“Ni una lágrima por el régimen”: Von der Leyen defiende la presión contra Irán

La presidenta de la Comisión Europea ha evitado criticar la ofensiva de EE UU e Israel contra Irán para apostar por una política exterior más pragmática; mientras tanto, la vicepresidenta española Yolanda Díaz ha reclamado el respeto estricto al derecho internacional.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea en Davos. / Foro Económico Mundial (FEM)
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea en Davos. / Foro Económico Mundial (FEM)

La guerra en Irán ha abierto un nuevo frente político dentro de Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido con contundencia la presión contra el régimen iraní y ha evitado cuestionar las acciones de Estados Unidos e Israel.

Sus declaraciones —“no debe derramarse ni una lágrima por el régimen iraní”— reflejan un giro hacia una política exterior más pragmática y menos centrada en el ideal de un orden internacional basado exclusivamente en normas.

Este posicionamiento, sin embargo, ha generado críticas dentro del propio espacio político europeo. La vicepresidenta del Gobierno español, Yolanda Díaz, ha reclamado que la Unión Europea mantenga una defensa clara de la legalidad internacional y de la tradición pacifista que, según ella, ha definido históricamente el proyecto europeo.

Las declaraciones de Von der Leyen se produjeron durante la conferencia anual de embajadores de la Unión Europea en Bruselas. En ese foro, la dirigente alemana defendió que el debate sobre si el conflicto en Irán es una “guerra elegida o necesaria” pierde de vista lo esencial: la naturaleza del régimen iraní.

Según la presidenta de la Comisión, el gobierno de Teherán ha reprimido a su propio pueblo durante décadas y ha contribuido a la inestabilidad regional mediante el apoyo a aliados armados con misiles y drones. En ese contexto, afirmó que no debe existir simpatía hacia un sistema político que —a su juicio— ha provocado violencia tanto dentro como fuera de sus fronteras.

El mensaje se enmarca en una postura que desde el inicio del conflicto ha evitado criticar directamente las acciones de Estados Unidos e Israel, países que lideran la presión militar contra Irán. Para Von der Leyen, el foco debe situarse en las consecuencias políticas del debilitamiento del régimen iraní y en la posibilidad —aunque incierta— de que se abra un escenario de cambio interno.

El argumento del “nuevo mundo”

Más allá del conflicto concreto, la intervención de Von der Leyen buscó transmitir una idea estratégica: el orden internacional surgido tras la II Guerra Mundial ya no funciona de la misma manera.

La presidenta de la Comisión sostuvo que Europa no puede seguir actuando como “guardiana del antiguo orden mundial”. En su opinión, ese sistema basado en reglas multilaterales y consenso internacional se ha erosionado por el auge de nuevas rivalidades geopolíticas y por la creciente competencia entre potencias.

Este diagnóstico implica, según la dirigente alemana, que la Unión Europea debe adoptar una política exterior más pragmática. En lugar de confiar únicamente en normas y acuerdos internacionales, Bruselas debería reforzar su capacidad para defender sus intereses mediante poder económico, diplomático y militar.

El discurso también incluyó una hoja de ruta para ese cambio estratégico. Von der Leyen subrayó que la UE ha iniciado un aumento significativo del gasto en defensa, con un objetivo de hasta 800.000 millones de euros hasta 2030. El argumento es claro: en un entorno internacional más conflictivo, la seguridad europea dependerá cada vez más de su propia capacidad de disuasión.

Además del rearme, la Comisión apuesta por una política comercial más flexible y orientada a reforzar alianzas económicas. Acuerdos recientes con el Mercosur o la India se presentan como ejemplos de una estrategia destinada a ampliar la influencia europea en un mundo de bloques.

El tercer eje es una diplomacia más realista. Según Von der Leyen, la Unión debe reconocer que no siempre podrá conciliar perfectamente valores e intereses, y que en determinadas crisis será necesario priorizar la estabilidad y la seguridad.

Las críticas desde España

En ese contexto, la relación con Estados Unidos sigue siendo central. La presidenta de la Comisión, tradicionalmente considerada una firme defensora del vínculo transatlántico, ha insistido en que la autonomía estratégica europea no debe entenderse como una ruptura con Washington.

El razonamiento es que, si Estados Unidos adopta una política exterior cada vez más centrada en la defensa directa de sus intereses, Europa debe adaptarse.

Sin embargo, la postura de Von der Leyen ha generado reacciones críticas dentro de la Unión. Yolanda Díaz cuestionó abiertamente el discurso de la presidenta de la Comisión y pidió que Europa mantenga una defensa inequívoca del derecho internacional.

Para la vicepresidenta española, el proyecto europeo nació precisamente como una apuesta por la paz y la cooperación tras las devastaciones de la guerra. Desde esa perspectiva, considera problemático que la UE respalde acciones militares que, a su juicio, vulneran la Carta de Naciones Unidas.

Díaz sostuvo que los países democráticos no deberían justificar intervenciones armadas al margen del marco legal internacional y criticó que la estrategia estadounidense esté guiada por intereses geopolíticos más que por principios jurídicos.

La guerra en Irán, por tanto, no solo está redefiniendo equilibrios en Oriente Próximo. También está obligando a la Unión Europea a replantearse su papel en el sistema internacional y a debatir hasta qué punto debe adaptarse a un escenario global cada vez más marcado por la lógica de poder. @mundiario

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