El plan de Arabia Saudita para convertirse en la capital del deporte mundial
La propuesta de expansión apunta con fuerza al universo del deporte, en el que hasta este momento es un actor secundario. Gracias a los petrodólares, el "imperio árabe" empezó su avanzada y se convirtió en uno de los grandes protagonistas en el negocio de varias de las disciplinas más populares del planeta. Miles de millones de dólares fueron destinados a potenciar el fútbol saudita, cuya organización creció mucho, sobre todo en los últimos dos años, lo que le permitió al país cumplir uno de sus grandes objetivos: ganar la sede del Mundial de 2034.
El primer golpe se produjo en 2021, cuando el Fondo de Inversión Pública de la nación adquirió el Newcastle de la Premier League de Inglaterra por 425 millones de dólares. Entonces comenzó una campaña para seducir a grandes estrellas con el fin de potenciar la Saudí Pro League. Y tras unos primeros intentos infructuosos, logró firmar a nombres de enorme peso.
El primero fue el portugués Cristiano Ronaldo, quien en enero de 2023 aceptó la oferta de Al-Nassr, uno de los cuatro equipos más importantes de la liga local, para convertirse en el atleta mejor pago del mundo, con un sueldo anual de 200 millones de dólares.
En la temporada actual, para la que se gastaron 480 millones en fichajes, las grandes figuras incluyen al francés Karim Benzema, ganador del Balón de Oro 2022, con la camiseta de Al-Ittihad; Jordan Henderson, ex capitán de Liverpool, con la de Al-Ettifaq; y Neymar, con la de Al-Hilal.
Al Hilal ya había tenido un revés hace pocos meses. Es que el club del crack brasileño había ido por la joya mayor, Lionel Messi, lo tentó con una cifra de 400 millones de dólares por temporada y un vínculo de dos años, pero el argentino optó por firmar con Inter Miami de la MLS. Igual, el ocho veces ganador del Balón de Oro y campeón mundial con el seleccionado albiceleste en 2022 es desde hace un par de años embajador turístico del país.
La Supercopa de España se disputa allí desde 2020 y ya recibió varias veces la Supercopa de Italia.
Desde 2020, el Rally Dakar y la Fórmula 1 desembarcó por primera vez en el país en 2021, un año después de que la petroquímica Aramco, socio de la escudería Williams a finales de los años 70, firmó un acuerdo por diez años y unos 45 millones de dólares anuales.
El Gran Premio de Arabia Saudita se disputa desde hace cuatro años en el circuito de Jeddah, el más rápido del calendario del Gran Circo. Este año será la segunda fecha del campeonato y Aramco aparecerá en escena, además de como patrocinadora oficial de la F1, como el principal sponsor de Aston Martin, la escudería en la que corren Fernando Alonso y Lance Stroll, tras oficializar un acuerdo por cinco años en diciembre pasado.
El circuito desde 2021 el GP de Fórmula 1. A fines de 2019, Arabia Saudita dio el primer paso de avanzada en el mundo del boxeo, cuando el Diriyah Arena, en las afueras de Riad, fue escenario de la pelea por los cinturones pesados de la OMB, AMB y FIB entre el mexicano Andy Ruiz Jr. y el británico Anthony Joshua, quien se impuso por decisión unánime.
El combate, que tuvo una bolsa de premios de 60 millones de dólares, abrió el camino para que ese país comenzara a robarle el protagonismo a Estados Unidos como el destino preferido para las citas pugilísticas.
En el Kingdom Arena de Riad se celebró la velada llamada “El Día del Juicio Final”, que reunió a boxeadores de primer nivel. En el espectáculo principal, Joshua le ganó por nocaut técnico al sueco Otto Wallin. Y el 17 de febrero el ucraniano Oleksandr Usyk y el inglés Tyson Fury se disputarán también en la capital los títulos pesado OMB, AMB, CMB y FIB.
El país de Medio Oriente comenzó a conquistar terreno también en el tenis. En 2023 recibió por primera vez un evento del ATP Tour. Del 28 de noviembre al 2 de diciembre, en el King Abdullah Sports City de Jeddah se disputó la sexta edición de las Next Gen Finals, el certamen que reúne a los mejores Sub 21 de cada temporada. En los últimos días del año, Riad celebró una multitudinaria exhibición entre Novak Djokovic y Carlos Alcaraz, los dos mejores del ranking.
Y en 2024 se anunció a Rafael Nadal como el nuevo embajador de la Federación de Tenis de ese país, donde el español planea instalar una nueva sede de su academia.
El objetivo final es transformarse en una parada regular del circuito y, según algunas versiones, adueñarse de la licencia del Masters 1000 de Madrid o del de Miami. Las negociaciones estarían en una etapa temprana, pero para muchos la llegada del circuito masculino a ese país es cuestión de tiempo.
La ATP lo vería con buenos ojos, porque evitaría una situación parecida a la que vivió el golf en los últimos años con la aparición de la LIV Invitational Series, hasta ahora, la cara más disruptiva de la expansión de los petrodólares en el deporte mundial.
Esa liga fue fundada en 2022 con una inversión de más de 2.000 millones de dólares del PIF y sacudió el statu quo del golf mundial y del PGA Tour, el principal circuito profesional de ese deporte.
Con el ex golfista Greg Norman como comisionado y una bolsa de premios inicial de 255 millones de dólares, además de bonificaciones anuales para cada jugador, la nueva competencia se robó a muchas estrellas con cheques millonarios y un calendario menos apretado.
Entre los "desertores" aparecen los estadounidenses Phil Mickelson, Dustin Johnson, Bubba Watson y Brooks Koepka; el sudafricano Charl Schwartzel; los ingleses Ian Poulter y Lee Westwood; y los españoles Sergio García y Jon Rahm, el último peso pesado en firmar su incorporación, luego de asegurar hace solo seis meses que el formato no lo atraía y que nunca jugaría solo por dinero.
Tras la llegada del español a la LIV Golf. Tan fuerte fue el golpe que le propinó la LIV al PGA Tour, que tras dos años de disputas y cortocircuitos, la asociación estadounidense terminó aceptando la nueva realidad y las dos partes firmaron en junio un "acuerdo histórico" para "unificar el juego del golf a nivel global" a partir de 2024 y unir las diversas actividades comerciales bajo un mismo propietario. La fusión debía oficializarse antes del 31 de diciembre, pero ambas partes acordaron una prórroga para formalizar el acuerdo.
Desde el fútbol hasta el golf, pasando hasta por las artes marciales mixtas y los deportes electrónicos, Arabia Saudita conquistó muchísimo terreno en los últimos años. Entre 2022 y 2023 destinó el 10 por ciento de su PBI a proyectos deportivos, algo más de 4.000 millones de euros. Y tiene otros 6.600 millones para invertir de cara a 2030, con el fin de hacer realidad esa visión de su príncipe heredero y consolidarse cada vez más como una potencia del negocio del deporte mundial.
Con el Mundial de fútbol de 2034 en sus manos, Arabia Saudita va en búsqueda de la gran fiesta del deporte: los Juegos Olímpicos. El príncipe Abdulaziz bin Turki Al-Faisal Al Saud, ministro de Deportes y presidente del Comité Olímpico y Paralímpico de ese país, confirmó que recibir la cita olímpica es una de las metas más grandes del plan Vision 2030. @mundiario


