Virar los sondeos
Contrarrestar el discurso de la oposición es políticamente lo que debe hacerse, lo difícil es saber cómo hacerlo con los mimbres de que se dispone el Gobierno.
Empieza a considerarse grave, por los responsables políticos, un sondeo, cuando su tendencia de resultados se mantiene en el tiempo y sobre todo cuando son varios los estudios de opinión, de diferentes empresas, los coincidentes en ese periodo.
Esto ya sucedió en las pesquisas andaluzas, y cabe que pueda darse en las encuestas posteriores conforme nos acerquemos a las elecciones generales, alarmas ya las hay.
Algo significativo debe estar sucediendo entre parte del electorado, que o bien no percibe o valora los hechos, o está simplemente alienado o confundido entre tanta información, tan poco conocimiento y bastante desmemoria, pues el PSOE no deja de bajar en sus expectativas.
Ello, ha dado lugar a un estado de opinión en el que la apariencia interesada solapa falsamente la esencia de lo sucedido o dicho más claramente, desvirtúa y hace innecesario recurrir a los hechos.
Pedro Sánchez tomó nota de ello e intentó, entre otras razones, en el debate del Estado de la Nación, modificar esa tendencia demoscópica.
El presidente buscaba en esta ocasión, por decirlo de otra forma, doblegar la tendencia que empieza a producirse, a través de una nueva narración que permita superar las críticas más frecuentes del PP y VOX.
Ha comprendido el mensaje de las encuestas.
Medidas de Pedro Sánchez
Lo cierto es que, a pesar de la desafección política de los sondeos contra el gobierno, por parte de muchos electores, Pedro Sánchez nos deja ahí entre otras medidas: un Salario Mínimo Interprofesional que se elevó en un 33 % y no destruyó, como se anunciaba en estos medios de comunicación y por los profetas del apocalipsis del PP y VOX, el empleo.
Una reforma laboral que limita la contratación temporal y que ha conseguido la cifra de contratos indefinidos más importante de nuestra historia; se aseguraron las pensiones de nueve millones de pensionistas que verán actualizados sus ingresos cada año en la misma medida en que haya subido el IPC; un aumento de las pensiones no contributivas en un 15%; apoyo a los sectores agrario, ganadero y pesquero; los ERTES, que han sido tabla de salvación de miles de empresas y empleos; las bonificación a los carburantes; el desacople entre el precio del gas y la electricidad; la congelación del precio a la bombona de butano; la reducción de IVA de la electricidad (del 10% al 5%); un Ingreso Mínimo Vital incrementado; se han conseguido ya 19.000 millones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de Fondos europeos; se han administrado gratuitamente 107 millones de dosis de vacunas (90% de los españoles inmunizados); ello, además de limitar el precio de los alquileres (revisión máxima del 2%)… y la entrada en vigor de un largo conjunto de leyes como la de protección a la infancia, Cambio Climático, Ley de la Muerte Digna, etcétera.
Pudimos escucharle en el recientísimo debate aportando nuevas medidas contra la inflación, bonificaciones al transporte de cercanías y Media Distancia (Renfe), impuestos “sobre los beneficios” a entidades financieras y empresas energéticas por dos años, incrementos en becas, o los relacionadas con la defensa en Europa.
Soluciones apenas se ofrecen por la oposición
A pesar de todo ello y desde hace meses, las criticas, pues soluciones apenas se ofrecen por la oposición, para “cambiar esta desastrosa situación”, resultan atractivas y esperanzadoras para una parte del electorado, especialmente la más vulnerable y crédula, aunque estas pseudo soluciones no sean más que simplificaciones absurdas, eslóganes fáciles de recordar e imposibles de aplicar en la práctica, y que además perjudican sus intereses:
Resucitar a ETA muerta desde hace más de diez años; un discurso recurrente a través del cual se acusa al PSOE, de ser responsable del hundimiento de España; los denostados acuerdos con nacionalistas, independentistas y comunistas, y ahora, lanzar soluciones como la de eliminar impuestos – a empresas y a los ricos - y poner en marcha nuevas centrales nucleares, para disponer de energía “barata y limpia” es lo que proponen Feijoo, sin mucho conocimiento ni económico ni científico, pero con total énfasis de los que creen ser salvadores de la patria.
“De nada valen los argumentos racionales sino los relatos, los pensamientos narrativos llenos de emocionabilidad que desplaza la veracidad”.
Darío Villanueva
El independentismo catalán, la desaparecida ETA, la oposición recurrente al aborto, la LGTBI, la inflación galopante y el encarecimiento de la energía, la desigualdad social, la vivienda, la sanidad, el virus COVID, los impuestos, entre otros, pasan a ser elementos de profunda discordia parlamentaria, que se atribuyen única y básicamente a la mala gestión del Gobierno de España, sin responsabilidad alguna en las Comunidades Autónomas, a pesar de su correspondencia y competencias.
Contrarrestar este discurso es políticamente lo que debe hacerse, lo difícil es saber como hacerlo con los mimbres de que se dispone el Gobierno.
Cualquier error o nueva circunstancia, más discrepancias internas en el Gobierno, o, hasta la dimisión de una ministra (Lastra) es suficiente para que en tromba se desacredite la situación y al gobierno en los medios afines a la derecha.
Y así, nos iremos -según las encuestas-, aproximando lentamente a un cambio de Gobierno y políticas, en las que más tarde, como en tantas otras ocasiones, el nuevo posible Ejecutivo conservador justificará su falta de soluciones reales, salvo las restricciones y recortes que llegarían, y que serían explicados, por mor del estado de emergencia y quiebra en que encontraron al País al hacerse cargo del gobierno.
Nada nuevo ni original. O como diría el poeta Samuel Johnson, “lo nuevo no es original y lo original no es nuevo”.
Después, si llegan a gobernar, se seguirán remplazando los problemas con más discursos recurrentes que seguirán señalando a la izquierda machaconamente como la única responsable del hundimiento de España,
Y finalmente, habrá muchos ciudadanos que compren con entusiasmo intelectual ese relato como explicación de lo que inevitablemente suceda entonces, mientras otros muchos, entraran en una fase aguda de perplejidad, abandono y hasta con el síndrome del silencio de los corderos.
Nada nuevo, pero todo nuevo una vez más. @mundiario