Alfonso García: “La curiosidad es la base del conocimiento y, por lo tanto, preguntar es saludable”

Entrevista al autor del libro ¡Abuelo, vamos a leer un cuento!

Alfonso García y su libro ¡Abuelo, vamos a leer un cuento! / Mundiario
Alfonso García y su libro ¡Abuelo, vamos a leer un cuento! / Mundiario

¡Abuelo, vamos a leer un cuento! es el título del último libro de Alfonso García, hombre de familia, notario jubilado y columnista de MUNDIARIO, quien aspira a fomentar en los niños el amor por la lectura.

Este libro infantil, a la venta en Amazon, enseña mediante juegos aspectos básicos de la convivencia, a la vez que acostumbra al niño a preguntar el significado de las palabras que no conozca, a usar un diccionario y a leer con la entonación adecuada.

¿Qué le inspiró a escribir esta obra?

Mis nietos; ellos, con sus nombres, son los protagonistas de algunas experiencias vividas juntos. He pretendido transmitirles algunos principios de vida fundamentales, ajenos al tiempo y al lugar.

¿Qué podrán encontrar los lectores en su libro?

Cuestiones que no suelen enseñarse en la escuela, relacionadas, por ejemplo, con la naturaleza, el trato con los demás o con la familia, desde la perspectiva de un niño: tsunamis y volcanes, los perros pastores, normas de urbanidad y solidaridad o la celebración de una fiesta familiar.

¿Considera que este libro podría fomentar en los niños el amor por la lectura?

Naturalmente, ese es el objetivo principal; y, hasta consolidarlo, sugiero que el adulto, además de regalar un libro al nieto, al hermano pequeño o al hijo, comparta unos minutos de lectura con él, alternando párrafos del cuento uno y otro.

Otra pretensión es promover la desenvoltura en los niños, a través de la expresión oral y corporal, y la memoria. Al final de cada relato se inserta un breve poema sobre el tema, que el pequeño lector debería memorizar y declamar en una fiesta familiar, por ejemplo, para promover su expresividad y capacidad de comunicación.

Finalmente, se incluyen tres sencillas preguntas sobre el tema leído, que permitirán detectar el nivel de atención y comprensión logrado.

También es importante el breve prólogo dedicado a los adultos que regalan libros a los pequeños.

 Tras leer algunos de sus artículos percibo que es un hombre que suele hacerse muchas preguntas. ¿Quiere motivar a los niños a que hagan lo mismo?

Así es. La curiosidad es la base del conocimiento y, por lo tanto, preguntar es saludable, y debe fomentarse en vez de ridiculizarlo. Con el conocimiento surge la capacidad de análisis de la sociedad en que vivimos, para sacar conclusiones propias y detectar a los embusteros y embaucadores.

Asegura que la historia acercará al niño a su entorno natural y le estimulará a quererlo y conservarlo. ¿Por qué?

Acercarse al entorno natural y a la sociedad en que vive el niño le permitirá conocerlos y valorar su diversidad, los milagros que cada día se producen a nuestro alrededor -el día y la noche, las flores, los fenómenos naturales o el nacimiento de un ser vivo, por ejemplo-, la existencia de personas que sufren y cuáles son las causas.

Conocer y respetar el entorno, natural y social, facilitará la convivencia de las generaciones siguientes, pero sin obsesiones.

¿Planea seguir escribiendo cuentos para niños?

Este es mi segundo libro de cuentos infantiles; el primero fue Las 1001 preguntas que todo abuelo debe saber responder, con los mismos personajes, objetivos y estructura que este del que ahora hablamos.

Mis nietos han crecido y ahora hablamos de otras cosas; no descarto escribir sobre mis conversaciones con ellos, ya universitarios. Sin embargo, he de decir que la variedad de los temas de los 15 libros hasta hoy publicados, es lo que me divierte y, por supuesto, me enseña.

¡Feliz lectura compartida, abuelos y nietos! @mundiario

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