El Supremo de EE UU decidirá sobre la inmunidad de Trump en el caso de injerencia electoral
La más reciente decisión del Tribunal Supremo de EE UU representa una victoria para la estrategia legal de Donald Trump, que busca posponer al máximo los cuatro procesos judiciales pendientes en su contra, enfrentando un total de 91 delitos. El objetivo de la defensa es dilatar estos procesos para que coincidan con las elecciones de noviembre, donde Trump podría postularse nuevamente contra Joe Biden.
En un comunicado breve, el Tribunal Supremo informó que escuchará los argumentos de ambas partes durante la semana del 22 de abril y emitirá su veredicto posteriormente. En caso de que el Tribunal Supremo respalde la inmunidad presidencial de Trump, los cargos podrían ser desestimados; de lo contrario, el proceso podría continuar, amenazando con extenderse durante varios meses.
La jueza de distrito Tanya Chutkan, con sede en Washington, originalmente programó la primera audiencia del juicio para el 4 de marzo. La estrategia legal de Trump busca aprovechar la inmunidad presidencial como un escudo protector, alegando que sus acciones estaban respaldadas por el principio de separación de poderes.
El Tribunal de Apelaciones del Circuito de EE UU para el Distrito de Columbia falló en contra de la aspiración de inmunidad de Trump el pasado 6 de febrero. Los abogados del expresidente presentaron una solicitud de emergencia al Tribunal Supremo para evitar que la decisión entrara en vigor.
La defensa argumenta que Trump, como presidente, tenía inmunidad total, una cobertura que se extendería a todas sus acciones. Los jueces del Supremo deberán decidir si los intentos de interferir en las elecciones pueden considerarse parte del desempeño normal del cargo presidencial.
La situación legal de Trump también incluye el caso de papeles clasificados encontrados en Mar-a-Lago, su residencia en Florida, y el inicio de este juicio está programado para finales de mayo. El equipo legal del expresidente plantea que estos juicios podrían interferir en la campaña presidencial, que probablemente se intensificará después del verano, mientras Trump se encuentra entre el banquillo y los mítines electorales. @mundiario


