“Putin no cambiará”: Von der Leyen apuesta por una Ucrania “bien armada” como medida de disuasión
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha insistido en la idea de que Rusia, bajo el liderazgo de Vladímir Putin, solo puede ser contenida mediante una disuasión firme y coordinada. Durante su visita a la frontera entre Polonia y Bielorrusia, Von der Leyen subrayó que “Putin es un depredador” y que Europa no puede permitirse bajar la guardia. Sus declaraciones coinciden con el despliegue de una gira por siete países fronterizos con Rusia y Bielorrusia, en la que la dirigente europea busca consolidar una estrategia de defensa común.
En sus palabras, Von der Leyen destacó que Ucrania necesita tres “líneas de defensa”: en primer lugar, una fuerza militar robusta y bien equipada, a la que comparó con un “puercoespín de acero”, capaz de volverse indigerible para cualquier invasor. En segundo lugar, el respaldo multinacional de la coalición internacional con Estados Unidos como actor clave. Finalmente, el proceso de adhesión a la Unión Europea, concebido como un anclaje político y estratégico para Kiev.
Von der Leyen remarcó además la urgencia del momento, recordando que en los últimos 25 años Putin ha iniciado cuatro conflictos que socavan la seguridad europea: Chechenia, Georgia, Crimea y la actual guerra en Ucrania. “No ha cambiado ni va a cambiar”, afirmó la mandataria, quien señaló la necesidad de que Europa intensifique su postura defensiva, especialmente en los estados de primera línea. Su mensaje apunta a que la seguridad de Ucrania es inseparable de la del bloque comunitario en su conjunto.
El escenario elegido para la visita, en Ozierany Male, cerca de un tramo de la nueva valla eléctrica en la frontera polaca con Bielorrusia, refuerza el mensaje político. Allí, Von der Leyen estuvo acompañada por el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien vinculó el presente con el pasado al recordar el 45º aniversario de los Acuerdos de Agosto de 1980, que dieron origen al sindicato Solidaridad y marcaron un paso crucial hacia el fin del régimen soviético en el país. Para Tusk, aquella lucha por la independencia frente al dominio soviético encuentra hoy un paralelo en la necesidad de frenar las amenazas de Moscú.
Durante su declaración conjunta, Tusk afirmó que la frontera con Bielorrusia es “tan importante como lo fue entonces nuestro sueño de liberarnos de la dominación soviética”. Señaló que lo que está en juego no es solo la protección de Polonia, sino la de toda Europa, frente a lo que describió como una “guerra híbrida” promovida por Minsk y Moscú a través de la instrumentalización de flujos migratorios. Su mensaje buscó proyectar una narrativa de continuidad histórica: la defensa de la libertad europea ayer frente al comunismo, hoy frente al expansionismo ruso.
El primer ministro polaco también hizo un llamado a reforzar la cooperación con la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos, a fin de reproducir la misma unidad que Occidente mostró hace 45 años. “Debemos ser muy duros, mostrar determinación y ser solidarios contra esta nueva versión del imperio del mal”, expresó, en clara alusión al Kremlin. Sus palabras fueron acompañadas por una advertencia práctica: la frontera es un espacio que requiere inversiones europeas y un compromiso político sostenido.
La visita estuvo marcada además por un gesto de desafío político. Aunque los servicios de seguridad recomendaron suspender la conferencia de prensa por la presencia de tropas bielorrusas cercanas, Von der Leyen y Tusk decidieron mantenerla. “Estamos aquí también para mostrar la verdadera determinación europea”, declaró el primer ministro, quien subrayó la dimensión performativa del acto. El mensaje era claro: la UE no retrocede ante la presión ni ante posibles amenazas en la línea fronteriza.
Von der Leyen anunció que en las próximas semanas la Comisión presentará una hoja de ruta sobre nuevas inversiones en defensa, que será discutida en el Consejo Europeo de octubre. Este paso pretende traducir en medidas concretas lo que hasta ahora ha sido un discurso de advertencia: la necesidad de reforzar el “escudo oriental” y de aumentar el gasto militar europeo en un contexto de guerra prolongada en Ucrania.
La gira de Von der Leyen, que incluye visitas a Finlandia, Estonia, Lituania, Letonia, Bulgaria y Rumanía, constituye su mayor esfuerzo diplomático en materia de seguridad desde el inicio de la invasión rusa en 2022. Cada escala busca no solo reafirmar el compromiso europeo con la defensa, sino también transmitir un mensaje interno de cohesión frente a las divisiones que puedan surgir en la UE en torno al coste político y económico del apoyo a Kiev.
En conjunto, la visita a la frontera polaco-bielorrusa y las declaraciones de Von der Leyen y Tusk ilustran cómo la guerra en Ucrania ha redefinido las prioridades estratégicas de la Unión Europea. La movilización de inversiones y proyectos de seguridad, además de los llamamientos a la unidad, busca enviar una señal inequívoca a Moscú: la UE se prepara para un escenario de confrontación sostenida si el Kremlin lo provoca y está dispuesta a blindar a Ucrania como primera línea de su propia seguridad. @mundiario


