Starmer promete seguridad total tras el ataque en Manchester, pero Netanyahu le acusa de “debilidad”
La mañana del jueves, un atacante embistió con un vehículo y apuñaló a varios fieles a las afueras de la sinagoga Heaton Park Hebrew Congregation, en el barrio de Crumpsall, Mánchester. El resultado fue trágico: dos muertos y tres heridos graves dentro de la comunidad judía local. La policía británica confirmó rápidamente que se trató de un “atentado terrorista de carácter antisemita”. El agresor murió tras ser abatido por las fuerzas de seguridad.
El ataque coincidió con Yom Kippur, la jornada más sagrada del calendario judío, lo que añadió un simbolismo doloroso al suceso. El Ministerio del Interior británico desplegó de inmediato medidas adicionales de seguridad en sinagogas, escuelas y centros comunitarios judíos de todo el país.
El primer ministro británico, Keir Starmer, interrumpió su agenda en Copenhague para regresar urgentemente al Reino Unido y presidir una reunión de emergencia del comité COBRA. En un mensaje a la nación, Starmer calificó el atentado como un acto de odio dirigido exclusivamente contra judíos “por ser judíos” y prometió una respuesta firme:“Prometo hacer todo lo que esté en mi mano para garantizar la seguridad de la comunidad judía, con una mayor presencia policial y protección constante”, afirmó.
Starmer insistió en que “el antisemitismo es un odio que está creciendo de nuevo, y Gran Bretaña debe derrotarlo una vez más”. Subrayó que el país mostraría “su verdadera cara”, la de la compasión y la unidad frente al extremismo.
La conmoción llegó también a la monarquía. El rey Carlos III y la reina Camila emitieron un comunicado en el que se declararon “profundamente entristecidos y conmocionados” por lo sucedido, transmitiendo sus pensamientos y oraciones a las víctimas y sus familias. El monarca elogió además la rápida actuación de los servicios de emergencia, destacando la gravedad del ataque en “un día tan significativo para la comunidad judía”.
Netanyahu acusa a Starmer de “debilidad”
Mientras Londres trataba de mostrar unidad, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó con dureza. Aunque expresó sus condolencias y se solidarizó con la comunidad judía británica, aprovechó el ataque para vincularlo a lo que considera errores estratégicos de Londres en la gestión del conflicto en Oriente Próximo.
Recordando su discurso en la ONU, Netanyahu señaló que “la debilidad frente al terrorismo solo trae más terrorismo” y acusó directamente a líderes como Starmer de “premiar” a los extremistas al haber reconocido recientemente al Estado palestino. “No se puede apaciguar a la yihad sacrificando a Israel”, advirtió.
Desde que anunció sus intenciones durante la visita del presidente de EE UU a Escocia en julio pasado, Starmer ha defendido que el reconocimiento de un Estado palestino es un paso necesario para una solución de dos Estados pacífica y que trasladar el respaldo a la Autoridad Nacional Palestina es la mejor oportunidad para excluir regionalmente a Hamás.
Por su parte, el primer ministro israelí reiteró que la única forma de frenar la violencia es mediante “fuerza y unidad” junto a Israel, deslizando que la postura británica está debilitando la seguridad tanto en Oriente Próximo como en Europa.
Las críticas no se limitaron a Netanyahu. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, acusó al Reino Unido de permitir la proliferación de un “tsunami de antisemitismo” en sus calles y universidades. Según sus palabras, la falta de acción decidida de Londres habría facilitado un entorno propicio para el ataque de Mánchester.
Saar reclamó “más que palabras” al Gobierno de Starmer y exigió medidas legales y de seguridad mucho más contundentes contra el antisemitismo y la incitación antiisraelí.
Antisemitismo en ascenso en el Reino Unido
El atentado de Mánchester no se produce en el vacío. Según la organización Community Security Trust, los incidentes antisemitas en el Reino Unido han alcanzado cifras récord desde el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí en Gaza. Más de 1.500 incidentes fueron registrados solo en la primera mitad del año, el segundo número más alto desde que hay registros.
Starmer reconoció este contexto de creciente hostilidad y admitió que “ningún judío debería vivir con miedo en Gran Bretaña en pleno siglo XXI”.
El ataque en Mánchester es un nuevo punto de fricción en un debate mayor: la seguridad de las comunidades judías en Europa y el papel de los gobiernos occidentales frente al terrorismo y al conflicto en Oriente Próximo. Mientras Starmer busca proyectar calma y unidad interna, Israel busca reinterpretar el suceso como una consecuencia indirecta de lo que considera concesiones políticas hacia el “extremismo”. @mundiario

