ejerce actuando, no protestando".
Un “joven maduro” al frente de Galicia
Cuando Laxe llegó a la presidencia con 35 años, era el dirigente más joven de un gobierno ejecutivo en España. “Me definía como un joven maduro”, cuenta entre risas. Antes había trabajado en la administración local y central, una doble escuela que le dio temple y método. “Llegaba bregado, con cierta madurez. No era un advenedizo”.
De aquel tiempo guarda el orgullo de haber dejado algo más que leyes: una forma de comportarse. “Quise dejar una huella ética. Un presidente no está toda la vida. Hay que saber marcharse”. También aprendió de su entorno personal: su esposa, la bióloga Rosa Liaño, “más inteligente y más de izquierdas”, fue una compañera crítica y leal. “Una buena compañera, sin duda”.
Y, por supuesto, el atletismo marcó su carácter. “El atletismo enseña fuerza de voluntad. Luchas contra ti mismo. Yo corría 800 metros, una prueba exigente. Combina estrategia y resistencia: ahí se mide la capacidad de aguantar.”
El gobierno tripartito y el modelo gallego
El llamado Gobierno Laxe fue, para muchos, el ejemplo más sólido de coalición estable en Galicia. “Había discrepancias, pero se resolvían”, recuerda. Entre sus logros destaca la modernización de los servicios públicos, la creación del Sergas y la expansión de centros de salud —más de 140—, así como la fundación de las universidades de A Coruña y Vigo.
Pero su visión iba más allá: impulsó la Ley de I+D+i, germen del talento innovador gallego, y la Ley de Cooperación Local, que vertebró el territorio con un modelo policéntrico. “Galicia no podía depender solo de su capital. Apostamos por núcleos conectados y equilibrados”, dice. Ese modelo, afirma, aún sostiene la identidad gallega: “Somos una red, no una pirámide”.
También batalló por el atlantismo gallego, enfrentándose incluso a Felipe González. “Antepusimos los intereses de Galicia a los del partido”, rememora. Aquella rebeldía fue su sello personal.
Crisis, decisiones y liderazgo
Pocos presidentes han afrontado tantas crisis imprevistas: incendios, inundaciones, atentados o accidentes como el del Cason. “Pensaba mucho, pero actuaba rápido”, confiesa. La primera norma era estar presente. “No puedes marcharte del lugar. Un responsable tiene que estar allí, pidiendo agua o bocadillos, pero sin moverse”.
La gestión de emergencias, dice, le enseñó a decidir “mirándose al espejo”. Su objetivo era claro: decir la verdad y rendir cuentas al Parlamento, sin vetar ninguna comisión de investigación. “Nunca prohibí una sola”, subraya. Para él, “la competencia verdadera es del político sensible y comprometido”.
Entre las decisiones más duras recuerda la dimisión de un vicepresidente: “Cuando se trata de personas, hay que respetar sus tiempos. En política, como en la vida, hay que dejar que cada uno llegue a su conclusión”.
La Galicia que mira al mar
El mar es el hilo conductor de su pensamiento. “El mar es el futuro”, afirma con convicción. “Nos da energía, biotecnología, comercio y aire limpio. Galicia está en la encrucijada de las rutas marítimas del mundo.” Su visión de una economía azul integra sostenibilidad, empleo cualificado e innovación.
Sin embargo, advierte de un riesgo: “Las multinacionales quieren privatizar el mar. Europa debe impedir que los océanos se conviertan en propiedad exclusiva.” Por eso propone una alianza con Portugal para reactivar el liderazgo atlántico y reimpulsar proyectos como el Campus del Mar.
Si tuviera que apostar por un solo sector, lo tiene claro: la biotecnología marina. “La acuicultura del futuro no será en jaulas: los peces estarán en libertad, controlados por sensores. Comeremos pescado con propiedades saludables diseñadas en laboratorio. Ese es el futuro de Galicia".
Puertos, logística y visión global
Durante su etapa al frente de Puertos del Estado, Laxe logró un hito: la Ley de Puertos de 2011, aprobada por unanimidad de todos los partidos. “Fue la única ley del Gobierno de Zapatero que salió por consenso total”, recuerda. Desde entonces, el sistema portuario español mantiene una rentabilidad media del 2,5% anual.
Ese éxito, asegura, demostró que su método —escuchar, negociar, sumar— seguía funcionando. “Convertimos la política portuaria en una auténtica política de Estado”, dice con orgullo. España, de hecho, fue pionera en reformar su modelo logístico, seguido después por otros países europeos.
Laxe mira con atención movimientos recientes, como la entrada de Pontegadea en PD Ports. “El sector logístico es el nuevo campo de batalla global. Galicia debe apostar por su posición estratégica si no quiere quedarse atrás".
Talento, retorno y estrategia
Otro de sus temas recurrentes es el talento joven. “Lo primero es evitar que se marche. Lo segundo, que quiera volver.” Critica la falta de coordinación entre universidades y empresas, y el exceso de programas dispersos: “España no tiene un modelo de innovación definido. Cada comunidad va por su cuenta".
Propone reforzar los laboratorios de I+D en las empresas medianas, las que pueden generar patentes reales. “No sirve dar dinero a startups con tres empleados. Hay que apoyar a quienes tienen capacidad de escalar.” En 2023, recuerda, Galicia solo registró 51 patentes: “Demasiado pocas”.
El futuro, a su juicio, pasa por “sumar en vez de duplicar esfuerzos”. Y, sobre todo, por crear conciencia de identidad. “Si el talento no siente pertenencia, no regresa. Hay que inocular el sentimiento de retorno.”
Escuchar, pactar y creer en la política
A lo largo de la charla, Laxe vuelve una y otra vez a una palabra: consenso. “Hablar, hablar y hablar. Comer juntos. Escuchar. Explicar sin cámaras delante". En su etapa, cuenta, compartía borradores de leyes con los líderes de la oposición antes de aprobarlos en el Consello de la Xunta. “La pelea en el Parlamento era legítima, pero todos sabíamos de qué hablábamos".
Defiende que Galicia tiene una identidad única: “Somos un pueblo ambivalente e inteligente, con tres yos: el de la aceptación, la identidad y la solidaridad”. Esa forma de pensar, dice, explica la capacidad gallega para convivir en los matices.
Y cuando se le pregunta si todavía tiene esperanza, su respuesta es inmediata: “Muchísima. Si mañana hubiera un acuerdo nacional, yo sería el primero en subirme a un barril para dar un mitin".
Cuestionario Proust
En el cierre, el expresidente deja ver su lado más humano. Su día perfecto combina música y lectura, su disco de cabecera es A Love Supreme, de John Coltrane, y su lugar para pensar, A Illa de Arousa. Valora la humildad, teme a los médicos y define su legado en una sola palabra: honestidad.
“Galicia será mejor —dice— cuando todos creamos que podemos lograrlo".
Y ante un joven que duda de la política, responde sin dudar:
“Métete en ella y cámbiala desde dentro".
Entrevista completa de Fernando González Laxe, expresidente de la Xunta de Galicia
Te resumimos la entrevista con Fernando González Laxe y te invitamos a que disfrutes de la entrevista completa en el vídeo de YouTube:
0:00 Introducción — Presentación del videopodcast y del invitado
1:06 Jazz, Dépor y Joshua Tree: ¿con qué se queda?
2:01 El día que supo que sería presidente de la Xunta
2:37 Presidente más joven con 35 años: recuerdos y aprendizajes
3:26 Qué le diría hoy a su yo de 35 años
4:10 Entorno familiar y Rosa Liaño
5:12 Atletismo y liderazgo: la lección de los 800 metros
6:27 El tripartito gallego y el valor de escuchar
9:10 La política como artesanía: servicios públicos, tecnología y Estatuto
12:40 La Ley de Cooperación Local y el policentrismo gallego
16:01 Lo que faltó: el Eje Atlántico
17:55 Qué deberíamos recuperar de la política de entonces
19:49 ¿Le habría gustado seguir más tiempo en la presidencia?
20:44 La puerta que se abrió: la docencia y la universidad
21:55 Gestión de crisis: incendios, accidentes y el caso Cason
27:31 La decisión más difícil en política
28:44 Momentos que valieron la pena
29:32 Cómo se gana la confianza de socios distintos
30:28 Identidad gallega: los “tres yos” en uno
32:04 La gran apuesta: la economía azul
37:12 Futuro azul: energía, biotecnología y acuicultura
39:21 Qué le falta a Galicia para ser líder marítimo
40:48 Puertos del Estado y la Ley de 2011
42:55 Logística portuaria y el ejemplo de Marruecos
45:33 Impulsa Galicia y el Estado emprendedor
47:24 La fase clave en un proyecto: de la ignorancia al coste real
48:15 El talento: evitar que se marche y fomentar el retorno
52:49 Galicia 2040: población, imagen de marca y eslogan
56:02 Jóvenes que se van y el reto de retenerlos
57:00 PSOE de ayer y de hoy: compromiso y diferencias
59:43 Esperanza y necesidad de acuerdos
1:01:10 Sanidad, educación y estado de bienestar
1:03:03 Inteligencia artificial, ética y futuro
1:04:31 La placa de la Constitución en A Coruña
1:05:56 Cuestionario Proust — Día perfecto, valores y miedos
1:08:04 Legado: honestidad y la política como servicio
1:09:03 Cierre del episodio y despedida. @mundiario


