Los socialistas y el centroderecha pactan un cordón sanitario a Chega
La reciente inestabilidad política en Portugal, desencadenada por los resultados electorales del 10 de marzo, ha tenido un impacto significativo en la elección del presidente de la Asamblea de la República para la nueva legislatura. Un acuerdo entre los dos principales partidos políticos, el Partido Social Demócrata (PSD) y el Partido Socialista (PS), ha allanado el camino para resolver la situación, mediante un pacto para rotar la presidencia del Parlamento entre ambas formaciones.
Después de cuatro rondas de votaciones, José Pedro Aguiar-Branco, candidato del PSD y exministro, fue elegido presidente de la Cámara con el respaldo de 160 votos, que incluyeron tanto a su partido como a los socialistas y otros grupos minoritarios. Este acuerdo entre PSD y PS, negociado directamente entre sus líderes, Luís Montenegro y Pedro Nuno Santos, llegó tras un bloqueo en la Cámara cuando ningún candidato alcanzó los votos necesarios para ser elegido en rondas anteriores.
El pacto estipula que la presidencia de la Cámara se dividirá equitativamente entre el PSD y el PS, con Aguiar-Branco ocupando el cargo durante dos años y Francisco Assís, candidato del PS, durante otros dos años. Sin embargo, persisten dudas sobre la estabilidad de esta legislatura, marcada por mayorías políticas volátiles.
Aunque el PS no comparte el programa del PSD, ha optado por respaldar el acuerdo en aras de defender las instituciones y el parlamentarismo. Este gesto de colaboración ha generado tensiones, especialmente con el partido de ultraderecha Chega, cuyo líder, André Ventura, ha expresado su deseo de formar parte del Gobierno, propuesta rechazada por Montenegro.
La debilidad del futuro Gobierno de Montenegro se hace evidente ante un panorama político incierto. Aunque cuenta con una mayoría parlamentaria de derecha, la dependencia de decisiones de Chega plantea desafíos. Por su parte, el PS se ofrece para negociar mejoras salariales puntuales, aprovechando el excedente presupuestario de 2023, pero se mantiene firme en su papel de oposición a Chega y sus políticas.
En resumen, el acuerdo entre PSD y PS para la presidencia de la Asamblea representa un intento de estabilizar la política portuguesa en un contexto de incertidumbre, aunque persisten desafíos futuros en la relación con Chega y la garantía de apoyo parlamentario para el Gobierno de Montenegro. @mundiario


