Los medicamentos para la hipertensión: ¿se toman por la mañana o por la noche?

Es importante lograr una mayor adherencia en el tratamiento de la hipertensión arterial, una enfermedad que tiene una alta prevalencia. Y el ensayo de cronoterapia Hygia aporta beneficios en este sentido.

Consumir los medicamentos de la hipertensión por la noche reduce la mortalidad, los infartos y el ACV. Pixabay
Medicamentos. / Pixabay

En mi ámbito laboral, en la Farmacia Comunitaria, continúo observando el consumo de medicamentos, para tratar la hipertensión arterial, por la mañana; este es el motivo por el que voy a desarrollar lo importante que es realizar un cambio de estrategia en cuanto a la toma de estos medicamentos, ya que utilizar esta medicación, por la noche, reduce la mortalidad, los infartos y el ACV.

En principio, voy a recordar los datos de la 4ta Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo, cuyos resultados preliminares fueron publicados en abril de 2019, en Argentina, y en donde se determinó que el 40,6% de la población era hipertensa (aunque algunos especialistas sostienen que ese porcentaje podría llegar a ser más alto: por ejemplo, en el grupo etario de los 65 a 75 años, la incidencia de la hipertensión puede llegar al 60%) y el 66,1% de los mayores de 18 años tienen exceso de peso, mientras que casi el 65% hace poca actividad física (estos últimos ítems, son dos de los condimentos que hacen al lamentable y triste resultado del primero).

En cuanto al cambio de estrategia en el consumo de estos medicamentos, voy a citar un trabajo de investigación español, realizado sobre 19.084 pacientes, el que demostró que la administración de drogas antihipertensivas en la noche, antes de acostarse, disminuyó un 56% la mortalidad total por causas cardiovasculares; además, logró una mejor regulación de la presión arterial y una reducción del 45% de la morbimortalidad cardiovascular, con una reducción del 34% de los infartos y un 49% de los accidentes cerebrovasculares (ACV). El ensayo, que tuvo un seguimiento de una media de 6,3 años, fue determinado sobre la base de pacientes con hipertensión arterial  con una edad media de 60 años, cuyas dosis diaria, de uno o más medicamentos antihipertensivos, fueron distribuidas al acostarse o al despertar. Su financiamiento se realizó con fondos públicos de España y de organizaciones europeas de la investigación.

A pesar de que este estudio fue confirmado hace poco más de un año, habitualmente se observa que aún se prescribe tomar este tipo de medicamentos por la mañana, cuando este trabajo sugiere realizar un cambio de estrategia y tomarlos por la noche, lo que impactaría positivamente sobre la salud del sistema cardiovascular y, en definitiva,  sobre la calidad de vida del paciente.

Según una publicación de La Nación, este trabajo fue llevado adelante por especialistas de la Universidad de Vigo, en España, titulado el ensayo de cronoterapia Hygia  y fue publicado originalmente en octubre de 2019. Luego, sus resultados fueron puestos en duda por varios especialistas en hipertensión, quienes lo cuestionaron a través de cartas enviadas a la revista donde había sido publicado. La Sociedad Europea de Cardiología decidió ponerlo bajo investigación y finalmente se demostró que el trabajo era una realidad, por lo que volvió a ser publicado en diciembre de 2020, como una de las mejores noticias del año, para avalar la investigación y a los autores.

Ensayo de cronoterapia Hygia. Pixabay
Ensayo de cronoterapia Hygia. Pixabay

En este punto, vale subrayar que la hipertensión es la patología cardiológica más prevalente en el mundo; es una enfermedad silenciosa y la mitad de la gente desconoce que la padece: un total despropósito, cuando es detectable con un simple control, que es posible realizar hasta en una farmacia. Además, es una enfermedad crónica, que debe tratarse de por vida, para evitar otros cuadros, como por ejemplo el infarto o el ACV y la enfermedad renal crónica, que en Argentina la padecen el 10% de la población (según algunas estadísticas, después de la diabetes, la hipertensión arterial es la segunda causa de la enfermedad renal crónica). En este último caso, para evitar que progrese rápidamente y termine en diálisis, debemos tener controlada la hipertensión. Y esto se logra con un diagnóstico precoz, un uso adecuado de los fármacos y garantizar el acceso a los mismos.

Asimismo, debemos considerar que en un número importante de pacientes, la presión arterial disminuye, aproximadamente, un 10% mientras duermen, aunque existen otros —en la investigación fue el 50%— en los que esto no ocurre. Y son quienes deben recibir los fármacos antes de acostarse, en lugar de como lo vienen haciendo, por la mañana. Lo ideal sería indicar un monitoreo de la presión arterial de forma ambulatoria (MAPA), durante 24 horas, para determinar si a un paciente hipertenso X le baja la presión durante la noche. En este punto, se presenta un inconveniente, y es que en países donde los pacientes no tienen cobertura social no pueden acceder al MAPA. No obstante, independientemente de que padezcan un descenso nocturno de la presión, la investigación demuestra que todos se vieron beneficiados, y muy especialmente aquellos hipertensos a quienes no les baja la presión arterial por la noche, lo que aumenta el riesgo cardiovascular.

Otra virtud que se le puede adjudicar al ensayo de cronoterapia Hygia es el de evitar un descenso brusco de la presión arterial durante la mañana, lo que podría significar un aumento en la adherencia al tratamiento, un tema, no menor, que traerá mejores resultados.

Para tratar la hipertensión existe una batería de principios activos como, por ejemplo los inhibidores de la enzima de conversión (IECA), los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II o sartanes), los antagonistas o bloqueantes del calcio, los betabloqueantes y en ocasiones, cuando no existe una respuesta favorable, se suma un diurético. No obstante, y a pesar de que en la mayoría de los casos se logra controlar la presión, existen tres inconvenientes: el subdiagnóstico (es decir, no identificar un cuadro o patología que suele estar presente), la baja adherencia (es decir, el bajo cumplimiento del tratamiento por parte del paciente) y garantizar el acceso al tratamiento: existen personas sin cobertura social que no pueden acceder al mismo.

Para concluir, y sin considerar el alto subdiagnóstico, es importante lograr una mayor adherencia en el tratamiento de una enfermedad que tiene una alta prevalencia. Y este descubrimiento parece aportar beneficios en este sentido y en el retraso de otras patologías, aumentando la calidad de vida del paciente. @mundiario

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