Los socioliberales se disparan por sorpresa en las elecciones en Países Bajos: la ultraderecha se desmorona
Países Bajos ha dado un inesperado giro político. Contra todo pronóstico, los socioliberales progresistas de Demócratas 66 (D66) se han disparado en votos en unas elecciones marcadas por la fragmentación y el hartazgo ciudadano, empatando con la ultraderecha del Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders. Según los primeros sondeos a pie de urna, D66 obtiene 26 escaños frente a los mismos de Wilders, que se deja 12 respecto a los comicios anteriores en los que rozó el poder.
Wilders tuvo que hacerse a un lado para formar un Ejecutivo a cuatro bandas con un primer ministro técnico, el exsocialdemócrata Dick Schoof, debido a la oposición de sus socios de derechas a que liderara cualquier coalición. El resultado supone un duro revés para el líder ultra, que aspiraba a consolidar su poder tras haber roto su techo electoral hace menos de un año.
La derrota de Wilders tiene un fuerte componente simbólico. El veterano político, de 62 años, había logrado situarse en el centro del debate público con un discurso abiertamente antiinmigración y euroescéptico. Sin embargo, su gestión con el mando a distancia de un Gobierno que apenas duró 11 meses, roto por sus propias exigencias en materia de asilo, erosionó su credibilidad. Muchos votantes interpretaron su caída como prueba de su incapacidad para ejercer el poder o tejer consensos con sus aliados naturales, y las formaciones moderadas aprovecharon el desgaste para reagrupar al electorado del centro.
Rob Jetten, exministro de Medio Ambiente y ahora líder de D66, un partido que aglutina corrientes liberales del centro a la centroizquierda, ha sabido capitalizar ese desencanto con una campaña optimista que prometía “poner fin a la política del miedo”. A sus 38 años, podría convertirse en el primer ministro más joven y el primero abiertamente gay de Países Bajos, encarnando el relevo generacional y el retorno al europeísmo pragmático que había caracterizado al país antes del auge populista.
El desafío de formar gobierno
El resultado, aunque celebrado por los socioliberales, deja un Parlamento sumamente dividido. Con 150 escaños en juego, D66 necesitará acuerdos amplios para formar gobierno. Una posible coalición con los socialdemócratas y verdes de GroenLinks-PvdA (20 escaños) y los democristianos del CDA (19) sumaría 66 diputados, insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta.
La incorporación del liberal-conservador Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), partido del ex primer ministro Mark Rutte, permitiría alcanzar los 89 escaños y formar un Ejecutivo estable, aunque su actual líder, Dilan Yeşilgöz, ha descartado gobernar junto a la izquierda verde.
El proceso de negociación, que podría prolongarse durante meses, promete ser arduo. Países Bajos tiene uno de los sistemas más proporcionales del mundo: basta con el 0,66 % de los votos para lograr un escaño. Esa particularidad, unida a la desconfianza entre los bloques, complica la formación de coaliciones duraderas. Los precedentes tampoco ayudan: los últimos gobiernos necesitaron entre 225 y 299 días de conversaciones antes de tomar posesión.
El ocaso de Wilders y el regreso del consenso
La caída de Wilders coincide con un repunte de las fuerzas moderadas. Tanto D66 como el CDA han recuperado terreno con un discurso centrado en la cooperación, la responsabilidad fiscal y la agenda medioambiental. El propio Jetten reivindicó la victoria como “una señal clara de que los neerlandeses quieren dejar atrás la división”. Su mensaje de unidad contrasta con la crispación de una campaña dominada por los debates sobre inmigración, vivienda y sanidad, temas que Wilders intentó monopolizar con su retórica identitaria.
El fracaso del PVV también puede interpretarse como un castigo a su inestabilidad. En 2023, tras imponerse contundentemente con 37 escaños, Wilders no logró mantener cohesionada su coalición. Exigió endurecer las leyes de asilo, amenazó a sus socios y terminó provocando el colapso del Ejecutivo. Desde entonces, Países Bajos ha vivido un periodo de transición gobernado por un gabinete técnico encabezado por Schoof. La repetición electoral ha servido, según analistas, para “restaurar el valor de la moderación” en el sistema político neerlandés.
Jetten se enfrenta ahora a un doble reto: consolidar su liderazgo interno y construir una mayoría parlamentaria viable. Su principal objetivo es articular una coalición de centro que devuelva estabilidad al país y reactive las políticas sociales y climáticas paralizadas durante el mandato del PVV. “Nuestro compromiso es gobernar para todos los neerlandeses, no solo para los más ruidosos”, declaró el líder de D66 tras conocer los resultados.
‼️#PaísesBajos 🇳🇱 - posibles coaliciones🧮
— EM-electomania.es (@electo_mania) October 29, 2025
1️⃣ Centrista-liberal 🟢 D66 + 🟩 CDA + 🔵 VVD + 🟤 JA21 → 78 esc.
2️⃣ Centroizquierda amplia 🔴 PvdA–GL + 🍅 SP + 🟢 D66 + 🟩 CDA + ✝️ CU → 71 esc.
3️⃣ Derecha ⚫ PVV + 🔵 VVD + 🟩 CDA + 🟤 JA21 → 76 esc.
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Un mensaje para Europa
La tarea no será sencilla. Las divisiones ideológicas entre los potenciales socios son profundas, y el recuerdo de los gobiernos anteriores —marcados por compromisos frágiles y renuncias mutuas— sigue pesando. Sin embargo, la victoria socioliberal abre una oportunidad para reconstruir el consenso perdido y frenar el avance del nacionalpopulismo en Europa Occidental.
El resultado neerlandés trasciende sus fronteras. En un continente donde la extrema derecha ha ganado terreno en países como Italia, Hungría, Francia o Alemania, el éxito de D66 representa un contrapeso simbólico. Muestra que un mensaje europeísta, liberal y constructivo aún puede movilizar al electorado frente a la política del miedo.
Si las negociaciones fructifican y Rob Jetten logra formar gobierno, Países Bajos podría recuperar su papel como bastión del progresismo liberal en Europa. De momento, el país celebra el fin de una etapa de incertidumbre y el regreso de una política centrada en el diálogo y la cooperación. Una lección, quizás, para el resto del continente. @mundiario






