Ryanair o las cosas del mercado, amigo

Ryanair ha declarado la guerra comercial contra España por las sanciones recibidas por prácticas abusivas: “si no te gustan nuestras reglas, ve andando”.
Avión de Ryanair España. / @Ryanair_ES en X
Avión de Ryanair España. / @Ryanair_ES en X

La trayectoria de Ryanair se ha caracterizado siempre por mantener un comportamiento en el que abundan las amenazas y los ultimátum que utiliza para lograr ayudas públicas sin que estas nunca parezcan ser suficientes para su dirección. Ayudas que termina consiguiendo a pesar de los continuos y reiterados incumplimientos de los derechos laborales con sus trabajadores y de los constantes abusos con sus usuarios.

            En relación con los primeros Ryanair se caracteriza por una elevada precarización de las relaciones laborales (salarios, contratos, jornadas, descansos…) y un comportamiento con sus empleados que los sindicatos no dudan en calificar como mafioso. Un comportamiento que, a pesar de ello, no le priva de recibir cuantiosas ayudas públicas, así como importantes ventajas fiscales, tales como la reducción de impuestos. Privilegios que, como señalaba, nunca parecen ser suficientes para una dirección empresarial cuya avaricia y falta de escrúpulos no parece tener límites.

            Junto a esas prácticas laborales Ryanair practica una política de constantes abusos con sus usuarios tales como recargos por el equipaje de mano, por reservas del asiento contiguo para acompañar a personas dependientes o menores, y otras infracciones que han llevado a que, tanto el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 como la propia Junta de Andalucía le hayan sancionado por infracciones que consideran especialmente graves. Unas sanciones que, en el caso del Ministerio, han recibido el apoyo de las Organizaciones de Consumidores y que, además de a Ryanair han afectado a otras aerolíneas de bajo coste como Vueling, Easyjet, Norwegian y Volotea, siendo la sanción más alta la impuesta a Ryanair, ya que resulta ser la compañía con mayor volumen de ingresos.

            En relación a esta última hay que destacar que estamos ante una compañía reincidente en sus prácticas irregulares, por las que solo en España ha recibido una docena de sanciones en los últimos siete años, tanto por no cumplir con la legislación laboral como por la cancelación indebida de vuelos, el mal comportamiento con sus usuarios y la lesión de sus derechos, así como por la fijación arbitraria de los gastos extras anteriormente señalados, e incluso por prácticas oscurantistas en la propia gestión.

            Hay que señalar que este tipo de prácticas, este modus operandi, ha sido posible por varias razones. En primer lugar, por la posición de dominio y hegemonía que Ryanair tiene en el sector aéreo europeo. En segundo lugar, por los privilegios y ayudas (como, por caso, en las tasas aeroportuarias) que ha venido recibiendo de continuo por parte de las distintas administraciones públicas por sus políticas de vuelos baratos y de apertura de rutas con aeropuertos que otras compañías se niegan a cubrir: ayudas en forma de subvenciones encubiertas (como por caso de patrocinio) que, por ejemplo, solo en España ascienden a una media anual de unos 80 millones de euros. En tercero lugar están las ventajas fiscales que le supone tener la residencia en Irlanda (“double Irish”), pues ello le permite trasladar sus beneficios a paraísos fiscales y así reducir muy notablemente el pago de impuestos (“elusión fiscal”). Finalmente están unas relaciones laborales abusivas, que reducen los costes, pero que, a pesar de ello, son admitidas en el marco de la Unión Europea. Factores todos ellos que le permiten obtener grandes ventajas en costes con relación a sus competidores.

            En definitiva, y como acertadamente señala el Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 (Pablo Bustinduy), “Ryanair ha funcionado siempre con un modus operandi de amenazas, chantajes y un estilo comunicativo de bastante mal gusto y educación. Es una compañía muy conocida por tratar muy mal a los consumidores españoles, con prácticas abusivas e ilegales. Y por eso se les ha sancionado con 107 millones. Y no están acostumbrados a este trato, están acostumbrados a que ese juego les salga bien y a ganar cada vez más dinero: la amenaza y la extorsión es el modus operandi de Ryanair”.

            Realmente ya iba siendo hora de que alguna administración pública le parara los pies a esta compañía. @mundiario

Comentarios