Luís Montenegro, el turno del paciente aspirante para gobernar Portugal
La política portuguesa vive un inesperado giro tras las elecciones legislativas, donde Luís Montenegro, líder del Partido Social Demócrata (PSD), logra una victoria ajustada que pocos anticipaban hace seis meses. Montenegro, con 51 años y oriundo de Oporto, ha recuperado el poder para su formación política, que perdió en 2015, desafiando las expectativas y consolidándose como una figura relevante en la escena política portuguesa a raíz de la caída del Partido Socialista tras el escándalo de corrupción por el que el primer ministro António Costa se vio forzado a dimitir y a convocar elecciones anticipadas a la mitad de la legislatura que, al final, ha ganado la oposición.
Hace seis meses, durante una entrevista en junio de 2023, Montenegro expresaba su confianza en remontar en las elecciones. A pesar de encontrarse detrás en las encuestas y la valoración pública, el líder del PSD perseveró, manteniendo una estrategia de prudencia interna para reconciliar las diversas sensibilidades dentro de su partido. Incluso ante la posibilidad de desbancarlo en las elecciones europeas de junio, Montenegro se mantuvo firme.
Dentro del PSD, las especulaciones sobre alternativas a Montenegro eran frecuentes, con miradas hacia figuras como Pedro Passos Coelho y Carlos Moedas. Sin embargo, Montenegro logró consolidar el apoyo interno, contando con el respaldo de antiguos primeros ministros del PSD durante la campaña electoral. Esta cohesión interna se evidenció en su victoria electoral en Lisboa, donde apeló a la unidad para enfrentar los desafíos de gobernar sin mayoría parlamentaria.
Montenegro mantuvo un enfoque cauteloso respecto a Chega, partido de ultraderecha, estableciendo un “cordón sanitario”. Aunque inicialmente hubo dudas sobre su posición, Montenegro reiteró su compromiso de no permitir el acceso de la extrema derecha al Gobierno, incluso tras aceptar los votos de Chega en las Azores para derrocar al Partido Socialista.
Balón de Oxígeno en Azores
Las elecciones anticipadas en Azores brindaron un respiro a Montenegro, donde la coalición capitaneada por el PSD ganó con holgura, evitando depender de Chega. Sin embargo, desafíos como el caso de corrupción en Madeira y las críticas sobre su falta de experiencia de gobierno persisten. Montenegro, humilde en sus declaraciones, reconoce las expectativas depositadas en él.
En su programa electoral, Montenegro promete reintroducir al sector privado en la atención del Servicio Nacional de Salud y reducir la carga fiscal en el impuesto de la renta. Sin embargo, la incógnita reside en cómo sus aliados, como el Centro Democrático y Social-Partido Popular, y el Partido Popular Monárquico, influirán en sus decisiones económicas y sociales.
Montenegro, involucrado en la política desde joven, se enfrenta ahora al reto de liderar Portugal en un momento crucial. Su experiencia como concejal y líder del grupo parlamentario en años anteriores se ve contrastada con críticas sobre su falta de experiencia de gobierno.
La frase histórica, “la vida de las personas no está mejor, pero el país está mucho mejor”, pronunciada durante los años de austeridad, sigue resonando en su carrera política. Con una victoria inesperada, Montenegro inicia una nueva etapa política en Portugal, enfrentándose a la complejidad de la gobernabilidad sin una mayoría parlamentaria clara. @mundiario


