Chega reclama entrar al Gobierno tras la victoria de Montenegro en Portugal
Portugal experimentó una jornada electoral llena de tensión y giros inesperados. El baile de diputados entre el gobernante Partido Socialista de Portugal (PS) y la coalición de centroderecha Alianza Democrática (AD) mantuvo en vilo a la república lusa. Aunque la formación que dirige Luís Montenegro emergió victoriosa, su margen de victoria fue estrecho, por lo que se considera un empate técnico en la práctica con los socialistas liderados por Pedro Nuno Santos, la nueva cara elegida para renovar el partido después del escándalo de corrupción que obligó a dimitir al primer ministro António Costa.
Mientras las dos primeras formaciones se enfrascaron en una disputa para ser la formación más votada, los ultraderechistas de Chega se posicionaron como la fuerza en ascenso en la Asamblea de la República, tras hacerse con el 18,06 % de los votos, lo que podría traducirse en hasta 48 escaños de los 230 disponibles. Los ultras capitalizaron el voto de descontento con los socialistas, que han gobernado durante los últimos ocho años. Chega ha experimentado un ascenso meteórico aumentando en más de 10 puntos porcentuales en votos, y ahora tiene la llave del Gobierno, al que ya exige entrar con varios ministerios.
La Alianza Democrática, con el 29,49 % de los votos, obtuvo 79 escaños, superando al PS que alcanzó el 28,66 % y 77 escaños. A pesar de la victoria, Montenegro se enfrenta al desafío de poder gobernar en solitario, ya que durante la campaña electoral afirmó que no “rompería el cordón sanitario”, indicando que no pactaría con Chega. Sin embargo, los números actuales plantean un escenario distinto, y la formación de Gobierno se torna más compleja, ya que no podrá recurrir a los liberales para gobernar.
No hay opción para que los socialistas puedan formar gobierno junto a los progresistas del Bloque de Izquierdas (4,46 % de los sufragios y cinco escaños), la coalición de comunistas y verdes del CDU-PCP (3,30 % y cuatro diputados), los ecologistas de Livre (3,26 % y cuatro curules) y los animalistas del PAN, con el 1,93 % y apenas un asiento. Pero los conservadores de AD (conformada por el Partido Social Demócrata, Centro Democrático Social y el Partido Popular Monárquico) tampoco tienen la mayoría necesaria para gobernar en coalición con la Iniciativa Liberal con su 5,08 % de votos y sus 8 escaños
Sin embargo, Chega emerge como el partido clave para la configuración del próximo Ejecutivo. Con el 99,01 % escrutado, hay aún en liza cuatro escaños clave dependientes del voto en el extranjero que podrían decidirlo todo cuando la gobernabilidad de Portugal pende de un hilo.
Chega echa el pulso a Montenegro
A pesar del veto previo de Montenegro a Chega, el partido ultra de André Ventura aún tiene posibilidades de ver a su líder como el socio mayoritario de un Ejecutivo de derechas. Marcelo Rebelo de Sousa, el presidente de Portugal, designará al jefe de Gobierno en abril. Durante este período, se llevarán a cabo consultas con todos los grupos parlamentarios, y el presidente nombrará al candidato con mayores posibilidades de formar el Gobierno para la próxima legislatura.
Una vez designado el candidato, el seleccionado tendrá diez días para presentar su programa de Gobierno al Parlamento. Montenegro, líder de la coalición más votada, se enfrenta a diversas opciones. Podría reconsiderar su posición respecto al “cordón sanitario” a Chega y buscar acuerdos, aunque esto podría contradecir su programa electoral. Otra opción sería un acuerdo mínimo para conseguir la abstención del PS, con la posibilidad de un Ejecutivo en minoría, aunque esto generaría desafíos legislativos.
André Ventura ya ha demandado la entrada de Chega en el Gobierno y la ocupación de ministerios. Aunque Montenegro reiteró su posición de “no es no”, Los ultras podrían ser una pieza clave en las negociaciones políticas, y podría estar sobre la mesa la posibilidad de ceder para obtener al menos la abstención de Chega. En un ambiente de incertidumbre política, las próximas semanas serán cruciales para la formación del Gobierno portugués. En caso de no lograr apoyo, se podría ver la designación de un Ejecutivo provisional y la convocatoria de nuevas elecciones en seis meses. @mundiario


