Zelenski celebra los ataques a refinerías rusas: “Moscú ahora importa gasolina, eso es buena señal”
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha asegurado que Rusia atraviesa una creciente escasez de combustible como resultado directo de los ataques ucranianos con drones y misiles contra infraestructuras energéticas rusas. Según el mandatario, el déficit de gasolina habría alcanzado ya el 20%, lo que ha obligado a Moscú a importar combustible de Bielorrusia y China, un hecho que —a su juicio— confirma la efectividad de la estrategia militar ucraniana.
Durante una rueda de prensa en Kiev, Zelenski subrayó que “lo principal es que Rusia ahora está importando gasolina; eso es una buena señal”. Los informes de inteligencia ucranianos, dijo, indican que el Kremlin ha multiplicado por seis las importaciones desde Bielorrusia y ha eliminado los aranceles aduaneros para acelerar la entrada de carburantes. Aunque las autoridades rusas no han reconocido oficialmente una crisis de suministro, vídeos verificados por la prensa internacional muestran largas filas en gasolineras y cierres temporales de estaciones ante el aumento de los precios y la reducción de existencias.
La campaña de ataques ucranianos se ha intensificado en los últimos dos meses y combina el uso de misiles y drones de desarrollo propio. Según reveló Zelenski, entre ellos destaca el primer impacto del misil de crucero Flamingo, con un alcance superior a los 3.000 kilómetros, junto con el misil Neptuno y el misil-dron Palianitsia, capaz de operar en enjambres de hasta 300 unidades por misión. Todos forman parte del nuevo arsenal de fabricación nacional que Kiev ha desarrollado en paralelo a la asistencia militar occidental.
El mandatario ucraniano destacó que el Flamingo, producido por la empresa ucraniana Fire Point, fue utilizado por primera vez contra territorio ruso la semana pasada. “Decimos simplemente que está en uso, y que ya hay resultados de este armamento nuestro”, afirmó Zelenski, quien también confirmó que el dron Ruta logró impactar una instalación petrolera rusa a más de 250 kilómetros de distancia.
La ofensiva tecnológica de Ucrania representa un cambio significativo en la dinámica de la guerra. En los primeros meses de 2025, el país intensificó su inversión en innovación militar y en la producción local de armamento de precisión. El objetivo, según confirmó el propio Zelenski, es “reducir la dependencia de los suministros externos” y consolidar la capacidad nacional para atacar objetivos estratégicos dentro del territorio ruso.
El impacto sobre la economía rusa, si bien difícil de verificar de forma independiente, parece tangible. Medios locales informan de un incremento del 48% en los ataques a refinerías respecto a todo el año 2024, con 21 de las 38 principales plantas petroleras del país afectadas desde enero. Esta presión sobre la infraestructura energética no solo ha reducido la capacidad de refinado, sino que ha obligado al Gobierno ruso a recurrir a reservas estratégicas y a incrementar las importaciones de crudo refinado.
Zelenski interpretó este escenario como una señal de que la ofensiva ucraniana está dando frutos. En su análisis, dañar la industria petrolera rusa “es un medio clave para forzar al Kremlin a sentarse a la mesa de negociaciones”. El presidente ucraniano aseguró que los ataques no buscan únicamente un efecto militar, sino también económico y psicológico, debilitando la capacidad logística del adversario en el frente.
Mientras tanto, Kiev continúa presionando a sus aliados occidentales para obtener armas de largo alcance adicionales. Zelenski reveló que su Gobierno aún sostiene conversaciones con Estados Unidos para la posible entrega de misiles Tomahawk, aunque reconoció que Washington aún no ha tomado una decisión definitiva. “En la última reunión no escuché un ‘no’”, señaló, insinuando que las negociaciones se centran al nivel técnico.
Una delegación encabezada por la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, viajará próximamente a Estados Unidos para abordar no solo la cooperación militar, sino también el uso de los activos rusos congelados para financiar el esfuerzo bélico. En este contexto, Kiev ve la guerra energética como una herramienta de presión y una forma de mantener la iniciativa estratégica frente a Moscú. @mundiario


