Shamsud-Din Jabba: ¿quién era el exmilitar de EE UU que perpetró la masacre en Nueva Orleans?
Shamsud-Din Jabbar, nacido en la histórica ciudad petrolera de Beaumont el 26 de octubre de 1982 en Texas, fue identificado como el autor del atropello múltiple en Nueva Orleans durante las celebraciones de Año Nuevo, que las autoridades estadounidenses investigan como “ataque terrorista”, y que dejó al menos 15 muertos y más de 30 heridos.
El atentado ocurrió en la madrugada del 1 de enero, cuando Jabbar utilizó una camioneta eléctrica Ford F-150 para arremeter contra la multitud congregada en las calles Bourbon y Canal, en el Barrio Francés, un área turística icónica que es uno de los destinos preferidos de los estadounidenses para recibir el Año Nuevo. Según las autoridades, el ataque tenía la intención de causar el mayor número de muertes posible y fue planeado meticulosamente, ya que Jabbar había alquilado el vehículo a través de una plataforma de coches compartidos y se hospedaba en un apartamento reservado a través de Airbnb.
Jabbar, ciudadano estadounidense, sirvió en el Ejército entre 2007 y 2015, desempeñándose en áreas de tecnología de la información y recursos humanos. Durante su servicio, fue destinado a Afganistán en 2009, en plena escalada de la guerra bajo la administración de Barack Obama, aunque no participó en combates. Se licenció del ejército con honores y posteriormente trabajó como contratista en la firma de consultoría Deloitte, donde reportó ingresos anuales de 120.000 dólares en 2020.
Sin embargo, los documentos de su segundo divorcio, en 2022, revelaron problemas financieros. Jabbar declaró deudas por más de 27.000 dólares y una posible ejecución hipotecaria, lo que podría haber agravado su situación personal. Este segundo divorcio también marcó el inicio de su radicalización hacia el fundamentalismo islámico, según indicaron familiares y conocidos.
Radicalización inspirada en el Estado Islámico
En el lugar del atentado, las fuerzas del orden encontraron una bandera del Estado Islámico (ISIS), junto con armas de fuego y artefactos explosivos, lo que refuerza la hipótesis de un acto terrorista. Jabbar murió en un enfrentamiento con la policía tras perpetrar el ataque. A pesar de esto, el FBI ha señalado que el atacante pudo haber contado con la colaboración de cómplices y ha instado a quienes hayan tenido contacto reciente con él a proporcionar información.
Alethea Duncan, agente especial adjunta del FBI en Nueva Orleans, declaró que se están investigando posibles vínculos de Jabbar con organizaciones terroristas y redes locales. “No creemos que Jabbar fuera el único responsable. El FBI está trabajando para determinar las posibles asociaciones y afiliaciones del sujeto con organizaciones terroristas”, afirmó Duncan en una rueda de prensa.
Jabbar se casó y divorció en dos ocasiones, teniendo hijos de ambos matrimonios. Su primera esposa, Nakendra Charrlle, y su actual marido han declarado que su radicalización se intensificó en los últimos años, llevando a tensiones familiares y a la negación de visitas a sus hijas. A pesar de sus dificultades personales y financieras, no se habían identificado señales claras de un riesgo inminente de violencia, según los informes policiales previos.
Reacciones políticas e impacto mediático
El ataque desató un debate político inmediato en Estados Unidos. El presidente electo, Donald Trump, sugirió en un principio que el responsable del ataque podría haber cruzado ilegalmente la frontera desde México, aunque Jabbar era un ciudadano nacido en Beaumont, Texas. Este tipo de afirmaciones, según expertos, reflejan un intento de manipulación política en torno a temas migratorios.
Una de las declaraciones más controvertidas provino de la congresista Marjorie Taylor Greene, quien difundió información sobre el supuesto ingreso de Jabbar desde México, aunque el presunto autor era un ciudadano estadounidense. Estas declaraciones fueron rápidamente desmentidas por las autoridades y los registros del FBI.
Este ataque ha reavivado las discusiones sobre los desafíos de identificar y prevenir actos de terrorismo doméstico en Estados Unidos, especialmente aquellos perpetrados por ciudadanos radicalizados dentro del propio país. Las autoridades continúan investigando para determinar el alcance de la red de Jabbar y su posible conexión con células terroristas internacionales.
Nueva Orleans inicia el año sumida en el duelo, mientras se realizan homenajes a las víctimas y se intensifican los esfuerzos para garantizar la seguridad en futuras celebraciones masivas. El caso de Jabbar subraya la complejidad de abordar el terrorismo doméstico y los factores personales que pueden llevar a una radicalización violenta, en un contexto ya polarizado por el debate político en Estados Unidos. @mundiario





