Starmer prepara el reconocimiento del Estado palestino, pero busca evitar el choque con Trump

Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido y Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
El primer ministro británico adelanta los planes para reconocer formalmente a Palestina, aunque ha optado por posponer el anuncio hasta que concluya la visita de Estado de Trump en el Reino Unido.

El adelanto del reconocimiento del Estado palestino por parte del Reino Unido representa un giro significativo en la política exterior británica, pero el calendario de su publicación muestra el alto grado de cálculo diplomático que se juega el primer ministro Keir Starmer.

La decisión de esperar hasta la partida de Donald Trump, como reporta The Times, evidencia que Londres quiere evitar que el gesto diplomático eclipse la visita del presidente estadounidense y, sobre todo, que complique la relación bilateral en un momento de intensa cooperación en comercio, seguridad y defensa.

Washington se ha mostrado históricamente contrario al reconocimiento unilateral de Palestina, postura que Trump ha mantenido sin fisuras. Aunque el presidente estadounidense no parece planear una confrontación directa con los aliados que avanzan en esa dirección —como Francia o Australia—, su Administración sigue alineada con el Gobierno de Benjamín Netanyahu, rechazando cualquier medida que pueda percibirse como una recompensa para Hamás.

Para Starmer, el reconocimiento es tanto un acto simbólico como un intento de influir en el curso de la guerra en Gaza. El primer ministro británico ya había adelantado en julio que el Reino Unido tomaría esta medida si Israel no aceptaba un alto el fuego, un compromiso real con la solución de dos Estados y la suspensión de planes de anexión de Cisjordania.

Dado que ninguno de estos requisitos se ha cumplido, el líder laborista parece decidido a cumplir con su promesa, aunque procurando que la decisión se perciba como un acto de política internacional y no como un desafío directo a la Casa Blanca.

El reconocimiento británico coincide con un movimiento coordinado de varios países que planean expresar su apoyo a la solución de dos Estados la próxima semana en la Asamblea General de la ONU. Este frente común pretende presionar a Israel y mostrar que la comunidad internacional mantiene vivo el objetivo de una paz negociada. Sin embargo, es probable que el impacto práctico de estas declaraciones sea limitado, dado el rechazo del Gobierno israelí a detener su ofensiva en Gaza y su percepción como un acto meramente simbólico.

Las reacciones en EE UU reflejan el dilema que plantea el paso de Starmer. Marco Rubio, secretario de Estado, subrayó que “cuando se trata de un grupo de salvajes como Hamás, la paz no siempre es posible”, reforzando la línea dura de Washington. Trump, por su parte, ha preferido restar importancia a los gestos europeos, dejando entrever que no interferirá de manera directa pero sin dar su aval. Según fuentes citadas por POLITICO, el mandatario “no pierde el sueño” por estas decisiones, aunque “no está de acuerdo con ellas”.

La estrategia de Starmer busca proyectar al Reino Unido como un actor global con voz propia en la resolución de conflictos internacionales, pero sin romper los lazos prioritarios con Estados Unidos. Evitar que el anuncio domine la rueda de prensa en Chequers con Trump debería formar parte de ese delicado equilibrio. El Gobierno británico pretende que la cooperación bilateral en temas de seguridad y comercio no se vea eclipsada por una divergencia sobre Oriente Próximo.

La visita de Trump, marcada por la expectativa de nuevas negociaciones comerciales y discusiones sobre defensa, es vista como una oportunidad para reforzar la relación especial entre Londres y Washington. Starmer parece apostar por una política de “secuenciación”: primero consolidar la visita de Estado y luego avanzar en un paso diplomático de gran carga simbólica.

El reconocimiento al Estado palestino, aunque no se espera que modifique el curso de la guerra en el corto plazo, podría enviar una señal de que el consenso occidental no está monolíticamente alineado con las iniciativas militares de Netanyahu o la anexión de Cisjordania.@mundiario