Alemania prueba su propia medicina

Es de justicia destacar “la excepcionalidad española”, como ponen en evidencia tanto los excelentes datos macroeconómicos como los indiscutibles avances sociales.
The Quadriga atop the Brandenburg Gate, Berlin, Germany. / Mundiario
The Quadriga atop the Brandenburg Gate, Berlin, Germany. / Mundiario

Cuando la señora Angela Merkel (canciller de Alemania) y el señor Wolfgang Schäuble (ministro de Finanzas) pusieron de rodillas a Syriza (2015), bajo la amenaza de provocar la bancarrota de Grecia al dejar a sus bancos sin liquidez, obligándolo así a aceptar un enormemente cruel plan de austeridad, seguramente non pensaban que las víctimas de tamaña injusticia no serían solo Grecia y los estados europeos denominados despectivamente PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España). No pensaban, estaban seguros de que no ocurriría, que la onda regresiva que estaban alimentando remataría llegando a Alemania y a los estados europeos cumplidores (Austria, Finlandia, Países Bajos…) como era previsible que sucediera. Dado el nivel de interconexión de las economías de la eurozona debilitar la demanda interna de unos (PIIGS) supone debilitar también la demanda externa de otros (Alemania y satélites).

En aquellos tristes momentos para Europa causó sorpresa la actitud insolidaria y torpe de la socialdemocracia europea con relación a Syriza. Insolidaria dado que se sabía con certeza que obligándola a adoptar unos sumarísimos planes de ajuste se estaba condenando a Grecia a un retroceso de décadas, y al pueblo griego a un sufrimiento y un dolor que no se merecían pues no eran los culpables sino las víctimas de la crisis griega. Torpe, porque la onde recesiva que se estaba alimentando alcanzaría a toda la eurozona y provocaría un fuerte malestar entre las clases populares europeas, que eran el principal apoyo electoral de la viejo socialdemocracia.

Algo que pudimos comprobar todos estos años y que tiene ahora su colofón en Alemania donde la socialdemocracia (SPD) con el 16,4% de los votos alcanza uno de los peores resultados de siempre, mientras la extrema derecha (AfD) con el 20,8% de los votos se sitúa como la segunda fuerza.

No se puede decir que los alemanes “no estuvieran avisados” (en aquellas tristes jornadas para Europa en las que se estaba gestando la crisis griega, Yanis Varoufakis, portavoz económico de Syriza y personaje clave en la negociación, ya les anunciaba a Angela Merkel y a Wolfgand Schäuble que el castigo que querían aplicar a Grecia, tarde o temprano, alcanzaría a Alemania).

En este escenario europeo y occidental de auge de los totalitarismos es de justicia destacar “la excepcionalidad española”, como ponen en evidencia tanto los excelentes datos macroeconómicos como los indiscutibles avances sociales. Una excepcionalidad fruto de que el gobierno español (PSOE/Sumar) que preside el señor Pedro Sánchez fue capaz de dejar atrás los dogmas ordoliberales y apostar por políticas moderadamente expansivas que le están sirviendo a la economía española para recuperar la demanda, favorecer el crecimiento económico, la creación de empleo y la reducción de las desigualdades.

Una excepcionalidad que está siendo duramente acosada, tanto por las fuerzas oscuras interiores (partidos políticos, magistrados y medios de opinión de derechas extremas) como por el escenario totalitarista que se está levantando en Europa y en Occidente. @mundiario

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