Diego González Rivas presenta en Madrid Curando el mundo y ya es nº 1 en Amazon
Diego González Rivas presenta Curando el mundo en Madrid con Cayetana Guillén Cuervo, un libro que inspira y ya es nº1 en Amazon.
La noche del 5 de marzo de 2025, el Colegio de Médicos de Madrid se llenó de emoción y esperanza con la presentación de Curando el mundo: Diario de un médico nómada, el libro del cirujano gallego Diego González Rivas. En una charla íntima con Cayetana Guillén Cuervo, Diego compartió su vida, su revolución quirúrgica y el impacto de su Fundación, que lleva la cirugía mínimamente invasiva a los rincones más necesitados del planeta. En MundiStyle, te contamos cada detalle de un evento que marcó un antes y un después, mientras el libro, que sale hoy a la venta (6 de marzo) y ya va por su segunda edición, se corona como número 1 en Amazon.
Un genio que cura el mundo
“Es un genio maravilloso, generoso, cercano”, comenzó Cayetana Guillén Cuervo, visiblemente emocionada, al presentar a Diego, a quien considera un amigo. “Ha nacido para hacer felices a los demás”, añadió, describiendo un libro que “va más allá de lo científico” y habla del ser humano. Diego, con su humildad característica, agradeció a todos los asistentes: “Me siento arropado y siento el cariño de la gente por estar aquí”. La sala, que se quedó pequeña —“Hubiéramos cogido una más grande si lo hubiera sabido”, bromeó Diego—, vibró con cada palabra de un cirujano que ha operado en 136 países y que, como dice Cayetana, “coge aviones sin parar para salvar vidas o acompañarlas si no puede”.
La revolución Uniportal: un antes y un después
La charla arrancó con los inicios de la técnica Uniportal VATS, que Diego desarrolló en 2010. “Operar cáncer de pulmón con una sola incisión de 3 cm era como ciencia ficción”, explicó. Pero no fue fácil: enfrentó críticas y restricciones. “Encontré trabas, gente que intentaba bloquearlo. Fueron años duros”, confesó. Sin embargo, esas “piedras en el camino” lo hicieron más fuerte. “Gracias a los que me dijeron ‘no’, lo conseguí”, dijo, dejando un mensaje claro: “Hay que luchar por los sueños, ver los obstáculos como oportunidades”. Hoy, la técnica Uniportal está establecida en hospitales de España, Alemania, Reino Unido y China, donde es la más popular. “No es para superhabilidosos, todos pueden aprenderla”, afirmó Diego, quien la ha expandido por el mundo.
En 2014, Diego fue pionero en operar sin intubación, reduciendo la agresión anestésica, y en 2021, durante la pandemia, dio un salto más: “Me quedé tres semanas sin hacer nada, un shock. Me puse a investigar el robot DaVinci, adapté sus tres brazos a una sola incisión y creamos la Uniportal RATS”, relató. Ahora trabaja con el robot Shurui en Shanghái, un brazo único que “se mueve como una serpiente”. En unas semanas, hará una cirugía transoceánica, un hito que cambiará la medicina. “El futuro es la menor invasión”, aseguró.
La Fundación Diego González Rivas: cirugía con alma
El corazón del evento fue la Fundación Diego González Rivas, un faro de humanidad que lleva cirugía mínimamente invasiva a países en desarrollo. “Cuando llegas a países sin recursos, sin equipo, es difícil”, explicó Diego, recordando momentos de tensión: “He tenido picos de cortisol altísimos operando solo, sin tecnología”. La Fundación, creada con Carla Salgado —“el alma de la Fundación”, según Diego—, nació para cambiar eso. “Carla me dijo ‘hay que hacerlo, yo te ayudo’. Lo veía imposible con mi ritmo, pero ella lo hizo realidad”, compartió, agradeciendo a Carla, presente en la sala.
La Fundación ha operado en Perú, México, Costa Rica (11 pacientes sin cobrar), Liberia, Sierra Leona y Azerbaiyán, entre otros. Su joya es la primera unidad móvil quirúrgica del mundo para cirugía mínimamente invasiva: “Un hospital con toda la tecnología que se mueve por África”, describió Diego. La primera misión fue en Ghana el año pasado, y a finales de marzo irán a Costa de Marfil. “Es una maravilla. En Ghana operamos a pacientes que me escriben para darme las gracias y pedirme ayuda para amigos”, dijo con una sonrisa. La Fundación no solo opera: forma a equipos locales, dejando un legado de autonomía que cambia vidas.
Un cirujano que vive para los demás
“La vida es demasiado corta para que duela si puede evitarse”, afirmó Diego, quien trabaja desde la felicidad: “No hay nada que me dé más felicidad que ver a un paciente bien”. Su dedicación es total: “Operé a un paciente en Madrid ayer a las 9 de la noche porque no podía esperar un mes. Si no, no habría sobrevivido”. Esa entrega lo lleva a operar incluso los fines de semana: “Este sábado y domingo operé casos complicados en Madrid. Interactué con las familias, vi su felicidad. ¿Quién es más feliz? ¿El que ve una película o yo haciendo lo que amo?”. Para Diego, su trabajo es su hobby: “Cuando haces de tu trabajo un hobby, no trabajas el resto de tu vida”.
Esa felicidad no lo libra de la presión. “Cuando voy a otros países, las expectativas son altas. Me ponen casos imposibles y tengo que decidir solo”, confesó. En Indonesia, un TAC desactualizado le mostró un tumor inoperable: “Llegué, vi un TAC de hace un año, pero el reciente mostraba que ya no se podía quitar. Fue una amargura”. También ha sentido miedo: “Operar solo, sin recursos, es difícil. He pasado momentos malos, con picos de tensión arterial altos”. Pero la experiencia le ha dado recursos: “Ahora tengo un plan B y C”.
El vínculo eterno con los pacientes
Diego ve el alma de sus pacientes antes de entrar en su cuerpo: “Con la mirada te dicen todo. Se abren, te cuentan sus desamores, sus problemas”. Para él, el vínculo con ellos es para siempre: “Nunca termina. Pacientes de hace 10 años me escriben, me ven en TV y me mandan mensajes de orgullo”. Su cercanía es única: “Todos tienen mi móvil, me escriben un sábado a las 8 de la noche y saben que respondo. No necesitan secretarias ni citas”. Un abrazo, una palabra de calma, son tan terapéuticos como la cirugía: “A veces es más importante la tranquilidad que das que el acto quirúrgico”.
Un libro que inspira y trasciende
Curando el mundo no es solo un relato médico: “Es casi un libro de autoayuda. Contagia ganas de vivir y esperanza”, dijo Cayetana. Diego lo escribió con María Ferreira, quien le dio “un toque literario” que él no podía alcanzar. “Le agradezco mucho a María”, destacó. El libro, que sale hoy a la venta (6 de marzo), ya va por su segunda edición y es número 1 en Amazon, un éxito que refleja su impacto. “Hay un antes y un después de leerlo”, afirmó Cayetana, subrayando cómo Diego trasciende: “Lo que dice trasciende porque se lo cree, porque transmite seguridad”.
Un cirujano feliz, sin rencor
Diego no echa de menos una pareja: “Sería injusto para mi familia. Estoy tan dedicado que no tengo ataduras, y soy feliz”. Vive el mundo como su hogar: “El hogar de cuatro paredes puede ser asfixiante, pero el mundo como hogar te da alas”. No guarda rencor: “A quienes me frenaron, les deseo lo mejor. Vivir con rencor es malísimo”. Su felicidad viene de su pasión: “Me gusta complicarme la vida, eso me mantiene vivo. Mi miedo en la pandemia era perder la pasión, pero me reinventé”. Durante el confinamiento, pasó tiempo con sus padres, vio fútbol, descubrió La casa de papel —donde aparece una de sus operaciones— y leyó a Bukowski: “Descubrí que las campanas que suenan a muerto son también el sonido de mi infancia. Ya no les tengo miedo”.
Lecciones de vida y creatividad
Para Diego, rodearse de gente extraordinaria es clave: “Aprendí de pequeño a fijarme en quienes hacen cosas excepcionales”. Cita a Simon Sinek y su Golden Circle: “Hay que centrarse en el ‘por qué’ del éxito”. En quirófano, la creatividad es supervivencia: “En África, saco tumores con un guante porque no hay bolsas extractoras. Son trucos de Diego”. Enseña con calma y seguridad: “Es fundamental transmitir que lo que haces es seguro, sobre todo en países donde dudan”. Y lidia con egos: “En congresos, algunos hacen preguntas maliciosas, pero la técnica ya está establecida. Ahora dudan más de la robótica Uniportal, pero el futuro es la menor invasión”.
Un mensaje final: atrévete
Diego cerró con gratitud: “Gracias a todos, a Cayetana, a la editorial, a María Ferreira por su toque literario, y pido disculpas porque la sala se quedó pequeña”. Cayetana terminó con una cita del libro: “Le salvé la vida porque me atreví, y quizá ese es el único consejo que puedo dar”. Diego asintió: “Hay que atreverse, con experiencia detrás. Si no me hubiera atrevido, muchas vidas no se habrían salvado”. En MundiStyle, celebramos a Diego y su Fundación, que desde A Coruña cura el mundo. El libro ya está a la venta, y puedes apoyar su labor en su web www.fundaciondiegogonzalezrivas.com @mundistyle


