“Severas consecuencias”: Trump eleva el tono con Putin para lograr un cierre a la guerra

El presidente de EE UU intenta impulsar un alto el fuego en Ucrania durante su encuentro con su homólogo ruso, mientras que los líderes europeos y Zelenski buscan coordinar una postura común con Washington.
El secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente de EE UU, Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth. / White House
El secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente de EE UU, Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth. / White House

En vísperas de su esperado cara a cara con el mandatario ruso Vladimir Putin, previsto para este viernes en Alaska, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha endurecido su discurso y ha advertido de que habrá “severas consecuencias” para el Kremlin si el mandatario ruso no accede a poner fin a la guerra en Ucrania. La declaración, breve pero contundente, se produjo tras una reunión virtual con líderes europeos y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, convocada por el canciller alemán Friedrich Merz.

El mensaje de Trump llega en un contexto diplomático delicado, en el que la coordinación entre las capitales europeas y Kiev busca proyectar una imagen de unidad junto a un Washington que busca actuar de mediador. Durante la videoconferencia, los aliados de Kiev reiteraron que cualquier iniciativa de paz debe comenzar con un alto el fuego inmediato y que no se negociará sin la participación directa de Ucrania.

Zelenski, que insiste en que Putin no tiene una voluntad real de terminar el conflicto, subrayó que el cese de hostilidades debe ser el tema central en Alaska y pidió incrementar las sanciones contra Rusia para abocar al Kremlin a aceptar una tregua. El líder ucraniano fue explícito al señalar que, a su juicio, Moscú continúa utilizando tácticas de presión y dilación para desgastar el frente oriental.

Trump, fiel a su estilo reservado en materia de medidas concretas, evitó precisar qué acciones tomaría en caso de que no haya avances en el encuentro. En las últimas semanas, había amenazado con la posibilidad de imponer aranceles del 100 % a Moscú y a sus socios comerciales, pero en esta ocasión se limitó a asegurar que las consecuencias serían “muy graves” sin dar más detalles.

La posibilidad de un segundo encuentro, esta vez trilateral con Zelenski y Putin, fue planteada por el propio presidente estadounidense. Según explicó, esta reunión solo tendría lugar si la primera cita produce resultados positivos. No obstante, advirtió de que no la impulsará si percibe que el líder ruso no actúa de buena fe o si no obtiene “las respuestas necesarias”.

Las declaraciones de Trump fueron respaldadas, al menos en parte, por líderes europeos. Merz afirmó que el presidente estadounidense comparte “en gran medida” la posición de Europa en las conversaciones de paz. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, destacó que el alto el fuego es un objetivo prioritario común tanto para la OTAN como para Kiev.

Este endurecimiento del discurso supone un matiz significativo en la posición de Trump, quien en el pasado mantuvo tensiones con Zelenski y ha sido señalado de adoptar posturas ambiguas frente a Moscú. La negativa de Putin a modificar su planteamiento representa un obstáculo que sus aliados atlánticos están dispuestos a aprovechar para acercar posturas con la Casa Blanca.

La reunión del viernes será una prueba clave para evaluar hasta qué punto Trump está realmente dispuesto a presionar al Kremlin y si su estrategia de advertencias, combinada con la posibilidad de un diálogo directo que ha promovido, puede generar avances auténticos en un conflicto que se prolonga desde hace más de tres años. A pesar de todo, algunos analistas señalan que Putin podría intentar utilizar el encuentro para reconstruir su relación personal con Trump y, al mismo tiempo, trasladar parte de la responsabilidad por la prolongación de la guerra a Kiev, un punto que el estadounidense ha compartido en el pasado.

De hecho, el propio Trump ha moderado las expectativas sobre su capacidad para persuadir a Putin en cuanto al cese de los ataques contra civiles. “Probablemente no” fue su respuesta cuando le preguntaron si creía que podría lograrlo. Aun así, dejó claro que su Gobierno está preparado para reaccionar si no hay un progreso tangible.

Rusia, por su parte, ha reiterado que su postura no ha cambiado desde la expuesta por Putin en junio de 2024, una posición que descarta ceder en puntos esenciales para Kiev y que anticipa un margen limitado para un acuerdo justo para Ucrania. Esto hace que la advertencia de Trump adquiera un valor más simbólico que operativo, al menos hasta que se concreten las medidas a las que hizo referencia. @mundiario

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