La UE se prepara para amortiguar el huracán geopolítico por si Trump regresa a la Casa Blanca
La Unión Europea (UE) enfrenta la posibilidad de un cambio drástico en su relación con Estados Unidos si Donald Trump gana las elecciones presidenciales del próximo 5 de noviembre. La posible vuelta del republicano a la Casa Blanca podría tener profundas implicaciones en la política comercial y de seguridad de la UE, especialmente en áreas como el apoyo a Ucrania en su defensa ante Rusia. En respuesta, Bruselas lleva semanas desarrollando planes de contingencia para mitigar posibles impactos negativos en el bloque, anticipando un posible aumento de aranceles estadounidenses sobre productos europeos y otras medidas que podrían deteriorar las relaciones comerciales y diplomáticas.
Para abordar esta incertidumbre, la Comisión Europea y el Servicio Exterior Europeo, en coordinación con capitales clave del bloque, han formado un equipo de alto nivel que analiza diferentes escenarios de un posible Gobierno de Trump. Desde el verano, este grupo ha intensificado sus reuniones para diseñar respuestas rápidas y minimizar los riesgos ante una posible escalada proteccionista de Estados Unidos, un enfoque que Trump ya implementó en su mandato anterior.
En lo comercial, la UE anticipa que Trump mantendría su posición proteccionista, anunciando una subida de aranceles de hasta el 10 % en todas las importaciones, lo que podría suponer un coste estimado de 180.000 millones de euros para el bloque. Esta cifra, calculada por el Instituto de Economía Alemana, ha llevado a la UE a contemplar medidas tanto de seducción diplomática como de represalia. El objetivo, según fuentes comunitarias, es pactar un acuerdo que minimice el impacto o, en su defecto, preparar respuestas “proporcionadas” para aplicar a productos estadounidenses, en función de las decisiones de la nueva Administración.
Otra preocupación de Bruselas es cómo podría afectar a Europa una posible intensificación de la guerra comercial entre EE UU y China bajo una administración Trump. La Unión teme que Pekín redirija productos hacia el mercado europeo, lo que incrementaría la competencia para las industrias europeas. Para mitigar esta posibilidad, la UE ha intensificado sus negociaciones con otros aliados comerciales, incluyendo acuerdos pendientes con Australia y el Mercosur (integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). La reciente reactivación de estas conversaciones tiene como fin reforzar la independencia comercial de la UE.
La contención a Rusia y la ayuda a Ucrania
En el ámbito geopolítico, un eventual regreso de Trump podría llevar a EE UU a redirigir su atención hacia la región del Indo-Pacífico y, potencialmente, a endurecer su posición frente a Irán. Sin embargo, el asunto más delicado es el posible cambio en el respaldo estadounidense a Ucrania.
Trump ha mostrado simpatías por el presidente ruso, Vladímir Putin, y ha indicado su intención de presentar un plan alternativo para terminar con la guerra en Ucrania “en un día”, lo que plantea dudas sobre el futuro de las sanciones contra Rusia y el apoyo militar a Kiev. El peor escenario para la UE sería que Washington retirara totalmente su apoyo a Ucrania, dejando al bloque europeo como principal apoyo de Kiev, una carga que resultaría difícil de asumir a largo plazo.
Para fortalecer su posición en este contexto incierto, Bruselas ha tomado medidas preventivas, incluyendo el desbloqueo de un préstamo de 50.000 millones de dólares para Ucrania, a financiar con los rendimientos de activos rusos inmovilizados en la UE. Además, Estados Unidos ha comprometido 20.000 millones de dólares para este fondo, lo que refuerza temporalmente el apoyo financiero a Ucrania antes de las elecciones en EE.UU. Sin embargo, las fuentes europeas reconocen que mantener estos fondos a largo plazo sería complicado si Washington se retira de la causa.
Los efectos de Trump sobre la OTAN
La seguridad europea es otra preocupación, especialmente si Trump cumple su amenaza de “desengancharse” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y reducir la presencia militar estadounidense en Europa. Este escenario inquieta a los países del este de la UE, dependientes del respaldo militar estadounidense.
A pesar de que la retirada estadounidense podría enfrentar barreras gracias a los acuerdos vigentes, las declaraciones de Trump sobre la falta de compromiso de ciertos países europeos con el gasto en defensa han generado incertidumbre. En respuesta, la UE considera medidas para fomentar la colaboración en defensa, incluyendo programas de financiación de la reconstrucción de Ucrania y proyectos de modernización militar que podrían resultar atractivos para una posible administración Trump.
El retorno de Trump supondría un desafío para la nueva Comisión Europea y su presidenta, Ursula von der Leyen, que ha consolidado fuertes lazos con la Administración Biden. Con una Europa debilitada por tensiones internas en Alemania y Francia, el bloque comunitario se enfrenta a una situación compleja que podría redefinir sus alianzas y estrategias en un momento de crecientes desafíos geopolíticos. @mundiario